LA OTRA IGLESIA “MILITANTE”

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Juan Domingo Perón – Biografias en 5 Minutos

LA OTRA IGLESIA “MILITANTE”

En “La Prensa” de hoy, 7 de julio, aparece un artículo “La otra Iglesia ‘militante’”, escrito por Miguel De Lorenzo y Mario Caponnetto,  cuyo subtítulo es sugestivo: “Del tercermundismo setentista a los nuevos vientos de Francisco”.

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Dicho escrito comienza con una aclaración: “No nos referimos a la Iglesia militante, la de los fieles que en la vida presente batallan por alcanzar la vida eterna. Estamos aludiendo al título de un libro de Marcos Lanusse, Cristo Revolucionario. La Iglesia militante, (Buenos Aires, Vergara, 2007), que analiza la actuación de los sectores eclesiásticos de los años setenta, gravemente comprometidos con la subversión marxista en el marco de la guerra revolucionaria que asoló nuestro país”.

Lanusse no es un hombre objetivo, sino parcial. Los obispos (salvo los tercermundanos) son los villanos. Los curas rebeldes son los héroes impolutos. Pero según los articulistas tiene un mérito, pues de “su atenta lectura se desprende una visión muy completa de lo que fue aquella ‘Iglesia militante’, setentista, revolucionaria, importante ariete del que se valió el castrocomunismo”.

Esa Iglesia hoy está de vuelta, pero, como advierten los distinguidos autores, “con dos diferencias importantes: que ha cambiado la lucha armada de otrora, por la actual guerra social…; otra, que ya no se trata de grupos más o menos marginales, sino que es nada menos que la Iglesia oficial alentada por los nuevos vientos romanos, impulsados por el actual Pontífice”.

Hoy reina la nueva Iglesia “de la sinodalidad en “la que cada día se deconstruye, no sin odio, tanto el mensaje evangélico como la tradición”, mientras “pone en práctica las directivas de Gustavo Gutiérrez, abanderado de las teologías liberadoras, para las que nada de la teología, debe quedar fuera de la acción política”. Las conductas del arzobispo cuervo o mergo, y de su vicario villero Carrara, parecen “haber decidido que ningún acto litúrgico, ni siquiera la misa, debe separarse de la necesaria e irreversible conexión con la política… Hablamos, claro está de la política atravesada por la rara mixtura marxista cristiana que desde hace años chorrea con cierto olor desde la grietas y parches que observados en las grietas y parches del Vaticano”; olor, no precisamente a oveja.

Comprueban lo anterior “las palabras de Carrara tratando de aclarar lo sucedido en una misa en memoria de un sacerdote asesinado durante el gobierno militar… durante dicha misa, un grupo de militantes comenzó a corear consignas kirchneristas… días antes había sucedido lo mismo en otra iglesia porteña, esta vez en homenaje a Nora Cortiñas”.

En una severa crítica al obispo villero, destacan  que el mismo “no condenó el hecho, llamándolo como lo que fue, una profanación del culto católico, ni menos convocó a ofrecer actos de reparación”. Se preguntan los articulistas “¿Es esta la Iglesia en salida? ¿Hacia dónde?… hoy pretenden dejar de lado el mensaje de Cristo y ofrecen un penoso espectáculo teñido por la vulgaridad y el cinismo”.

Y “por otro lado queda explícito el imperativo desacralizante del sitio sagrado y se pone en práctica una novedosa perversión, el famoso ‘hagan lío’… por esta mentalidad pervertida. Carrara se limitó a pedir perdón ‘al que pudiera sentirse ofendido’. ¡Pero el gran ofendido es Dios! ¡Es el misterio de Cristo en la renovación de su sacrificio, el que ha sido mancillado!”

El artículo concluye con una referencia a la confusa aclaración del arzobispo de Buenos Aires, en la cual no encontramos una palabra acerca del culto profanado. Para él, lo malo es lo que divide a los hombres, no lo que ofende a Dios.

