La misa de hoy en TVE2

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Después del revuelo que se armó con mi crónica de la misa del pasado domingo, la de hoy, en la parroquia del Carmen de Madrid, con motivo de la festividad ayer de su Virgen titular, transcurrió como la práctica totalidad de las que transmite los domingos la cadena del Estado. Con toda dignidad.

Hermosísimas, sobre todo una, las dos tallas de la Virgen del Carmen de la iglesia. Fue el cocelebrante principal el obispo de Tuy-Vigo, Don Luis Quinteiro. Hacía tiempo que no le veía tan directamente. Se dijo que estaba enfermo pero yo le vi bien. Mayor que la única vez que cambié unas palabras con él, amabilísimas por su parte, pero eso debió ocurrir en la ordenación episcopal de monseñor Martínez Camino y ya ha llovido desde entonces.

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Celebró dignísimamente la misa y pronunció una homilía muy buena y casi oratoria. Sin leer nada.  Comme il faut. Dos leves pegas. Abusar del hermanos y hermanas, redundancia inútil, y demasiado francisquismo. Nada más natural que un obispo cite al Papa reinante. ¿Pero tanto? Y Don Luis, ya con 69 años, supongo que ya no aspirará a hacer méritos.

El coro, no guitarrero, francamente bueno. Muchos fieles comulgaron en la boca. Naturalmente muchas referencias a la mar pero me parecieron escasas, y tal vez casi inexistentes, a quienes llevan a esa Virgen tan el corazón que son los pescadores. Y que tantos, a lo largo de los siglos, creyeron que su salvación entre las olas embravecidas se debió a haberse asido a la mano de una Madre que la  tendía cuando ya la muerte era inevitable.

En la oración de los fieles una invocación ecologista basada en la Laudato Si. Más propia en la conmemoración dela Virgen del Carmen que traer a colación que no se llene de polución un desierto que tal vez podría invocarse si hubiera una Virgen del Sahara, del Gobi o de Atacama. Pero la Stella Maris no es de las olas, los peces o los crustáceos  aunque lo sea de todo el Universo. Es Stella de los hombres que la miran y la invocan. Pero esto es evidentemente un asunto menor y al que no cabe dar mayor relieve.

Me sorprendió la omnipresencia de un diácono que ni por el volumen ni por la barba pasaba desapercibido. No tengo nada contra los diáconos permanentes. Seguro que en muchos sitios hacen una gran labor. Pero siempre les había visto un paso detrás del cocelebrante principal y no sentados a su lado, inmediatamente a la izquierda del mismo, y con otros sacerdotes más alejados. No digo nada de que eso sea contra la rúbrica porque no lo sé. Sólo que me sorprendió la ubicación. En la consagración dejó el sitio al cocelebrante que estaba a su izquierda y se retiró un paso atrás. Su lugar. Aunque no se arrodilló como pienso, tal vez equivocado, que debería hacerlo.

Y en las lecturas fue inevitable que recordara un excelente artículo de González Guadalix. Porque la señora que la leyó terminó su lectura con ¿Palabra de Dios? Pues sí, señora mía, es palabra de Dios. Sin ninguna duda o interrogante. No me lo tome como crítica a su persona. Se esforzó por hacerlo lo mejor posible y lo hizo muy bien. Pero alguien le debería haber advertido  que esa interrogación final no procede. Naturalmente el diácono permanente, que también leyó muy bien el Evangelio, no incurrió en la duda.La religiosa de la primera lectura, deshabitada, penosa, y no me refiero al hábito. Así no se lee. Al menos ante la televisión.

El marino de uniforme, mi felicitación por ello, supongo que cantaría encantado la Salve Marinera. No se le vio pero estoy seguro de ello. La llevan muy en el corazón.

 

Comentarios
6 comentarios en “La misa de hoy en TVE2
  1. No le vi arrodillado en la consagración. Y no vi dos diáconos sino sólo uno. En línea con los sacerdotes celebrantes y el inmediato a la izquierda del obispo. Siese esel sitio de los diáconos no me había enterado y se debe sólo a mi ignorancia. Pero es que en las celebraciones pontificias tampoco veo a los diáconos al lado del Papa sino detrás. Cuando el Papa está solo, antes de que los demás cocelebrantes se acerquen al altar, cierto que tiene sentados a ambos lados a un sacerdote, Monseñor Marini casi siempre. ¿Estan haciendo las funciones diaconales que indicas? Bien pudiera ser. Pero luego aparece otro diácono para leer el Evangelio, si hay diácono, pedir que se dé la paz, para alzar el cáliz en la elevación menor y para despedir a los fieles. Sin duda querido Veritas de eso sabes mucho más que yo.

  2. Vanlop, algunos que presumen de «saber comentarla bien» no se callan ni para estornudar, como pasa en otra cadena. Conque más vale pájaro en mano…

  3. Es que, D. Fco José, no todos los días retransmiten la misa dicha por un cura podemita ni con un comentarista que no sabe bien lo que es comentar una Misa.

  4. Errata al escribir: Donde dice «los diáconos» debe decir «dos diáconos»; dos diáconos son los asistentes del obispo y se sientan próximos a su cátedra; los concelebrantes mucho más separados. Si hay más diáconos estos se sentarán discretamente, detrás de los concelebrantes pero teniendo acceso fácil al altar.

  5. paco Pepe:

    Junto al obispo siempre han de estar los diáconos, incluso sentados cerca -junto- de él para asistirle, no los concelebrantes.
    En la plegaria eucarística -canon- cerca pero detrás para asistirle en el cáliz y en las moniciones diaconales, estando de rodillas en la consagración y comulgando de manos del obispo, ya que el diácono no comulga por sí.
    Por tanto, es correcto lo que viste.

  6. Debiera seguirse el ejemplo que siempre, incluso actualmente, se hace desde Roma en cuanto a las vestimentas sagradas. Me refiero concretamente al uso del Amito.

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