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¿La opción benedictina?

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El padre Anderson, durante la celebración de la misa en el altar mayor de la abadía del Valle de los Caídos.

El domingo pasado hubo un importante encuentro en la abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Pensaba estar presente pero una indisposición momentánea me lo impidió. No hablo pues de lo que he visto ya que no lo vi sino de lo que he leído y me han contado.

La iniciativa de unos jóvenes consiguió que muchos de ellos, más sacerdotes, jóvenes también en su gran mayoría, y otras personas de más edad, hasta un número de unas cuatrocientas, sin apoyo publicitario, trajeron a ese fruto acabadísimo de John Senior, dos libros de este los encontraréis en la Editorial de Infovaticana, muy recomendables los dos, que es hoy una abadía benedictina en los Estados Unidos, celebrando una misa en la Abadía del Valle y pronunciando después una conferencia.

Me alegra muchísimo el éxito del encuentro y os dejo unos enlaces sobre ello.

https://www.religionenlibertad.com/cultura/71673230/El-abad-de-Clear-Creek-Philip-Anderson-discipulo-de-John-Senior-explico-en-Espana-su-conversion.html

https://revistahispanica.com/2019/05/23/nunc-coepi-visita-del-abad-de-clear-creek/

http://www.infocatolica.com/blog/delapsis.php/1905240534-whatsapp-y-john-senior-en-lel

http://www.infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1905220911-john-senior-el-abad-de-clear#more37898

 

 

 

 

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36 comentarios en “¿La opción benedictina?
  1. Lector: en su última intervención le encuentro menos rígido. Uno, que es más liberal, aunque se siente muy español, cree que no hay modos obligatorios de ser católicos según el lugar en que se nace y que nuestra religión permite muchos gustos. Se puede ser católico a los jesuita, a lo dominico, a lo benedictino, modo aquinatense o agustiniano, Benedicto XVI o Juan Pablo II, o Juan XXIII y Pablo VI, menéndez pelayista o chestertoniano, etc., etc., etc. Pienso yo. Y por supuesto no hay ninguna obligación de admirar o seguir a Senior. Pero tampoco de rechazarle.

    1. Sé que lo que sigue es ya demasiada presunción por mi parte, y me disculpo. Pero si relee en conjunto todo lo que he puesto abajo, entenderá que no se trata de mayor o menor rigidez según cada intervención, sino de sentido pedagógico y de coherencia cultural. Comprobará también que no rechazo cosa alguna, sino que nada de lo humano me es ajeno como a Terencio. Salvo la esterilidad de las modas que riegan la publicidad masiva y la propaganda en el campo que antes han sembrado de ignorancia.

  2. Lector: No termino de entender su odio a Senior. Nadie le postula como salvador de la Humanidad pero tampoco parece un gran peligro para nuestra fe. Es más que probable que ignore quien fie Abentofail o Toribio de Liébana salvo el conocimiento de sus nombres. ¿Pero por eso es Satanás redivivo? ¿Debemos rechazar a Jesucristo por no haber nacido en Bollullos de la Mitación? ¿O a Teresa Benedicta de la Cruz pir no haber nacido en Tierra de Campos? ¿Si un pakostaní desconoce a Jorge Manrique ya todo lo que diga es basura?

    1. Senior fue el educador que tenía que ser: formador y catalizador de lo que tenía delante en clase, a saber, jóvenes de lengua inglesa, y educación y tradición eminentemente anglosajonas. Gente, en cambio, con chaqueta de tweed, arrellanada en un sofa, fumando en pipa, acariciando a su pointer y evocando una imposible juventud atlética en el Quadrangle de Caius College o en los prados del Magdalen oxoniense… pero en el Valle de los Caídos (¡!). Eso no puede ser sano ni santo, don Paco Pepe. Y menos aún recomendable para los niños y jóvenes católicos españoles.

  3. Aunque entiendo al comentarista Lector, ya que yo tampoco soporto la anglomanía y la señorita Prim me da una grima sideral, concuerdo con el comentarista Hermenegildo. Si tenemos que esperar algo de la intelectualidad o de la academia hispana que se dice católica, podemos sentarnos con un cojín debajo y un cargamento de cigarrillos para pasar el rato.

      1. También parece un tanto desesperado consolarse con lo que expelen la intelectualidad, las academias y las universidades británicas y norteamericanas…

        1. Cierto, pero también podría argüirse que es mejor eso que envolverse en los harapos de un pasado que no va a volver, como los locos, y despotricar contra todo lo bueno que surge en otros lugares por no ser suficientemente perfecto ni estar a nuestra altura…
          Y nótese que no digo que Ud. esté haciendo eso (aunque un poco sí).

