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La Iglesia argentina, la reconciliación, el perdón y el «acongojarse»

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Mons. Santiago Olivera asegura que los obispos argentinos no piden dejar a un lado la justicia

La nación hermana vivió años trágicos hace ya bastantes años. Con hechos tristísimos de un lado y del otro. Con crímenes abominables. De todos.

Terminaron ganando unos y los crímenes sólo fueron de un lado. Genta, Sacheri y bastantes más no cuentan.

Han pasado casi cuarenta años. Todos los responsables de la represión militar, excesiva, cruel, injusta y todo lo que se quiera, tienen ya más de setenta años. Y no pocos siguen en la cárcel. Los asesinos de la otra parte, que también los hubo, ni uno.

El episcopado argentino, tantos años callado y en buena parte encantado entonces con el golpe militar, el que era por aquellos dóas provincial de los jesuitas, Bergoglio, también fue discutido, acaba de intentar una semirreconciliación enseguida abortada. Se «acongojaron» enseguida. Me parece especialmente abyecto el nombre del nuevo ordinario militar al que sus fieles, hermanos de armas de los hoy encarcelados, que ha sido el primero de los «acongojados». Ignoro las terminología argentinas pero si ese tipo fuera español no pocos de sus canónicamente adscritos a la vista de sus declaraciones y siempre referidas a España, no dudarían en llamarle hijo de eso. Por santa que hubiera sido su madre. De lo que no tengo constancia.

En España, unos ancianos así, por graves que hubieran sido sus crímenes, caso de que lo hubieran sido, por su edad, estarían todos en sus casas. Esperando la muerte.

De otros obispos no hablo.  Allá cada uno con sus miedos y responsabilidades. No entro. Hasta puedo entenderlas dada la miserabilidad humana.  ¿Pero en el militar?

Hoy me envían la página, que desconocía, titulada Mi querida España que se hace eco de una esquela que comenté en el Blog en la que unos nietos de un asesinado dejan cumplida constancia de su reconciliación y su perdón.

https://miqueridaespana.wordpress.com/2017/05/06/leccion-republicana-de-memoria-historica/

Las madres, ya las abuelas, de mayo no son así. Ese es su problema y hasta estoy muy dispuesto a respetárselo. Las heridas pueden seguir sangrando. Pero ese ordinariete castrense me parece como poco un imbécil. Y con poco esfuerzo también un hijo de… lo que quieran.

http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=29291

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10 comentarios en “La Iglesia argentina, la reconciliación, el perdón y el «acongojarse»
  1. El verdadero problema de la Iglesia Argentina son las docenas de sacerdotes integristas, conniventes con la dictadura, que siguen existiendo allá. Algunos de ellos dentro de colectivos beligerantes contra el papa como los de esa web que tanto le gusta a usted.
    por suerte se van muriendo poco a poco y cada vez quedan menos aunque alguno joven se una (quien sabe, lo mismo es hijo de alguno de los anteriores)

  2. Lo que dice Alejandro también es cierto: «acá cualquier palabra podría ser “apología del delito”, “defensor de genocidas”, y con bastantes consecuencias». De libertad de expresión para manifestar lo que uno piensa al respecto, CERO.

  3. Gracias a Dios, no todos los sacerdotes argentinos estamos alineados a favor de los terroristas, y al contrario sabemos y lamentamos del exceso de impiedad de la justicia con los presos militares y civiles que actuaron en aquellos años de guerra en el país. Lamentablemente no podemos hablar sino en voz baja, la cultura que se ha instaurado por el kirchnerismo, y de antes con el mismo radicalismo, no hace fácil la cosa, acá cualquier palabra podría ser «apología del delito», «defensor de genocidas», y con bastantes consecuencias.

  4. La cobardía acomodaticia de gran parte del episcopado argentino es la raíz de la decadencia moral de la Argentina.
    Que asuman la responsabilidad de muchos miembros de la jerarquía que, desde la teología de la liberación, envenenaron la inteligencia y el alma de una parte de la juventud argentina,impulsándola a la acción armada terrorista. Aún hoy, muchos clérigos (?) se enorgullecen de ello amparados en su estado clerical.
    Si tanto les interesa la justicia que comiencen por denunciar a los terroristas montoneros y erpianos asesinos que ensangrentaron el país, de los cuales muchos ocupan cargos publicos y otros gozan de subsidios a costa del pueblo argentino.
    Como ya decía el P. Castellani hace décadas atrás, la llaga purulenta de la Iglesia Argentina es haber vivido atada al poder por los «hilos de oro» a los cuales nunca quisieron renunciar.