Ahora, como anticipo de unas memorias que estoy escribiendo, quiero confesar que mi interés por las cosas políticas comenzó a los seis años cuando tuve que confrontar las ideas de los hermanos maristas españoles o vernáculos, no los franceses, fervientes peronistas con los comentarios antiperonistas o no peronistas que escuchaba en mi familia. Desde entonces, fui y soy no peronista, y mi primer enfrentamiento fue con algunos hermanos. Llegaron los últimos años de Perón y tuve un gran maestro: mi padrino Enrique von Grolman, uno de los dos grandes amigos del P.Leonardo Castellani. Para que mis lectores valoren al colorado von Grolman, voy a transcribir algunos párrafos de la carta dirigida y entregada en mano al entonces ministro de Ejército Franklin Lucero, del 13 de julio del año 1955.

“Siento profundamente la Argentina mía; ella será realizada en plenitud por la fuerza espiritual de su Iglesia Católica, Apostólica, Romana, por el honor y la bizarría de su Ejército, su Marina y su Aviación, por el señorío y la responsabilidad de sus clases dirigentes y por la dignidad de sus ciudadanos.

Este destino será forjado por el trabajo silencioso, el sacrificio y la conducta austera. Verdad, valor moral y autenticidad en todo. En nada, el narcisismo, la vanagloria y la fanfarronería. Nada menos puede ser la Argentina de nuestros amores. Ella será y entonces seremos.

Por eso no puedo comprender el lenguaje de V.E. y pienso que el “Decálogo del Soldado Argentino” debió ser compuesto con palabras que el rico idioma castellano contiene en abundancia y de cuya falta aquel Decálogo adolece: vocación, honor, dignidad, decoro, valor, intrepidez, coraje, arrojo, denuedo. bizarría, sacrificio, austeridad, franqueza, firmeza, caballerosidad…

Cumple a mi sinceridad hacer llegar a S.E. dos críticas: el discurso del 10 de julio se aparta del propio Decálogo en cuanto postula una “Nobilísima imitación del Gran Capitán, porque el Gran Capitán cumplió su hazaña sencilla y silenciosamente. Y la segunda, que V. E. como Comandante en Jefe del Ejército y guardián del orden público, no pudo impedir se consumara el salvaje atentado contra la Iglesia de nuestra Patria. 

Dios Nuestro Señor guarde al Señor Ministro.”

Algunos dirán, eran otros hombres, otros tiempos. Y otros obispos como monseñor Manuel Tato, a quien poco antes conocí gracias a mi padre. Ese obispo relató su arresto y expulsión de la Argentina junto al canónigo Ramón Novoa. Prisioneros en el departamento de Policía, sin posibilidad de comunicarse con el exterior, les informaron que debían abandonar el país y que podían elegir entre Chile y Uruguay. Fueron trasladados a Ezeiza en dos camiones escoltados por ocho automóviles y motos de la policía. En Ezeiza supieron que su destino era Roma. (Monseñor Tato relata su arresto y expulsión de la Argentina y carta de von Grolman en “Los panfletos” recopilación y notas de Félix Lafiandra, Itinerarium, Buenos Aires, págs. 205/6 y 261. En la p. 72 se encuentra una carta de todos los obispos a Perón.

Comparemos estas actitudes ejemplares con las miserias de hoy.

Buenos Aires, julio 7 de 2024.                         Bernardino Montejano  

Comentarios
2 comentarios en “LA OTRA IGLESIA “MILITANTE”
  1. Pues parece que es como en el cisma arriano, ellos tienen los templos, nosotros la fe, que es la que va a buscar nuestro Señor, cuando vuelva. No deja de sorprenderme, que hombres que supuestamente han estudiado la escritura, y que deberían conocer el catecismo, piensen que la librarán en el juicio particular, parece que no lo creen real, no puedo ni imaginar su día, no temen al que puede perder cuerpo y alma en la gehenna?

  2. Media Hispanoamérica va camino de abandonar el catolicismo, hecho que hay que agradecer a los tres pontífices que gobernaron la Iglesia entre 1958 y 1978 y desde 2013 a la actualidad, a saber, el Bonachón medio Bobo, el Flordelisado Cobarde y Su Rioplatensidad.

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