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La entrevista del Papa a ABC (VI)

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El Papa Francisco y sus críticas a los rígidos

Viene ahora la larga serie de respuestas sobre los abusos sexuales en la Iglesia. Siete respuestas y largas. Todo muy penoso. Los abusos sexuales son una vergüenza. Antes y ahora. Se trataron mal antes. Y ahora también. Han dado lugar a una crisis gravísima en la que los grandes beneficiarios han sido los enemigos a quienes se las han puesto que ni las carambolas a Fernando VII.

La Iglesia se ha cargado estúpida e irresponsablemente dos principios básicos en el derecho penal: la prescripción de los delitos y la irretroactividad de las leyes, con lo que ha conseguido la multiplicación de los casos y de los escándalos. Y ha elevado la voluntad del número uno a norma suprema del derecho que decide si se va a abrir juicio o no, quien va a componer el tribunal, si debe despreciarse una sentencia anterior y hasta si el encausado es culpable y si la presunta víctima en verdad lo es. Solo en dictaduras muy totalitarias se llega a estos extremos de confundir la voluntad del dictador con el derecho.

Con todo esto se han conseguido enormes absurdos. El primero de ellos mostrar a la Iglesia como la protagonista única y multitudinaria de los abusos y al clero como el gran depredador sexual cuando sus casos fueron una verdadera minoría y sus protagonistas escasísimos respecto de todo el clero. Cierto que tenían la agravante de ir contra lo que predicaban pero también iba el padre contra el el amor que debería ser sagrado a su hijo, el profesor contra la dignidad de su cargo y la confianza que los padres habían depositado en él o el pederasta que después asesina al niño, contra todo.

Todo delito, prr gravísimo que sea, prescribe con el tiempo salvo rarísimos y escasísimos casos contra el derecho de gentes. Pues este en la Iglesia, que en teoría es la Iglesia del perdón, no se perdona nunca. Y se persigue haya ocurrido hace cincuenta o sesenta años, tenga ya noventa años el presunto autor o haya fallecido y en no pocos casos no habiendo vuelto a recaer en tan impresentable conducta. En la Iglesia del perdón no hay perdones que valgan.

Impresentable también tratar al sacerdote que todo hace suponer es objeto de una falsa acusación como si fuera ya culpable convicto. A ver quien le devuelve luego el buen nombre. Y como él recupera el afecto a su obispo que contra toda evidencia le trató cual apestado.

Se muestra Francisco muy satisfecho de sus decisiones en el caso Gaztelueta. Hay quien opina de otra manera. Yo no tengo conocimientos para pronunciarme en este caso.

Se pronuncia muy duramente contra la videopornografia infantil. Estoy totalmente con el Papa.

También con su respuesta a las dos siguientes preguntas que rebasan, aunque también comprendan, los abusos.

«¿Qué consejos daría a sus sucesores?»

«Las diria que no hagan los errores que yo hice, punto y nada más»

«¿Hay muchos errores?»

«Sí que los hay, sí»

Absolutamente de acuerdo con el Papa.

 

Comentarios
2 comentarios en “La entrevista del Papa a ABC (VI)
  1. Bien querido amigo; de acuerdo con Francisco y con vos: los errores son muchísimos y como argentino tengo vergüenza. Un gran abrazo y buena Navidad. BM.

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