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La Iglesia en manos de jesuitas

Comentarios
15 comentarios en “La Iglesia en manos de jesuitas
  1. Aquí hay mucha confusión porque los que hemos tratado a jesuitas como el P. Jesús Solano o el P Carreira sabemos que Arana o Bergoglio son otra cosa, son el producto de la degeneración de la institución

  2. Hay que dar gracias a todas estas páginas de internet que nos muestran lo que está pasando y como se está llevando el timón de la Iglesia. Estamos en manos de Dios y hay que rezar más para que en medio de la situación actual perseveremos. No cabe más.

  3. «El Vaticano abre un nuevo ciclo en la Iglesia vasca» (*)

    «Roma sitúa obispos ‘franciscanos’ a la espera del relevo en Navarra y con la lupa sobre el de Vitoria, el único que desentona»

    «El Norte lo tenemos perdido». La confidencia es de un alto miembro de la jerarquía española sobre los apoyos a la hoja de ruta abierta por el papa Francisco y se refería a las diócesis de Asturias, Santander, Euskadi y Navarra, cada una con sus propios matices. En 2018 se estaba diseñando ya una estrategia para renovar el episcopado vasco, con unas coordenadas muy distintas a las que guiaron el anterior golpe de mano, hace 30 años, cuando el Vaticano y su brazo ejecutor, el cardenal Rouco, pegaron un golpe de timón en una Iglesia que se consideraba politizada y progresista. Ahora se trata de la reforma de aquella reforma, y el proceso está siendo mucho más rápido.

    Todo indica que Roma está abriendo una línea nueva, un tiempo nuevo en el territorio eclesiástico vasco, que no se puede disociar de los planes para toda la Iglesia española, donde persisten focos de resistencia a las reformas del Papa. Bergoglio ha evitado viajar a España, que la tiene a menos de tres horas de avión, porque no se ha sentido arropado y reconocido. Es un gesto. Sin ETA, con un nacionalismo gobernante templado y una izquierda abertzale posibilista, el problema ya no es el País Vasco, es la Iglesia española en su conjunto, sometida a una profunda renovación. Euskadi no se puede aislar de ese proceso.

    Los nombramientos de Joseba Segura como obispo de Bilbao y de Fernando Prado como titular de San Sebastián se inscriben en esa estrategia. La promoción del claretiano vizcaíno en tierras guipuzcoanas ha sido un empeño personal de Francisco, con el que mantiene una relación directa y muy cercana. Aun así, el nuncio ha consultado con más de un centenar de personas para certificar su idoneidad para la mitra. Con ambos se completaría la cúpula episcopal vasca, en espera de lo que suceda en Navarra, pero en este diseño hay una figura que chirría: Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria. Analistas consultados coinciden en que el prelado navarro no encaja en el puzzle, desentona, y no descartan que a medio plazo pueda ser sustituido, aunque en su día se especuló con que volvería a Pamplona como arzobispo.

    Choques y tensiones
    «Por el lado de la empatía humana, Segura y Prado no van a tener problemas con Elizalde, pero les costará más conectar a la hora de confrontar la teología o la línea de la Iglesia», sostiene un observador eclesial. La gestión del obispo de Vitoria está siendo controvertida. Un colectivo nada desdeñable de fieles le han acusado públicamente de mantener una línea «impositiva y conservadora». También hay un sector importante del clero alavés que se siente magullado, aunque intenta mantener la comunión.

    Es cierto que Elizalde se desvive por la diócesis y se entrega en cuerpo y alma a su misión, pero su vieja forma de acción eclesial y sus maneras de gobernar producen choques y tensiones.

    Relación difícil
    Bergoglio ha evitado viajar a España, a menos de tres horas de avión, porque no se ha sentido arropado
    No se le perdona que haya arrinconado a la ‘vieja guardia’ y haya ‘fichado’ a curas y religiosos ‘de fuera’, siempre de un sesgo conservador, que le deben el cargo y el sueldo. Ni que haya abierto las puertas del seminario al Camino Neocatecumenal, los ‘kikos’, que funcionan como una sociedad dentro de la sociedad. «No se deja ayudar y se ha complicado la vida. Su equipo lo ha construido con gente de fuera, al que exige una fidelización absoluta. Se ha rodeado con un círculo de hierro», describen presbíteros críticos. Elizalde cree que todo es una campaña sin fundamento contra su persona.

    Esta situación perturba los planes de Roma, muy sensible a la falta de unidad (comunión en el lenguaje eclesiástico) entre un obispo y su clero, que en el caso de Vitoria es uno de los más envejecidos de España. Está por ver, también, en qué términos se produce el relevo del arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, en tiempo de descuento tras haber presentado su renuncia hace diez meses después de haber cumplido 75 años. No se puede olvidar que San Sebastián está encuadrada en la archidiócesis navarra (Bilbao y Vitoria en la de Burgos), por una decisión política en tiempos del franquismo. Es una situación anacrónica y anómala, aunque ahora ya nadie hable de configurar una provincia eclesiástica propia, vasca por más señas.

