La Hermandad de La Macarena y más

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12 comentarios en “La Hermandad de La Macarena y más
  1. La verdadera realidad político social del hermano mayor macareno, publicada por Ok Diario, desvela toda esta farisaica y revanchista actuación de la junta de gobierno. Ahora bien, los macarenos sabrán a quién votaron para que ganara las recientes elecciones. Ese hermano mayor no se puede rasgar las vestiduras porque hayan publicado que es socialista, cuando es un vulgar jacobino que en su conciencia sabrá cómo concilia el mal de esa ideología anticatólica con la presidencia de una hermandad presuntamente católica que colabora abyectamente con poderes que acabarían con ella si pudieran. La hermandad de la Macarena ha quedado gravemente dañada con la actuación de este pérfido hermano mayor que es otro más de esos socialistas que en Andalucía coparon la sociedad, colaboraron con los ladrones de ese partido supremacista y siguen intentando acaparar los sentimientos religiosos del pueblo al que pretenden confundir y apartar de la verdadera religión. Ese hermano mayor hay que ladearlo de la hermandad como sea, allá ellos los macarenos, se verá así si es una verdadera hermandad católica o se ha convertido en una peña cofrade.

  2. En todas las veces que he estado en la basílica de la Macarena, nunca he tenido la más mínima intención de saber dónde estaba la tumba del general Queipo de Llano, y menos aún de verla. Hoy día se sabe todo lo que hay que saber sobre el carácter y los hechos protagonizados por esta persona y se conservan grabaciones de sus increíbles soflamas, algunas de las cuales habría que oír dos veces para asegurarse de que alguien es capaz de decir esas cosas, aunque la repugnancia por lo oído lo impide; estoy seguro de que somos muchos los católicos, apostólicos y romanos que nunca hemos comprendido qué pintaban semejantes seres enterrados en una basílica católica (no nos olvidemos del general Bohórquez, que está en la misma situación en todo). Pero en este caso lo que me preocupa no es que una entidad católica enterrara con honores a dos personas de esa traza, lo que podría entenderse como signo de aquellos tiempos, sino que un gobierno presuntamente democrático se crea en el derecho de dictarle a una entidad privada qué es lo que puede o no puede hacer en SU sede. El principio inalienable e irrenunciable de que «mi casa es mi casa y en mi casa dispongo yo», tirado por los suelos y pisoteado. ¿Qué puede ser lo siguiente? Esa es la razón por la que yo, de haber sido macareno, habría estado en total desacuerdo con la disposición de la hermandad respecto de esta exhumación, incluso más que con la de su enterramiento. Y es por la que estoy también en desacuerdo total con el silencio del arzobispado.

    1. BOBONIO GARCÍA
      Perdona pero no se te puede tomar en serio.
      Esas soflamas que tu dices fueron emitidas en un contexto. Supongamos que fuesen pecaminosas. ¿Quien eres tu para juzgar a unos señores que han tenido una vida larga y mucho mas extensa que esas «soflamas»? Además esas soflamas formaban parte de un tipo de propaganda, pero no tenían verdadera conexión con la realidad, mas o menos como tu.
      ¿Quien te ha dado el título para repartir carnets de católico?
      Es curiosa tu ignorancia. Esos señores, sobre todo Queipo fue esencial en la construcción de la Macarena. Y los dos contribuyeron poderosamente a derrotar a una revolución asesina, ladrona y latrocida, que asesinó a miles de catolicos, curas y obispos a veces con horrendas torturas. Igual es eso lo que te molesta que no triunfaron los asesinos.