  5. En un todo de acuerdo con el comentario de Antonio.
    «La realidad es que la Argentina, toda la Argentina, no solo sus GLORIOSAS FUERZAS ARMADAS, rechazó está agresión y aplastó al comunismo, por las armas.».
    Los obispos argentinos «que empiecen por reconocer la agresión criminal que sufrió la Argentina, que reconozcan, primero que nada los cientos de víctimas inocentes que murieron, quedaron mutilados, sufrieron el dolor irreparable de familiares asesinados, por la guerrilla marxista, y que después hablen de reconciliación y de perdón. Porque, si quieren verdad antes de la reconciliación, que digan la verdad de lo que pasó.
    «LA VERDAD OS HARÁ LIBRES», dijo Jesús.

  6. No sé si la sujeta ésa que se llama bebé bonafini,o algo así,sigue viva. Lo que si se es que es una asquerosa que defiende a la ETA .

  7. De los obispos argentinos saldrá más condena endurecida. Si es cierto que al presente tras cuarenta años siguen encarcelados como unos 1.500 militares y ya han fallecido casi cuatrocientos, de octogenarios para arriba sin remisión de culpa ni por razones de edad ni enfermedad terminal, sin piedad ni siquiera invocando perdón en nombre del misericorde Angelelli, de esos prelados nada cabe esperar para no tener que exponerse a las madres y abuelas de mayo tan privilegiadas por su dolor exclusivo.
    Los hechos hablan por sí solos y parece ser que los condenados eran unos sádicos enemigos de la humanidad. Los montoneros que fueron causa de tanto dolor revolucionario maníaco y bestial cuya siembra de muertes y sufrimiento social previo permanente dió lugar a la intervención militar es como si no hubieran existido o hasta tal vez se consideren por la judicatura y los legislativos como un intento de revolución heroica al modo de la primavera libia de su tiempo. El mal es mal donde quiera que esté y se produzca. Pero la unilateralidad sin equidad es venganza y no justicia si falta la ponderación.

  8. Con todo el respeto y afecto que tengo por el blogger, voy a corregirlo en algunos aspectos. En la década de los setenta, en nuestro país, no había dos bandos cualquiera. Por un lado estaba el criminal y abominable marxismo, con todos sus pelajes, y, por el otro, estaba la Argentina. Y se libró una guerra, reconocida como tal entre los dos contendientes. Lo reitero, hubo una guerra, particular, con aristas excepcionales, como quieran, pero una guerra que libró nuestra nación contra un agresor externo e internacional como es el marxismo.
    ¿Que hubo excesos en la defensa de la nación? ¿En qué guerra no los hubo? La dinámica y las características de esta guerra llevaron a muchos hechos que hoy, en frío, resultan moralmente cuestionables, pero que en el día a día, hora a hora, de esa lucha, no resultan tan cuestionables. La realidad es que la Argentina, toda la Argentina, no solo sus gloriosas fuerzas armadas, rechazó está agresión y aplastó al comunismo, por las armas. Como lo hizo Franco en España, Pinochet en Chile y alguno más que se me puede escapar. Son pocas las naciones que se pueden gloriar de haber destruido, por las armas, a las hordas marxistas. Y de eso, de esa victoria sobre un enemigo esencial de la nación, todos los militares argentinos estamos orgullosos.
    Lo que pasó después, la venganza terrorista que comenzó a pergeñarse después de la guerra de Malvinas, es otro tipo de guerra. Es la guerra de los vencidos, los rojos, como dirían en España, por buscar desquitarse de sus oponentes en los estrados judiciales. Y ahí están, nuestros camaradas septuagenarios en las cárceles y en los estrados judiciales, enfrentando a jueces inicuos con toda la hidalguía de soldados vencedores juzgados por sus vencidos.
    En cuanto a la iniciativa del Episcopado argentino, ¿alguien puede creer que de ese grupo de obispos cobardes y acomodaticios saldrá algo digno? Que empiecen por reconocer la agresión criminal que sufrió la Argentina, que reconozcan, primero que nada los cientos de víctimas inocentes que murieron, quedaron mutilados, sufrieron el dolor irreparable de familiares asesinados, por la guerrilla marxista, y que después hablen de reconciliación y de perdón. Porque, si quieren verdad antes de la reconciliación, que digan la verdad de lo que pasó. Todos ellos, los obispos, por su edad, vivieron lo que he descripto más arriba y la Iglesia argentina, en los últimos treinta años no ha sacado ningún documento de condena clara, tajante, como debiera ser, de los horrores provocados por el marxismo.
    No esperemos nada digno, claro, apropiado, en este tema y me animaría a decir de ningún tema, de los obispos argentinos.

  9. ¿ Reconciliación ? ¡ Pero si el papa argentino está fomentando la mayor división de la historia de la iglesia con una situación de cisma de hecho que, quizás, se formalice en breve ! Dos iglesias tan distintas, la de los dogmas y la que pisotea los dogmas, no pueden convivir en la única Iglesia de Cristo, la Católica, pero quieren morir matando.

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