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La revista Naves en Llamas me entrevista

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En su número 11 (Septiembre 2020)

El número, 260 páginas, tiene este sugerente título: Catolicismo: ¿Fin de ciclo o ciclo  final? con 26 artículos en su Sumario varios escritos por queridos amigos y todos dignos de lectura.

Mi impericia de internet no me permite reproducirlo como quisiera.

Dejo el texto de mi entrevista:

F. J. Fernández de la Cigoña: «La España histórica no puede concebirse sin el catolicismo»

Redacción Naves en Llamas

Francisco José Fernández de la Cigoña es uno de los blogueros católicos de habla española, hoy en Infovaticana, mejor informados y más consultados.

Sus personales crónicas están marcadas, al igual que su autor, por un amor incondicional –aunque muchas veces dolorido- a la Iglesia católica; pero con la mirada crítica de quienes se sienten libres por su condición de hijos de Dios. Unos relatos, por tanto, católicos de cuerpo entero, al modo de Francisco José.

Superando la tentación de acribillar a preguntas a nuestro interlocutor, Naves en Llamas ha tenido la oportunidad de conversar con Francisco José, Paco Pepe. Las que siguen son las cuestiones más apremiantes, entendemos, del interés de los lectores y que le hemos trasladado.

Pregunta: No podemos evitar una primera pregunta de carácter personal, a saber: ¿católico por tradición o por experiencia?

Respuesta: Nací en una familia católica, estudié en el colegio de jesuitas de Vigo donde recibí una excelente formación religiosa y también cultural y humana, tuve un maestro extraordinario, Eugenio Vegas Latapie, de arraigadísimo catolicismo y a quien traté muchísimo desde mis 18 años hasta su muerte en 1985, tuve y tengo innumerables amigos de hondas convicciones católicas, clérigos y laicos, por lo que toda mi vida me he sentido católico y de modo militante. Así que por tradición y por experiencia.

P.: España, ¿puede concebirse sin el catolicismo?

R.: La España histórica, una de las naciones más gloriosas del mundo si no la que más, es inconcebible sin la fe católica. Esto que hoy nos ha tocado ya se ve que sí pero ¿eso es España?

P.: Dada la disminución y atomización del pueblo católico español, su presencia en la vida pública, concretamente en la política, ¿puede ir más allá del modo de francotirador?

R.: Ante la imposibilidad, y la incompetencia, de ser general de un ejército o de liderar un movimiento político mi obligación de actuar, exigida por mi fe, se realiza perfectamente como francotirador. Pero en el convencimiento de que no soy un elemento aislado sino que hay muchos en mi misma situación por lo que cabe hablar de un ejército de francotiradores. La misma doctrina y los mismos amores suplen la inexistencia de un mando.

P.: ¿Por qué, según su criterio, la Iglesia catalana, en contraste con las locales de Vascongadas y Navarra, persiste en una lectura nacionalista de su presencia y mensaje?

R.: Por una absurda confusión de religión y política que ha llevado casi a la desaparición de la primera y a la expulsión de la segunda por los propios políticos que ya no la necesitan como antes cuando actuaba como un paraguas protector. Hoy no necesitan protegerse de nadie y han olvidado los servicios que la Iglesia les prestó. Quedan algunos, cada vez   con más años, que nostálgicos del pasado se niegan a reconocer que su tiempo ya pasó. Son como esa prostituta que con ochenta años se pintarrajea intentando vanamente recuperar una juventud que ya no es ni nostalgia sino decrepitud mental y que solo despierta un sentimiento de lástima ante lo grotesco del espectáculo.

P.: En el pontificado de Juan Pablo II se depositaron muchas esperanzas en la eclosión de los llamados «nuevo movimientos eclesiales» como alternativa a la deriva y declive de tantas órdenes religiosas centenarias. Estas realidades, ¿están capacitadas, décadas después, para responder a la dramática crisis que se viene sufriendo en la transmisión de la fe a las nuevas generaciones?

R.: En la Iglesia lo esencial tiene dos mil años, lo demás es relativo. Y un error considerarlo esencial, aunque temporalmente pueda ser importante e incluso muy importante en algún momento. En la Iglesia hay muchos modos de estar en lo accidental, el error es absolutizarlos cuando lo único absoluto es Dios pese a que para muchos parece ser lo más relativo. Benedictinos y cistercienses fueron importantísimos en la Iglesia. Después franciscanos y dominicos. Jesuitas luego. Y otras muchas congregaciones. No digamos ya femeninas. En la contemplación y en la acción. Y Conferencias de San Vicente de Paúl, Adoración Nocturna, Opus Dei, Cursillos de Cristiandad, Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, San Egidio… El error es esencializarlos. Valen lo que valen en cada momento. Y nada más. Con lo que fueron los Jerónimos en España: El Escorial, Guadalupe, Yuste… Hoy quedan seis ancianos en El Parral que desaparecerán en tres o cinco años y no pasará nada.

P.: Depredadores pederastas en la Iglesia. ¿Problema institucional o de fe?

R.: Simplemente de pecado. Con el agravante de que no se ponen los medios para evitarlo ni para castigarlo. La pederastia es repugnante y en sacerdotes todavía más. Y también la tolerancia de la misma. El escándalo en los medios, parcialísimo, solo se habla de los pederastas sacerdotes cuando son una mínima parte de los casos, desarboló a quienes pasaban por todo y se fueron al otro extremo con funestas consecuencias. Se ha ido a la monstruosidad jurídica de la presunción de culpabilidad en el sacerdote y del enriquecimiento injusto derivado de una falsa acusación. Y, siendo sin duda un delito muy grave tampoco es el peor delito imaginable que no prescribe nunca. Lo que es otra barbaridad. Muy bien la tolerancia cero pero para casos verdaderos y actuales. Una simple acusación no convierte al acusado en culpable. Y deben no tenerse en cuenta acusaciones, verdaderas o falsas, de hechos ocurridos hace diez, veinte, treinta o cuarenta años cuando el acusado no volvió a ser acusado de nada. A todos esos casos hay que aplicarles una prescripción razonable que debe comenzar desde el cumplimiento de la mayoría de edad del abusado.

P.: Por último, ¿cómo ha sido acogido, en críticas y ventas, el libro de sus “Conversaciones…” de Homo Legens?

R.: Criticas las he tenido muy favorables, a destacar por su eco mediático la de Federico Jiménez Losantos, aunque las atribuyo mucho más a la amistad que al mérito del libro y de ventas no sé nada o casi. En una ocasión hace tiempo me dijeron que era de los libros más vendidos entre los que habían editado y en otra creo que me dijeron que se habían vendido tres mil ejemplares. No tengo ni idea de si eso es mucho o poquísimo.

 

3 comentarios en “La revista Naves en Llamas me entrevista
  1. Don Paco Pepe, celebro esta estupenda entrevista, que he leído con mucho gusto.
    Y aprovecho para felicitarle por su buen estado de salud, tras pasar por la ITV.
    Usted nos es muy necesario. Cuídese, y rezaré a la Virgen del Pilar por usted, y toda su familia.
    Un fuerte abrazo.

  2. Con unas ligeras pinceladas crea un cuadro perfecto de la situación de la Iglesia. Es esa claridad la elegancia del pensador que reconocía Ortega en el filósofo.

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