Nunca he tenido especiales fervores por el obispo de San Feliú de Llobregat, Agustín Cortés. Siempre me pareció un mediocre valenciano más en la mediocre promoción valenciana de obispos de la que apenas ha salido alguno bueno. Funesta herencia nos dejó Roca Cabanellas que personalmente era bastante mejor que su herencia. Cortés, del que algún tiempo me abstuve de hablar por su grave enfermedad, al parecer felizmente superada, tiene en su diócesis a esa monja impresentable que es la Forcades. En algún momento pareció declarar que estaba hasta los mismísimos de la misma y que había elevado el caso a Roma para que lo decidieran. Ahora se nos muestra comprensivísimo y por su parte encantado de unas vacaciones de tres años a la Forcades para su actuación política. http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2015/06/22/el-obispo-de-sant-feliu-confirma-que-ha-aceptado-la-exclaustracion-temporal-de-teresa-forcades-religion-iglesia-politica-cortes.shtml Pues, si así fuere, vuelvo a mi opinión inicial sobre este valenciano penoso. Ya está bien de tanto m., quiero decir misericordioso, o mentecato, o lo que quieran, de obispo. Que tenemos que sufrir todos. Había un dicho sobre la sangre de horchata. Producto valenciano. A mí personalmente me parece una mierda. Con perdón. Como horchata de chufas o episcopal. Ya está bien de García Araciles, Murguis, Piris, Corteses, Salinas… Es que para uno que sale bien tenemos diez muy malos. Y casi lo que es peor, muy emes. Si hasta es mejor un Úbeda, hijo de Satanás. Pero al menos con la grandeza de la rebelión. Ya está bien de valencianos amariconados. Y no hay en ello la menor homofobia aunque tampoco ninguna homofilia. Yo a Zerolo, siendo homosexual, nunca la habría llamado maricón de mierda. Y ni siquiera maricón. A estos que no lo son, en el sentido propio de la palabra, pero que me parecen menos dignos de respeto que bastantes de los que lo son, pues eso. Maricones de m. Si le has dado, sujeto por supuesto a lo que Roma diga, vía libre, mal lo vas a llevar conmigo. Que te retrataré cuantas veces te ofrezcas a la fotografía. En la que de momento sales muy mal. Ya está bien de obispos impresentables. Y Cortés lo es. Su título más conocido es el de ser el obispo de la Forcades. Pues vaya baldón.
La Forcades y una blandita declaración episcopal
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