          1. En efecto, no lo hago. Por cierto, John Senior no es algo que surja, sino que hace muchos años que está muerto. El programa Pearson se remonta a hace medio siglo y su propuesta de revalorizar los clásicos es más vieja que andar p’alante, amén de habérsele ocurrido a medio mundo. Los libros que Senior recomienda están más amortizados que los baúles de la Piquer (lo que no quita para reconocer que todas esas obras anglosajonas como el arte cañí de doña Concha siguen valiendo su peso en oro). Y para redescubrir a Homero y a Virgilio y suspirar por el regreso de la misa tridentina jamás ha hecho falta matricularse ni en la Universidad de Kansas ni en la de Honolulu. En suma: por semejante plato de lentejas no vendo yo mi contextura vital de hispanohablante y mi herencia española ni vivo ni muerto. Y los jóvenes y sus familias que lo estén haciendo lo que son es insensatos.

  4. Apreciado señor Canali: yo el milagro ese no sé, pero lo que sí afirmo es que el movimiento que rodea a doña Natalia Sanmartín y la promoción entre católicos españoles de su gurú John Senior, no es que sea anglosajón en todo o en parte, qué va: es que es totalmente anglómano. Por favor, lean sólo las entrevistas que concede esta novelista y periodista a la prensa: nuestra cultura, pensamiento y literatura no existen en ellas, no han ocurrido nunca. Lo que sí existe es la aculturación: un fenómeno sociológico que no me he inventado yo. Y la que hace ya largos decenios que se ejerce desde los irresistibles medios anglosajones sobre la cultura española e hispanoamericana –compuesta por miles de comunidades y cientos de millones de hablantes– es brutal. Yo, en cambio, al «fenómeno John Senior» de aquí en absoluto le niego buena fe, pero lo achaco todo a ignorancia. Ignorancia adecentada con barnices modernos y semi-eruditos que han esparcido y difundido en España las leyes LOGSE, LOMCE, etc. y las mentalidades educativas anejas implantadas en todos los colegios sin excepción, empezando por los religiosos.

  5. Bueno pues, por encima de tanto ilustrado y tanto sabio como he podido comprobar en este post pues, voy a decir una simpleza: el Valle podía ser un foco de recuperación para la vida monacal y religiosa de nuestro país pero ha cometido el peor de los errores que lo DESAUTORIZA para esta noble misión, y es haberse ensuciado con la cochina política ultra-derechista española ¡¡ qué pena !!…Ahora no vale para nada.

  6. 39.Algunos de los fariseos, que estaban entre la gente, le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos.»
    40.Respondió: «Os digo que si éstos callan gritarán las piedras.»»
    Lucas, 19 – Bíblia Católica Online

    Hoy gritan las piedras, claman contra el Gran Patán.

    De Machado, en versión libre, para Berg.

    No bastardeis la Palabra.
    El Mundo es Ruidoso y Mudo.
    Pacorro, Solo Dios Habla.

    Y no es a través de tu sucia boca

  7. ¿Y para qué hablar del Cardenal Newman? No hay nadie que se le parezca en el catolicismo hispano. También porque somos hijos de nuestras circunstancias y las circunstancias del catolicismo anglosajón han sido históricamente muy distintas a las del nuestro.

  8. Lector: sin duda, hay mucho papanatismo hacia la cultura anglosajona, pero tenemos que reconocer que en el mundo hispano carecemos de un Chesterton o un John Senior. Quizá se les aproximen Leonardo Castellani, Nicolás Gómez Dávila o Julián Marías, pero estos no eran exactamente unos tradicionalistas.

    Por lo demás, que en países como EE.UU. o Inglaterra existe hoy día una mayor sensibilidad hacia la liturgia tradicional que en países de honda tradición católica como Italia, Portugal o España no es una opinión; es un hecho.

    1. No ha debido de leer a Senior, porque lo que es un servidor, es que no veo lo que nos aporta a nosotros ese gurú con todo el carrerón que nos precede. Y si lo ha leído, por favor, no me lo tome a mal, porque ha de deberse a que he tenido la fortuna de una educación bastante completa (estatal y gratuita en mi caso, aunque anterior a las leyes de San Rubalcaba y Rajoy) que, sobre todo, tuvo el mérito de dejarme permanentemente inquieto y en un sin vivir de leer y rebuscar.

