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La muerte de Nicolás

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Castillo, Masiá, Tamayo, desolados.

No se necesita más necrológica.

26 comentarios en “La muerte de Nicolás
  1. Cada uno dice lo que le da la gana. Usted dice que estos estan desolados. Pues vaya problemón para la iglesia y el mundo su desolación. Y a saber si es verdad, porque de usted no me fio nada.

    1. ¿Viene al blog para mostrar su desnudez? ¿Para despotricar? Si hubiera consultado los lugares donde escriben los tres señalados se hubiera ahorrado la vergüenza del desaire. No le indicaré los sitios. No me gusta mencionarlos. Le daré una pista. El compañero de Nicolás en Japón habla de la coincidencia de la fecha de la Ascensión. Otra vez ahórrese enseñarnos sus carencias.

  2. Semblanzas de Adolfo Nicolás de algunos arrupitas:

    Destacar estos dos párrafos de la semblanza de Joaquín Barrero, en los que alude al general Sosa:

    «También el P. Adolfo, paragonando al Papa Francisco, preocupado por la disminución del número de jesuitas y comunidades en contacto con ambientes marginales, ha querido una Compañía pobre y para los pobres, una asignatura pendiente, como le escuché decir con mucha frecuencia en las diarias sesiones del Consejo General. Un desafío que ahora ha recogido el P. Arturo Sosa en la carta del 27 de septiembre de 2019
    con la que convoca el Año Ignaciano (2021 – 2022):

    »Estoy convencido de que esta es una de las llamadas más urgentes a la Compañía de Jesús en nuestros tiempos… cómo vivir más a fondo nuestro voto de pobreza y así acercarnos más al estilo de vida que Ignacio y los primeros compañeros… quisieron para
    nuestra Compañía.»

    https://infosj.es/noticias/16488-semblanzas-de-adolfo-nicolas

  3. La oración del Mediador

    Fray Cyiril Stola OP
    22 de Mayo de 2020

    Lectio Divina

    Meditación sobre la Oración Sacerdotal del Señor en el Domingo después de la Ascensión

    Con la lectura del Evangelio de la próxima Misa dominical como principal texto de referencia, el ensayo acerca de e la Lectio Divina («Lectura Sagrada») nos ofrece una meditación en clave de plegaria sobre la base de la Sagrada Escritura.
    El día antes de padecer, “Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:»Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a Tí. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que Tú le has dado.» (Jn 17, 1-2).

    Así comienza la oración sacerdotal de Jesús, que sigue a una exhortación dirigida a los Apóstoles y precede inmediatamente a Su agonía en Getsemaní.
    En el Evangelio de Juan, Jesús pronuncia Su último discurso en clave de oración al Padre. Esto no es sorprendente, aunque tal vez debería serlo.
    Jesús, el Verbo encarnado, es Dios, por lo que no necesitaba orar. La Divinidad de Jesús proporciona a Santo Tomás de Aquino una visión interpretativa clave: «Nuestra oración surge únicamente de la necesidad, mientras que la oración de Cristo tiene como finalidad nuestra instrucción.» ( Comentario al Evangelio de San Juan ).

    ¿Y cómo nos instruye esta oración? Nos da una idea de la relación de Jesús con el Padre y nos muestra cómo atrae a los creyentes al Padre.

    Como Hijo de Dios, Jesús comparte la Divinidad del Padre, pero Su humanidad, el assumptus homo, está tomada de nuestra condición, y participa de ella plenamente.
    En Su humanidad, Jesús recibió los dones del Padre. El Padre «Le dio autoridad sobre toda carne» en cuanto Hombre, y llegada la hora de Su sacrificio en la cruz dirigió esa autoridad para glorificar al Padre, salvando a toda la humanidad de la muerte. El Verbo se hizo Carne para darnos vida eterna.

    Jesús continúa: «Ésta es la vida eterna, que Te conozcan a Tí, el único Dios verdadero, y al Que enviaste, Jesucristo.»
    El conocimiento de la Trinidad trasciende la capacidad de recitar los artículos del Credo. Este saber se une al objeto conocido por nuestra mente, de modo que al conocer a Dios, nuestra mente participa de Dios y nos convertimos en dioses, salvado el orden de las analogías: Ego dixi: Dii estis et filii Excelsi omnes.
    Al comentar este versículo, San Cirilo de Alejandría compara este tipo de conocimiento con la Sagrada Comunión: La Eucaristía, «por la cual nos unimos al Verbo vivo y vivificante,» alimenta nuestro conocimiento de Dios.
    “El conocimiento es vida que conlleva también la bendición del Espíritu. Él habita en nuestro corazón, remodelando a quienes lo reciben, como hijos adoptivos, transformándolos en incorrupción y piedad a través del estilo de vida evangélico.» La recepción de Jesús nos hace ser como Jesús.

    «Yo Te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame Tú, junto a Tí, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo existiese.» (Jn 17, 4-5).

