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A José Manuel Vidal por alusiones

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Tengo con José Manuel Vidal una ya larga relación, cordial por parte de ambos y agradecida por la mía. Estuve cuatro años, o casi, en la página que hoy continúa dirigiendo y su respeto por lo que yo escribía fue total. Jamás me censuró, reprochó o sugirió nada. Aunque el recibía, me consta, abundantes censuras, reproches o sugerencias por estar yo allí. Cuando nos encontramos ocasionalmente, siempre hay una sonrisa en nuestra cara y un saludo amistoso. Aunque ambos seamos plenamente conscientes de que nuestras opiniones eclesiales sean notablemente divergentes. Eso puede explicar, sin que exista pacto alguno, que desde su página y desde mi Blog no se produzcan agresiones personales. Simplemente somos educados y  guardamos un recuerdo grato de nuestra relación que revive las veces que nos encontramos.

Hoy me cita en un hermoso artículo que dedica a un amigo común, el sacerdote gallego José Manuel Carballo, y se lo agradezco. Porque se podía haber ahorrado la mención aunque él siempre ha sido de naturaleza generosa. No le produce la menor erisipela escribir mi nombre como a mí tampoco publicar el suyo.

Cumplida ya mi gratitud a José Manuel entro ahora en el tema de su artículo que es un elogio muy bien escrito, él domina la pluma, de un sacerdote gallego muy especial. Suscribo todo lo que dice de José Manuel Carballo aunque evidentemente desde sus presupuestos. Los del otro José Manuel. El de Sobrado del Obispo y no el de Castro de Rey.

Algunos de mis lectores tal vez recuerden que hace unos días, muy pocos, mencioné dos días pasados en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol que fueron maravillosos. No quise  mencionar lugares ni personas, siempre soy discreto con mis amistades, pero hoy José Manuel Vidal me coloca donde estuvimos mi mujer y yo. Por generosidad de un sacerdote amiguísimo que se llama José Manuel Carballo. Un asco de persona, entiéndaseme, para quien le vea acudiendo al oxígeno, ahogándose en sus flemas, hablando por la laringe y moviéndose en silla de ruedas. Le conocimos ya así. Y nos parece más admirable que cuando era un cura estrella. Creo que su estrella actual brilla con mucha más luz todavía que la anterior. Es una persona extraordinaria. Como todo, como hombre, como cura, como gallego, como escritor, como mago… y sobre todo como amigo.

En su concello, ayuntamiento, o uno aledaño, un gallego del exilio, la vida en el interior de Galicia siempre fue muy dura, que hizo gran fortuna y hasta logró títulos nobiliarios, quiso establecer en su parroquia natal, Santa María de Duancos, un colegio para niños cuando ningún niño del rural iba al colegio. El edificio es majestuoso, con iglesia aneja y hoy, propiedad particular, es uno de los más hermosos pazos de la Galicia recóndita donde todos, o casi, son pobres o mejor dicho modestos.  Unos descendiente de aquel López de Carvajal, que todavía llevan  su apellido, conectaron casi milagrosamente con Xosé Manuel y le dijeron que les gustaría conocer el solar de sus mayores. Pues ese cura que habla con dificultad, que se mueve con dificultad y que se ahoga sin dificultad alguna, les montó un acto cultural en una parroquia olvidada del mundo y hasta de Galicia que resultó increíble. Las sillas dispuestas hubo que aumentarlas y pienso que ni en las fiestas parroquiales hubo en Duancos tanta gente.

El cura progre, galleguista, fundador de las romaxes… montó un tiberio glorioso al que hasta me invitó a mi. Los López de  Carvajal de hoy no salían de su asombro agradecido por tan extraordinaria acogida. Música, intervenciones, regalos… Habló un poeta, un ecologista, un exgobernador civil de la UCD que ya me dirán lo que tenía de rojo y todo bajo la batuta de un intelectual acreditadísimo cuyas simpatías creo que eran blogueras. Aunque desde la racionalidad y unas dotes de comunicación más que notables. Hasta un sacerdote, que me pareció óptimo, cura de esa parroquia y de unas cuantas más, rezó un responso por el prócer fallecido y por todos los difuntos de los asistentes. Cómo sería de progre ese cura que para el responso se revistió de alba, cíngulo y estola. Me causó, en las pocas palabras que intercambié con él, la impresión de un presbítero excelente. Ya mayor pero con mucha vitalidad. Y ya que estamos en dar nombres, Don Raúl, me pareció usted un cura estupendo. Y no opino lo mismo de muchos curas.