      1. No he leído a Senior, pero ¿hay muchos profesores en España que consiguieran doscientas conversiones en un medio abiertamente hostil a la religión? ¿Tenemos en nuestro país una abadía tradicional como la de Clear Creek?

        1. Le contesto con una frase cargada de razón que me espetó César Vidal –otro anglómano a quien no aprecio como intelectual–, cuando hace años, iluso de mí, le participé mi propio entusiasmo torpemente anglómano con el «hallazgo» de Scott Hahn: «Conversiones hay miles a diario –vino a decir más o menos– y en todas direcciones». Salgan de la burbuja. Con el más humilde de los respetos y la más respetuosa humildad digo que Natalia Sanmartín y su gurú John Senior no son más que una pátina de tradición clásica, seguida de una zambullida integral, aculturadora y alienante en los modos particulares de entender la vida de británicos y norteamericanos.

          1. Me permito recordarle que el milagro de Clear Creek es anglosajón en una parte alícuota. Pero, su riqueza y dinamismo provienen de la Abadía Madre de Fontgombault, y de la Congregación Francesa de Solesmes, a la que pertenece la Abadía. Es la renovación de la Iglesia mediante el recurso a la Tradición, como dijo recientemente Monseñor Vitus Huonder, Obispo emérito de Coire.
            Precisamente en Francia la llamada opción benedictina se encuentra en un dinamismo esplendente. Esperemos que a través de Estados Unidos y Francia se recatolice nuestra amada Patria, como ocurrió en la Edad Media, con los monjes benedictinos de Cluny, de los que la Congregación francesa, o de Solesmes, es heredera, según expresión del Papa Gregorio XVI.

  9. No me puedo creer que los herederos de una cultura, un arte, una música y una literatura brillantísimas como las de España e Hispanoamérica, nos entreguemos a ser enteramente imbuidos, sumergidos y ahormados en una civilización ajena y sumamente extraña como es la angloamericana en la que –como para él es lógico– milita y moldea John Senior. Y menos puedo creer que eso se proponga aquí en nombre de algo tan hondamente nuestro como es la tradición católica. Es que no me cabe en la cabeza, de verdad.

    1. Pues ignore al señor Senior en sus listas de lecturas anglosajonas y sustitúyalas por propias de nuestra tradición cultural; y hágale caso en los puntos ‘hispanizable’, como lanzar la televisión por la ventana y reunirse con sus hijos a leerles cuentos tradicionales reunidos en el salón.
      ¿O al recomendarse una lectura es obligatorio aceptar o rechazar en bloque todo su contenido acríticamente?

      1. Hace apenas unos años la locura se desató en España con otro estupendo profesor guiri que escribía para guiris estupendos en Palm Springs, Milwaukee, La Posada del Cofre del Muerto o vaya usted a saber: Thomas Woods Jr. (he necesitado ahora Dios y ayuda para recordar su nombre). Poco antes la bomba supercatólica había sido el hoy casi olvidado profe gringo predicador de los gringos Scott Hahn. Años atrás lo fue Fulton Sheen. Y Avery Dulles, claro, que era hijo de John Foster Dulles, nada menos… ¿Y qué nos queda a los «hispanocreyentes» de todas estas modas marcianas cuando velozmente corren a desembocar en el Leteo o río del olvido? Justo lo que evoca magistralmente nuestra tradición: «Campos de soledad, mustio collado…».

    2. El hecho de que el invitado haya sido Dom Philip Anderson, discípulo de John Senior, no quiere decir que este grupo apueste enteramente por la cultura angloamericana. Más bien ha sido invitado por su extraordinaria historia, todo un ejemplo para los jóvenes de nuestro tiempo, y no por las lecturas de autores ingleses que pudiera recomendar. Confío plenamente en que estos chavales sabrán filtrar lo bueno de la cultura inglesa (cuyos autores católicos como Chesterton o Belloc merece la pena leerlos) e incorporarlo a nuestra vasta tradición, que, como dices, no tiene nada que envidiar a ninguna otra y tenemos la obligación de defender.

  10. El futuro de la Iglesia está en la Tradición. Después de décadas de Concilio y de infiltraciones por todos los sitios sólo quedará esto. Nos queda un gran trabajo de restauración después de la debacle y demolición que ha sufrido la Iglesia Católica. Afortunadamente los modernistas van a morir sin descendencia pero ¡que desolación han dejado a su paso!

  11. Jo, pues ¡qué lástima! El pasado fin de semana estuve en Madrid, incluso pensé en ir al Valle de los caídos por la tarde, después de una agradable comida familiar. Mas, por pereza no lo hice. De haberlo sabido hubiese acudido sin dudar.