    Al enseñar a las multitudes sencillas, curando, perdonando pecados, comiendo, respirando, bebiendo, sufriendo, bendiciendo, Jesús cumplió la voluntad del Padre y llevó a cabo la obra que el Padre le encargó. Su vida culminó en el sacrificio, un sacrificio que borró los pecados del mundo.
    A su vez, el Padre glorificó a Jesús al resucitarlo de entre los muertos y al recibir el Cuerpo de Jesús en el cielo. Ahora se sienta a la diestra del Padre en la majestad de la gloria.

    «He manifestado tu Nombre a los que Tú me has dado, tomándolos del mundo. Tuyos eran y Tú me los has dado; y han guardado Tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de Tí; porque las palabras que Tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de Tí, y han creído que Tú Me has enviado.» (Jn 17, 6-8).

    El Padre le dio todo a Jesús en Su humanidad, y los discípulos comprendieron que las palabras de Jesús sobrepasan las de cualquier otro hombre porque provienen del Padre. Realmente entendemos que Jesús vino del Padre cuando nos damos cuenta que Jesús está unido al Padre como Su imagen e icono.
    Es distinto del Padre, pero en Su Divinidad Jesús es como el Padre en todos los sentidos y forma una imagen perfecta del Padre.
    Viendo «a través» de los iconos la imagen eterna que representan, vemos al Padre a través de Jesús. Hace visible al Padre invisible. Dice a los Apóstoles: «El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre» ( Jn 14, 9 ). Las palabras y los actos de Jesús revelan el amor y la gloria del Padre a través de Su unión en una sola sustancia con el Padre.

    La humanidad de Jesús es esencial para nuestra relación con el Padre. Al hacerse Hombre, el Hijo se hizo una sola cosa con nosotros permaneciendo uno con el Padre.
    En consecuencia, puede orar como Mediador: «Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que Tú Me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y Yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Tí.» (Jn 17, 9-10, 11 a).

    Jesús ha ascendido al Padre. Esos hombres y mujeres que el Padre Le dio, permanecen en la Tierra, pero, no nos ha dejado huérfanos.
    Jesús «es capaz de salvar siempre a quienes se acercan a Dios a través de Él, ya que siempre vive para interceder por ellos.» ( Hebreos 7, 25 ).
    Desde el cielo Jesús guarda a todos los que el Padre le dio, y los lleva al Padre.
    La liturgia refleja la mediación de Cristo, ya que nuestras oraciones se dirigen constantemente al Padre en estas o similares palabras: «Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo …»

    Mediante Su Humanidad, Cristo, Nuestro Mediador, nos hizo Sus hermanos, y nos permite llamar a Su Padre; Padre Nuestro.
    Desea darnos el conocimiento del Padre, esta sabiduría que nos da la unidad -societas, koinonía- con el Padre para la vida eterna.
    Jesús ya no camina por el mundo, pero nosotros sí. Nuestro objetivo consiste en pedir la gracia de ser como Jesús, para que nosotros también podamos llegar al Padre, pues como dice Santo Tomás de Aquino en su comentario al Credo: Por la fe somos contemporáneos Suyos.

  4. Creo que ni diez Ignacios de Loyola hubieran arreglado el desastre que se encontró el padre Nicolás cuando lo eligieron. No era el menor de sus problemas que entonces era ya demasiado mayor (72 años) para llevar a cabo una acción enérgica. De modo que simplemente se limitó a poner buena cara y dejar hacer. Quizá era eso lo que se buscaba. Cada vez más, la Compañía de Jesús se está convirtiendo en un ejército con muchos oficiales y pocos soldados, con todos los vicios que eso arrastra.

    1. Por lo que hizo y dijo después de dejar el generalato, no es que el P. Nicolás se sintiera impotente para enderezar la Compañía de Jesús, sino que él participaba plenamente del denortamiento característicos de la mayoría de los jesuitas actuales.

  5. Lo de Castillo, jesuita renegado, es detestable: no le basta con vomitar un día sí y otro también su bilis, su rencor, su resquemor y su desprecio por la Iglesia, sino que tenía que salir ahora con su cinismo para lamentar la muerte de un señor con el que ya no unía nada, pues Castillo ha atacado con ferocidad absoluta todo aquello en lo que cree la Iglesia, mientras que Adolfo Nicolás, perfectamente inane en su labor, al menos supo guardar las formas.

  6. A los que aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para arremeter ad hominem contra el blogger, contra mi querídismo blogger, que vaya esto por delante. Quien lo considera un cascarrabias, ni ha leído sus escritos, no ha compulsado sus fuentes, ni se ha acercado a su acuidad intelectual. Ha optado por lo más banal, hozar en el lodo de su propia indignidad. Se equivoca de medio a medio. No me puedo quejar de mis nietos, pero, porque los tengo, no me cuesta ver hasta qué punto le idolatran los suyos. Pondría extenderme más en ponderar la calidez y la calidad humana del blogger y quien le acompaña desde hace más de medio siglo. Lo haría con sumo gusto.