      1. Estimado Sr. Nadie: Acierta usted ya en la primera frase de su respuesta (no en el ridículo y ofensivo inicio): Califica como soflamas las intervenciones del General Queipo de Llano. La soflama, según la R.A.E., significa “Discurso, alocución, perorata”, u.m. (usado más) en sentido despectivo. Lo ha clavado. Quizás haya a quien incluso le hagan gracia algunas de las frases del general. En mi tierra, sus dicterios eran particularmente terroríficos e inaceptables incluso para personas de orden partidarias del movimiento, como por ejemplo mi abuelo, precisamente por su carácter de católico ferviente, fíjese usted. Se equivoca cuando me pregunta quién soy yo para juzgar. Yo no juzgo, yo opino, que no es lo mismo. No sé de dónde saca que esas soflamas no tenían verdadera conexión con la realidad. Con todos los respetos, le recomiendo que se informe, hay ya muchos estudios sobre el tema. Vuelve a equivocarse cuando me pregunta quién me ha dado el título para repartir el carnet de católico. Yo he escrito que soy católico, apostólico y romano, algo que forma parte de mi persona, para lo que no existe carnet y que, como comprenderá, está más allá de la opinión y de los juicios despreciativos e insultantes que usted pueda tener sobre mí, como la suposición expresada en la última frase, que, como se dice en mi tierra, “tiene tela”. También soy cofrade, y sé de las barbaridades que los enemigos de la religión hicieron en toda España y en mi ciudad en particular. Si se toma la molestia de leer el final de mi mensaje verá que soy absoluta y radicalmente contrario a la denominada “ley de memoria democrática”; soy un amante de la historia de mi país, y por tanto sé distinguir entre lo que pasó y lo que se recuerda, y por tanto se quiere recordar, de lo que pasó. Coincido con el catedrático de historia de la universidad de Málaga, Antonio Nadal, por cierto antiguo comunista, en que la memoria histórica es a la historia lo que la homeopatía es a la medicina. He opinado, tan libremente como usted o como cualquiera que participe en este blog, que si yo fuera hermano de la Macarena, protestaría por la actitud de la hermandad en este tema. Más no le puedo decir. Pero en conciencia tampoco puedo comulgar con ruedas de molino en lo que se refiere a las acciones y responsabilidades de personas como las dos exhumadas, por mucha nocturnidad y alevosía que se utilizara en el hecho, que fue muchísima, en fechas recientes. Esas acciones y responsabilidades serán memoria para los ignorantes, pero son historia para las personas de bien, sean quienes sean.

  3. Si no he entendido mal esta ley nefasta, lo que conlleva a profanar las tumbas, es que no pueden estar en un lugar prominente en los edificios. Y digo yo, no se podría haber enterrado en otro lugar dentro de la misma basílica, en alguna capilla de uso privado y así sortear la ley.

    1. El argumento para estas exhumaciones está en el artículo 38.3 de la ley, que indica que «los restos mortales de dirigentes del golpe militar de 1936 no podrán ser ni permanecer inhumados en un lugar preeminente de acceso público, distinto a un cementerio, que pueda favorecer la realización de actos públicos de exaltación, enaltecimiento o conmemoración de las violaciones de derechos humanos cometidas durante la Guerra o la Dictadura», redacción que parece escrita «ad hominem» para este caso. Incluso el hecho de esta exhumación atenta contra este mismo artículo que se esgrime, por la sencilla razón de que establece una motivación, la de que esa inhumación pueda favorecer la realización de actos públicos, etc, etc, cosa que nunca ha sucedido en la basílica de la Macarena y menos aún sucedería en estos tiempos, en los que estoy seguro de que el 90% de la población no sabe ni quienes son los generales Queipo de Llano y Bohórquez. Además, que si ese es el problema, bastaría, como usted bien indica, con realizar el enterramiento en otro lugar más discreto de la propia basílica.

  4. Si de verdad hay un virus que se ha convertido en pandemia en España, es el del servilismo, hasta el punto que como decía Pérez Escolar ingeniosa y mordazmente, hay muchas personas que; no es que se vendan, es que se regalan, nos hemos acostumbrado ha chapotear en la mierda, incluso en el clero, es como si estuviéramos malditos.

  5. Por favor, que se grabe a fuego el nombre del socialista baboso e infame, hermano mayor y Judas en este caso, de JUAN ANTONIO FERNÁNDEZ CABRERO, sinvergüenza él y los eclesiásticos que debieron impedir que entraran en templo católico para desenterrar restos de… muertos!… Peli en vivo de «HALLOWEEN, SEGUNDA PARTE Y MÁS» ( lo mejor ya empezó en el Valle de los Caídos…)
    Y para recochineo, el sacrilegio se consumó a las 2 A. M…. Qué asco!

  6. Se están cargando las tintas contra el hermano mayor de la Macarena que, ciertamente, se ha cubierto de gloria, pero más responsabilidad ha tenido el Arzobispo de Sevilla, quien, cuando menos, se ha lavado las manos como Pilatos, si no ha dado a Fernández Cabrero su respaldo para que actuara como ha actuado. De hecho, el Sr. Arzobispo ha recibido peticiones para que defendiera la inviolabilidad de la Basílica y, que sepamos, no ha movido ni un dedo, por lo que, al menos, ha pecado de omisión:

    🇪🇸AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR ARZOBISPO DE SEVILLA

    LA BASÍLICA DE LA MACARENA ES INVIOLABLE.

    EL GENERAL A QUIEN SE DEBE SU CONSTRUCCIÓN NO MERECE DESHONOR.