    En espera de cerrar el mapa episcopal, se da por hecho que el tándem Segura-Prado va a ser el tren tractor que va a tirar de la Iglesia vasca en este nuevo tiempo. Y que el segundo se va a dejar guiar por el primero. Fernando Prado tiene experiencia de despacho, de gestión empresarial, pero carece de horas de vuelo en lo que se refiere a gobierno pastoral. Sí que la tiene Joseba Segura (64 años), muy inteligente y con cualidades de estratega, vinculado ya desde su infancia a la diócesis vizcaína y con un amplio conocimiento de la Iglesia vasca. Es un histórico reconocido y con ‘auctoritas’, según se ha podido constatar en las consultas que se han realizado para conocer el respaldo de la comunidad católica a sus líderes. También ha encontrado acogida en la estructura de mando de la Conferencia Episcopal Española.

    Ambos se conocen. Prado fue alumno de Segura cuando éste daba clases de Moral Social en la Facultad de Teología de Deusto. Se llevarán bien, aunque tienen distintos temperamentos.

    De momento, Fernando Prado, que ha mostrado desde el principio formas episcopales y dotes de comunicación, bastante tiene con la papeleta de San Sebastián, una diócesis fracturada que el Papa le ha encomendado recoser. No le va a resultar fácil. Munilla lo dejó atado y bien atado con gente importada y cuenta con pocos recursos autóctonos. Todo se puede desatar, pero va a costar. El ahora obispo de Orihuela-Alicante asustó y alejó a muchos fieles con su carácter asilvestrado y aquellas homilías ‘made in Trento’, y provocó la desafección de la mayoría del clero con su liderazgo vertical y sectario. A Prado le costará hacer equipo porque hay mucha gente quemada. Aun así, el nuevo prelado es una persona con mucha capacidad de trabajo y joven. Tiene 53 años, y le quedan otros 22 para ejercer su magisterio. Se siente muy respaldado y tiene ya algunos planes para reconectar a la Iglesia con la sociedad civil.

    Cultivar la experiencia
    ¿Y cuál es la línea de la Iglesia vasca en una sociedad pacificada, secularizada y con problemas comunes al resto de España? Parece que la apuesta va por cultivar la experiencia religiosa, al margen de las ideologías, que está esencialmente vinculada con lo social. Por recuperar la acción evangelizadora sacándola de los templos en unos momentos de desafección. Por dar más participación al laicado en clave de sinodalidad. Un cristianismo vivo y participativo. «La experiencia religiosa no es lo mismo que la espiritual. Hay una espiritualidad difusa muy identificada con el ecologismo, de comunión con la naturaleza, con la paz, con el sosiego … Tiene un gran atractivo y algunos creen que es lo más progre, pero se olvidan del compromiso con la justicia», reflexiona un teólogo en esa dirección.

    Pero todavía hay que soltar mucho lastre. Los tiempos del Vaticano son lentos, aunque nunca da una puntada sin hilo. Jorge Mario Bergoglio es jesuita. Y como tal, tiene experiencia de mando y estrategia.

    Piensa a lo largo, más allá de su propia vida. Su equipo en Roma y sus hombres en España siguen moviendo piezas para ir reconquistando el Norte con obispos ‘franciscanos’.

    https://www.elcorreo.com/culturas/vaticano-abre-nuevo-ciclo-iglesia-vasca-20221105213255-nt.html

    (*) Reproduzco el artículo de Pedro Ontoso completo, ya que el mismo es de pago.

    1. Parte de la responsabilidad de que Segura esté en Bilbao es de Iceta, que lo pidió como auxiliar. Esto es verdad, aunque duela. También es verdad que Munilla pudo pedir un auxiliar y no lo hizo, y preparar con él (si no su sucesión, al menos dejar a un buen auxiliar del que Su Excelencia don Bernardito podría echar mano para cubrir una vacante). No quiero que se vea propósito ofensivo en mis palabras, pero chirría bastante que los obispos buenos (don Demetrio, Munilla, Reig y otros) no pidan auxiliares (otra cosa es que se los den, pero al menos que se haga el gesto).

  4. Resulta muy paradójico que ahora que la Compañía de Jesús atraviesa su momento de mayor infidelidad y decadencia sea cuando más poder tiene en la Iglesia.

  5. Al parecer, el Sínodo (más bien Nósido) no terminará hasta 2024. ¿Se dan cuenta de que en un año y medio, por ejemplo, pueden pasar muchas cosas? Vean Catholic Hierarchy: muere una docena de prelados al mes, se nombra a varias docenas, cumplen los 75 y los 80 montones de personajes (y dejan su puesto o dimiten o pierden el voto en cónclave). ¿Quién quiere hacer de sibila de Cumas o de oráculo de Delfos? Un servidor, no. En 2023, empieza una lenta pero implacable pérdida de purpurados con voto: once dejan de ser votantes (cinco italianos) y los nonagenarios pasarán de treinta en unos meses. ¿Pronósticos con este panorama, con Czerny con la dimisión presentada y con el cardenal Guirnalda mayor de ochenta, Ladaria amortizado, Hollerich demasiado joven, Barreto casi amortizado y los demás peones pontificios más gastados que la dentadura de un anciano de cien años?

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