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La misa de hoy en TVE2

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Celebrada por el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño en la parroquia madrileña de la Virgen de los Llanos.

Iglesia amplia y llena con fieles de todas las edades con predominio de mayores.

Como cocelebrantes el párroco y el vicario. El primero con evidente alzacuellos y el segundo me pareció que también. El obispo, más canoso que en la fotografía, grande. De tamaño. Y el vicario, más.

El coro, abundante. Y sencillamente uniformado. Total tachunda chunda. Una flauta dulcificaba el machaconeamiento guitarrero. La directora, bailona. Lo reclamaba el tachunda chunda. Y multirracial. O al menos birracial. Que no hay tantas razas.

El obispo leyó la homilía muy  ecológica. Era el día de la UNICEF, antes del hambre en el Mundo. Tocaba francisquismo. Tampoco exageró en la loa aunque ahí estuvo. ¿Pensando en inmediatas promociones? Vayan ustedes a saber.

En el Credo, dialogado, no interrogó a los asistentes si creían en el calentamiento global, la destrucción de la Amazonía o la maldad de los plásticos. Es seguro  que si hubiera preguntado a los fieles: ¿Creéis en la maldad de Trump, la desaparición de los monzones y la lluvia en el Sahara todos habría contestado: Sí creo. Afortunadamente no fue el caso.

La comunión mayoritariamente en la mano. Y no creo que fuera por temor al coronavirus.

El obispo se retiró sin bendecir a los fieles.  Igual una bendición es poco ecológica.

7 comentarios en “La misa de hoy en TVE2
  1. Misericordiam Dei et vestram

    La misericordia de Dios y la vuestra

    Fray Louis Bethea OP
    10 de Febrero de 2020

    Si viajas a Israel y visitas las ciudades que rodean el mar de Galilea, seguramente pasarás por Gennesaret. Es un lugar idílico, justo a la orilla del mar, cubierto altas hierbas, iluminado por el sol, como si acabase de salir de una pintura de Thomas Kinkade. Está al lado del pueblo de Capernaum en cuya sinagoga tuvo lugar el discurso del Pan de vida ( Jn 6, 22-59 ).

    Leemos en el Evangelio de hoy que Jesús y sus discípulos amarraron su bote en Gennesaret y pasaron por las aldeas vecinas. Aquéllos que tocaron las borlas de Su manto fueron curados de sus enfermedades ( Mc 6, 53-56 ).

    Así como Jesús pudo sanar las dolencias físicas de aquéllos que sin más tocaron su capa, nosotros también podemos alcanzar la misericordia de Dios para nuestras dolencias espirituales, pidiendo Su perdón en el Sacramento de la Penitencia. En este encuentro divino, la misericordia que Dios nos ofrece es gratuita y misteriosa.

    Esta misericordia también puede existir al modo humano.
    Cuando leí que Jesús curaba las dolencias del cuerpo y del alma, recordé las palabras pronunciadas por mis hermanos, los Frailes dominicos que recientemente hicieron su profesión solemne el día 01 de Febrero.
    Mientras estaban postrados en el suelo, el Padre Prior Provincial les preguntó qué buscaban al hacer profesión. A lo que respondieron: «Misericordiam Dei et vestram.» -La misericordia de Dios y la vuestra-.
    Fue una manifestación increíblemente poderosa de la majestad de Dios ver a seis frailes dominicos postrados en el suelo en completa sumisión a Su voluntad y misericordia.

    La misericordia es una gran parte de nuestra vida dominicana. No sólo la pedimos a Dios en la confesión sacramental, sino que también lo buscamos constantemente en nuestros hermanos. San Pablo nos exhorta a «ser amables los unos con los otros, dispuestos a perdonarnos unos a otros, como Dios en Cristo nos obsequió con el perdón.» ( Ef 4,32 ).
    Inevitablemente encontramos en ocasiones motivos de desacuerdo o de instigación a la discusión.
    Cuando un gran número de hombres fervorosos viven en comunidad, las tensiones pueden aumentar, pero, la disponibilidad a pedir perdón muestra una notable madurez, que todos tratamos de aprender.

    Las palabras de la profesión no son algo vacío, porque realmente buscamos la misericordia de nuestros hermanos en la vida diaria.
    Es virtuoso pedir el perdón de otra persona, pero es igualmente importante recibir el perdón humilde y contrito de tu hermano. Esos momentos son ocasiones en que se acrisolan a fuego los lazos de la fraternidad.

    La vida comunitaria proporciona a los religiosos consagrados una visión del Reino de los cielos aquí en la tierra. (cf. San Juan Pablo II, Vita Consecrata, 6).
    En nuestra vida terrena debemos esforzarnos por ayudar a nuestros hermanos a alcanzar la salvación eterna a lo largo de esta peregrinación. Por la gracia de Dios, la misericordia que tenemos para con nuestros hermanos nos acerca a la recompensa final que «Dios ha preparado a los que lo aman.» ( 1 Cor 2, 9 ).

    Por lo tanto, recorramos las costas de Galilea y, como la mujer de Gennesaret, busquemos la borla del manto de Cristo, implorando Su misericordia y Su amor.
    Oremos los unos por los otros, para que podamos tener fuerza en nuestro camino y entremos en ese lugar donde adoraremos al Dios de la misericordia para siempre.

  2. Si ayer fue el día de Manos Unidas, ahora nos hemos enterado que el hambre en el mundo es por el calentamiento global. Me pregunto a comiensos del siglo XX y mediados del XX había hambre en el mundo, y de la verdad ¿había calentamiento global?. Casualidad ayer estuve viendo un documental en el cual se veía que la civilización Minoica desapareció por una tremenda explosión del volcán Tera (actual Santorini) eso ocurrió en el siglo XVII A.C. ¿también entonces los cuatro gatos que ocupaban Europa eran tan poderosos como para calentar el planeta hasta esos extremos?.

    1. Estoy pasando , y cada vez más contento, de misas novias ordo . Me voy a Nuestra Señora de la Paz, aprovechando que estoy en Madrid y encantado con el latín. Los domingos, encima en gregoriano cantado con un buen coro. ¡ Ni color, oiga!

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