    El artículo 38.3 de la llamada Ley de Memoria Democrática Declara que «Los restos mortales de dirigentes del golpe militar de 1936 no podrán ser ni permanecer inhumados en un lugar preeminente de acceso publico».

    En el artículo 35.1 se consideran contrarios a la «memoria democrática… menciones…en exaltación… de la sublevación militar… de sus dirigentes». Y en el punto 5 se añade que en edificios religiosos deben ser retirados o eliminados.

    El Gobierno se ha dirigido a la Hermandad de la Macarena para que eliminen la sepultura del General Queipo de Llano, exhumando sus restos. Y la Junta de Gobierno de la Hermandad ha decidido obedecer al escrito gubernamental sin decir ni pío.

    Señor Arzobispo, las Cortes, con esa ley, incumplen el Concordato
    con la Santa Sede, de 27 de agosto de 1953, en cuyo artículo IV se reconoce la plena capacidad de las asociaciones religiosas para poseer y administrar sus bienes.
    Es más, en el Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Asuntos Jurídicos, firmado el 3 de enero de 1979, artículo I, 5 se expresa: «Los lugares de culto tienen garantizada su inviolabilidad».

    O sea, que las Cortes transgreden lo acordado con la Santa Sede si profanan una sepultura ubicada en el interior de un templo exhumando los restos de un enterrado.
    Y no vale que en ese punto 5 se añada que la inviolabilidad se garantiza «con arreglo a las leyes» si tratamos de una ley que precisamente lo que se propone es violar la inviolabilidad.

    Pero por supuesto el Gobierno no profana la tumba si la Hermandad acepta sin rechistar exhumar los restos del General. Claro que quienes incurren gravemente en deshonrar al Hermano Mayor Honorario de la Hermandad son los miembros de su Junta de Gobierno, que, pese al atropello contra los acuerdos con la Santa Sede, no reclaman su cumplimiento al Gobierno Nacional.
    Debiéndose tener en cuenta, además, que en la sepultura del General no hay ninguna exaltación del personaje, lo que motivaría la aplicación del artículo 35.1 de la llamada Ley de Memoria Democrática.

    La decisión gubernamental de exhumar los restos de Queipo de Llano de su ubicación actual en la Basílica de la Macarena es, además, un atentado contra el honor del General. Gonzalo Queipo de Llano, según el artículo 18.1 de nuestra Constitución, tiene derecho al honor. Y como murió en 1951, es la familia quien debe exigirlo al Gobierno o en los tribunales. Y quien tiene más graves razones para reivindicar la honra de Queipo de Llano es la Hermandad de la Macarena, que lo nombró en justicia Hermano Mayor Honorario. Porque la Basílica donde está enterrado existe por la voluntad de Queipo de Llano y de miles de españoles que se sumaron a su objetivo de construir un templo en que se exaltara como Dios manda a su Madre la Virgen de la Esperanza Macarena.

    Me resisto a creer que los miles de hermanos de la Macarena acepten vergonzosamente el deshonor con que se trata a Queipo de Llano, iniciativa de los perdedores de la Guerra Civil, cuyo detonante fue el asesinato de un diputado nacional, mandado ejecutar por un Gobierno nacido de un fraude electoral. Tanto Alfonso X como el P. Juan de Mariana justificaban la sublevación frente a un gobierno injusto, y el republicano lo era consintiendo crímenes y atentados contra católicos.

    El reconstructor de la iglesia parroquial de San Gil, incendiada por unos fanáticos que gritaban viva Rusia, ha de mantenerse en su sepultura, donde nunca en toda mi vida he visto proclamación patriótica, ni falta que hacía. Bastaba la verdad histórica para agradecer al personaje su defensa de la religión y la devoción a la Virgen, y rezar por su alma.

    Por cierto que el General no era ni mucho menos franquista. Yerra ABC al afirmarlo en su portada del día 25 de octubre de 2022 y reiterándolo en los días siguientes. Hasta el mismo Francisco Franco en carta a Mussolini le advirtió que Queipo era un 《antifascista peligroso》(en Quevedo y Queipo de Llano, Ana: «Queipo de Llano. Gloria e infortunio de un general», Barcelona, 2001, página 487). Sería recomendable que los periodistas leyeran esa biografía, en que se nos cuentan los tres años de destierro de Queipo en Italia, ordenado por Franco (Ibid., 469).

    El Arzobispado tiene la ocasión y la obligación de hacer que se respete un lugar sagrado y se rechace la profanación de una tumba o la exhumación de los restos de un hombre que defendió la fe de los cristianos y promovió de manera universal la devoción a la Virgen Macarena.

    En Sevilla, a 27 de octubre de 2022.

    Dr. Antonio Egea López

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