    Pero vayamos a Nicolás. De entrada, Dios lo tenga en su seno. Pero, ¿respondió a los retos que tenía planteada la Compañía o se limitó a salir porque los electores no querían que saliera el que hubiera preferido el Pontífice de entonces? Si no recuerdo mal, algo así dejó entrever González Faus cuando celebró su elección. Una suerte de venganza contra Roma. Para desgracia de la Iglesia, la Compañía cayó en picado. Masiá siguió disparatando con su visto bueno, las universidades norteamericanas regentadas por los jesuitas continuaron en su labor descristinizadora. Los colegios fueron perdiendo todo atisbo de escuela confesional. (En Barcelona tenemos, además, ejemplos desconcertantes de una labor anticristiana, como la propagación del aborto por el Instituto Borja, el separatismo militante de sus miembros). A Nicolás la situación le desbordó, pero no tuvo arrestos al parecer para dimitir en seguida.
    El blogger conoce muy bien, incluso por lazos de sangre, la Compañía. Se sabe la vida y milagros de los prohombres de ella como uno se sabe la plantilla de su equipo de fútbol favorito. Otros, con menos vinculación con ella, nos sentimos en algún momento de nuestra vida asombrados por ese cuerpo paramilitar de la avanzadilla de la Iglesia. Los de mi generación hemos sido lectores asiduos de Razón y Fe, Hechos y Dichos, Reseña, Pensamiento, Ibérica, etcétera. En mi infancia leía novelas para colegiales designados de la «franja roja»; las chicas, de la «franja azul». Es una pena que todo ese esfuerzo educador se haya ido al garete.

    No podemos buscar ahora asidero alguno en la Compañía. Se han convertido al ecologismo, a la mindfulness. Cuestionan la divinidad de Cristo, la presencia real, desprecian el derecho natural. Niegan la revelación, empezando por el propio general del bigote. Todo eso lo conocía Nicolás. Si no pudo hacer nada, ¿por qué no dimitió? Nadie se entromete en su interior. Nadie lo juzga. ¿Por qué se avino al juego de su elección?

  7. J,,ose:
    No deja de sorprenderme esa manía de algunas personas de que toda necrológica tiene que ser un elogio fúnebre. Las personas vivas o muertas son lo que son o fueron en una parte que pertenece al ámbito interno del que no sabemos nada o muy poco y del que no merece la pena hablar y otra parte que pertenece a la historia pública en relación con los demás y en el ámbito de su actuación en el puesto que les ha tocado o conquistado y que hay que mirar objetivamente y exponerlo para advertencia y enseñanza a los vivos. En ese ámbito público, Lutero, San Ignacio, Calvino, Franco, Largo Caballero, Negrín, Fernado VII, etc. fueron lo que fueron sus hechos por mucho que se reinventen y es una traición inventar su historia adornándola o ensuciándola e incluso es una traición a la propia persona y al inventor. En este sentido ya me dirá lo que se puede decir de Nicolás o de Arrupe.

  8. Por motivos muy íntimos, jamás he escrito, ni escribiré la menor crítica sobre el P. Adolfo Nicolás, de quien me limitaré a decir que su persona me transmitía una paz, una serenidad y un sosiego indescriptibles.

    Respecto a su inesperado generalato, creo que la inmensidad de la tarea que debía afrontar ―nada menos que devolver la orden a la que pertenecía a la esencia ignaciana original, impostada por el arrupismo― le superó y, por ello, se limitó a contemporizar. De ahí que, llegado el momento adecuado y estando en plenitud de facultades, eligiese renunciar. Un gesto que le honra.

    Pienso que su vocación y entrega hubiesen sido más fructíferas desde la contemplación que desde la acción. Le sigo teniendo presente en mis oraciones.

    1. Éste no se respeta a sí mismo, ¿cómo va a respetar a otro? Seguro que sus nietos están orgullosos de tener un abuelo iracundo, vociferante, odiador y, en definitiva, amargado…

      1. Ja, la de los progres izquierdosos, que cuando alguien es capaz, de criticar algo, lo que le motiva es el odio. Que increíble ceguera y cerrazón, adoctrinados como borregos van señalando «odiadores profesionales» u «odiadores congénitos» a los que solo puede esperar la carcel. Qué problema el pensamiento único y la policía del pensamiento que silenciosamente se instala entre nosotros.

        1. Odio teneis vosotros al Papa, a la Iglesia y a algunos Obispos y curas. Y cuando no teneis mas argumentos decis que son progres y de izquierdas. Pues vaya argumentacion mas pobre. Es como yo criticarte a ti, porque eres de derecha y ultraconservadora para presentar mis argumentos. No sabeis convivir con la diferencia. Lo que dice Juan de este abuelo esta muy bien, porque eso es lo que piensa muchisima gente.

          1. FRANCISCO
            Es que me parto con tus chorradas. Asi que mucha gente piensa las mismas chorradas que tu. Claro como los cristianos de base, que son tres y el de la guitarra. Tu celebra todo lo que quieras al difunto, pero mas te valdría rezar por el, porque parece que tiene varios debes importantes en su vida. Ojo que yo no le puedo juzgar en cuanto a su salvación, pero si que puedo hacerlo respecto a su trayectoria pública y esta es muy poco católica. Lo de progre es una bobada, a mi me da igual si eres progre o medio bobo, no es nada personal es que tengo alergia a la chorrada.

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