  12. Lo que estoy observando que –a mi juicio– lastra este movimiento es el peñazo de la anglomanía. La aculturación general a manos de la versión imperante angloamericana y sus vicisitudes: una perspectiva particular, pero poderosa por su fuerza telecomunicativa y por el impacto irresistible de sus pantallas gigantes. Rascas un poco en el discurso de sus valedores, y aflora súbito el ubicuo Tolkien como el bicho de «Alien» (¿Ven que yo tampoco puedo resistirme?); y detrás toda la inevitable reata de Lewis, Pearce, Austen, Wilde, Waugh, Thoreau… Y el «Club de los poetas muertos» o «LaLaLand» si te descuidas. Y surgen junto a ellos el infantilismo y la confusión de «hobbies», gustos y entretenimientos con las raíces de la fe y la religión. Y la evitación naíf del sentimiento trágico de la vida.

    1. Es que, incomprensiblemente, es en el mundo anglosajón donde menos prejuicios existen hacia la Tradición católica. El mundo latino es más hostil, aunque resulte paradójico.

      1. Lo creemos así por el peso y la influencia de la «cultura» de los medios de masas, plenamente anglosajonizada. Muchos de nosotros sabemos de las resistencias de Evelyn Waugh, Agatha Christie y tantos otros británicos y norteamericanos a la rebelión «non sancta» contra la tradición católica. Pero ignoramos casi totalmente los emocionantes esfuerzos de franceses de sólida formación como Bernadette Lécureux («El latín, lengua de la Iglesia», 1964) o Jean Dumont, cuyos párrafos historiográficos hacen a veces aflorar serenamente las lágrimas. Con la anglomanía asociada a la nostalgia de Dios, se corre el riesgo de infantilizarlo y agostarlo todo.

      2. Acabo de repasar la relación de lecturas vivamente recomendadas por John Senior para la formación integral de niños y jóvenes católicos y… ¡Oh, por favor, es otro programa de adoctrinamiento en civilización y mentalidad angloamericanas con toques centroeuropeos de los pies a la cabeza! ¡Lo único que he podido hallar de la maravillosa y universal literatura española ha sido a Blasco Ibáñez con su horrenda «Sangre y arena» y su olvidadísimo best-seller sobre los Jinetes del Apocalipsis! No, otra vez no. ¿Pero tanto nos ha anulado la LOGSE…?

  13. Un sacerdote de nuestra parroquia recomendó a nuestro hijo empezar el curso Senior. Fuimos toda la familia por primera vez al Valle. Impresionante ver la Basilica llena. Una Misa de dos horas en latín y en gregoriano. Curas jovenes, sacerdotes jóvenes, monjes jovenes. Nunca pensé que algo así gustase a la juventud. Fue la Misa más espiritual a la que he ido nunca.

  14. Yo sí estuve, don Francisco José. Me habían invitado los organizadores y allí me fui. La Santa Misa empezaba a las cinco y media de la tarde, pero como llegué pronto -sobre las cinco- y aunque no ha´bia mucha gente en ese momento, me puse en el confesonario… y ya no pude salir de allí: ¡estuve dos horas seguidas confesando sin parar ni un minuto! Cuando se lo conté al organizador me comentó: ¡lo mejor de toda la convocatoria! Y tenía razón. Y no lo digo por estar yo allí, naturalmente.
    Para mí, todo el «evento» como se dice ahora, fue un auténtico gozo: la liturgia, el tono de la gente, su religiosidad, su sentido de lo católico, su saber dónde estaban y a lo que habían venido, empezando por la Misa…
    Agradezco de corazón la invitación, el haber podido estar, y el haber notado cómo la gracia, cuando hay corazón para aceptarla, siempre hace su labor: llevarnos al Señor y meternos en Él.

  15. Fui a la Misa invitado por mi hijo. Sorprendido al máximo de asistir a una Misa en latín, de casi dos horas, cantado en gregoriano y en polifonía latina… y la Basílica llena de juventud. Los asistentes jovenes, los sacerdotes jóvenes, los monjes jóvenes… Me ha hecho pensar

  16. Si la Iglesia en manos de Francisco tuviese la mitad del poder de atracción que ejerce la imagen que ilustra este artículo, estarían de más muchas admoniciones contra el «proselitismo». Cuando se cree en Dios, se cuida su casa y se respeta su culto, hasta la fibra más íntima de las personas inquietas que lo ven se conmueve…

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