LA SINODALIDAD DESDE LA ARGENTINA

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El papa, enfadado por lujosa comida en Vaticano durante canonizaciones

LA SINODALIDAD DESDE LA ARGENTINA

Hoy, el matutino “La Nación” se ocupa del tema en su editorial “Primeras conclusiones del proceso sinodal”, en el cual expresa que “está todo contenido en la palabra sínodo, caminar juntos”.

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Más adelante destaca que “algunos observan cierta distancia entre la personalidad de Bergoglio, inclinado muchas veces a tomar decisiones inconsultas… y este vigoroso llamado a la sinodalidad”.

También comenta que “insistió en cuidarse del clericalismo”, de una mentalidad, un defecto, por Bergoglio “conocido” y entiendo practicado.

Pocas cosas agrega el editorial, salvo estas conclusiones “han dejado para adelante “el acceso de la mujer al ministerio o la opción por el celibato optativo de los sacerdotes

Trataré de interpretar como es este “caminar juntos” al cual Francisco nos invita, comenzado por sus antecedentes como arzobispo de Buenos Aires, porque según un arzobispo recién promovido, al papa debemos evaluarlo en primer lugar por sus gestos.

Un día, el obelisco, símbolo de la Ciudad de Buenos Aires, amaneció engalanado con la bandera de los homosexuales y otras yerbas. El entonces obispo castrense Antonio Baseotto lo llama: ¿Qué hacemos ante este atropello? La respuesta es neta: Nada. Ante el reemplazo de nuestra enseña nacional por la bandera de la soberbia gay, la respuesta es: no hacemos nada, consentimos.

Es deber cristiano recordar a los muertos, a todos los muertos. Ya cardenal, Bergoglio recordó en público homenaje al sacerdote Carlos Mugica, en vida apologista de asesinos. Y tiempo después, concelebró una Misa en homenaje a los sacerdotes asesinados en la Parroquia de San Patricio, en tiempos del Proceso.

Pero Bergoglio era un cardenal tuerto y nunca abrió el otro ojo, porque abierto, hubiera celebrado una misa en memoria de Jordán Bruno Genta, Carlos Sacheri, el ing. Amelong, el general Cáceres Monié y su mujer, un verdadero ángel a quien conocí en mi despacho notarial, por las inocentes Paula Lambruschini y la hijita del capitán Viola, por el teniente coronel Irrazábal y por el teniente coronel Fernández Cutiellos, por el coronel Larrabure y tantos más.

Es deber del obispo ocuparse de sus sacerdotes y en primer lugar, tratarlos bien, o no nos enseñan las Sagradas Escrituras “tratad a los demás como deseáis ser tratados”. Y aquí Bergoglio se ocupó de destratar a los que consideraba sus enemigos. De los muchos casos señalaré algunos como muestra: el P. Carlos Baliña, expulsado de la Arquidiócesis; Monseñor Delgado, para quien no había lugar, el P. Ramos, separado de su parroquia por haber celebrado el rito antiguo en el Instituto de Filosofía Práctica con motivo de conmemorarse el 75 aniversario del Congreso Eucarístico en Buenos Aires, el P. Ferro Terrén para inducirlo a abandonar sus cátedras y dedicarse exclusivamente a la pastoral, el P. Antonio González, discípulo de Meinvielle e indómito cura de San Isidro Labrador y

dedicarse exclusivamente a la pastoral, el P. Antonio González, discípulo de Meinvielle e indómito cura de San Isidro Labrador, al negarle la restitución de sus

 ahorros, quien tuvo que recuperarlos mediante juicio ante la justicia civil… y muchos casos más, tal vez por aplicar la consigna del líder del Movimiento: “A los enemigos ni justicia”.

¿Estas arbitrariedades, esta constante violación de la justicia distributiva continuó en Roma como Francisco?

Dejo la respuesta a los lectores para inducir algún comentario y aporte.

Bernardino Montejano

Comentarios
2 comentarios en “LA SINODALIDAD DESDE LA ARGENTINA
  1. ¿Cuál será la maldición que pesa sobre los argentinos? Bergoglio, el Trucho, nuestros políticos, Maradona,.. ¿En verdad lo merecemos? Terrible vergüenza…. Y al mismo tiempo voces claras como las nombradas por Montejano… o como la suya propia… Gracias don Pepe por querernos igual…

  2. Es evidente que sus antecedentes acrisolan un jesuita izquierdista y progre. No hay que darle más vueltas, Bergoglio es de la cuerda de Arrupe, Castro, Che Guevara, Bonafini …

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