Como si aquello fuera poco luego hubo en el que creo fue el pazo nativo del aquel López de Carvajal que terminó siendo conde de la Atalaya Bermeja y que tuvo algún título más, un ágape espléndido que más bien fue copiosa cena. Buenísima. La empanada y el pulpo, de diez. Pues el actual dueño de aquello, que creo que lo es también de La Palloza, donde comimos con José Manuel el año pasado y donde le atendió como si fuera su padre, aunque por edad más bien pudiera ser su hijo, una vez más demostró su afecto con tan extraordinario agasajo.

Al día siguiente, todo teledirigido por Carballo, una visita al castro y museo de Viladonga explicada por quien fue hasta su reciente jubilación director del mismo con lo que imposible mejor guía. Es uno de los primeros de Galicia y seguro que está entre los tres primeros. Nos acompañó además toda la jornada que fue verdaderamente memorable y en no poco debido a él. Luego fuimos a visitar el nacimiento del Miño en el pedregal de Meira. Impresionante el pedregal. Y allí otro cura, queridísimo Javier, bueno donde los haya, me bautizó con el agua naciente del río por mandato expreso de José Manuel. Uno había aprendido de pequeño que el padre de nuestros ríos nacía en Fontemiña. Renuncio, después de mi bautismo, de ese error.  El Miño nace donde nace y es en el pedregal de Meira. La primera vez, hace ya muchos años, como católico, y ahora como gallego.

Luego la excelente comida en un restaurante próximo a la que ya se incorporó José Manuel aunque estuvo todo el tiempo presente en control telefónico. Y como la tarde anterior, con todas sus limitaciones, no paró de hablar. No sabe hacerlo, parar, y no quiere hacerlo.  Es brillante, inteligente, irónico,  culto,  extrovertido, amigo de sus amigos y los tiene a espuertas, generoso… y cura. Este año le encontramos mejor que el pasado, tenía que interrumpir la conversación mucho menos y era feliz haciéndonos felices.

Cura tan «galleguista», como el matrimonio descendiente de López de Carvajal es andaluz, ni una palabra en gallego. Por cierto que encantadora pareja, la familiar es ella,  quedó asombrada gratísimamente  por tan abrumador recibimiento. Y debo decir algo del gallego de Carballo porque es maravilloso, verdaderamente cerna de carballo. Su libro de Don Otto por la terra chaira es una auténtica delicia de gallego.

Luego Meira con su hermosísima iglesia joya del románico cisterciense. La habíamos visitado mi mujer y yo hace muchos años, tambien el castro de Viladonga, pero nada que ver la anterior visita con la actual. El cura, Don Miguel, que había comido con nosotros, me causó también buenísima impresión. Otro pedazo de cura. Relativamente joven, simpático, activo, enamorado de su iglesia, nos hizo ver, con ayuda de una guía magnífica y además muy guapa, y con la presencia  siempre de quien tuteló toda la visita desde su absoluto saber, fue Director General de Patrimonio de la Junta de Galicia y une a la sapiencia  una notabilísima capacidad didáctica que ofrece con toda naturalidad y mayor proximidad. Una gozada de visita disfrutando del conjunto y de todos los detalles. Fue una delicia, por ejemplo,  encontrar todos los «secretos» de los hierros románicos de la  puerta de la iglesia, admirar los retablos, las  pinturas del relicario…

Y todavía  Fuentemiña, el Sagrado Corazón de Castro de Rey y como José Manuel Carballo tenía su casa en obras pues un café en la del antiguo alcalde de su pueblo donde su viuda y su hija nos atendieron con una acogida extraordinaria.  José Manuel, un cura tan «progresista», y que seguía hablando como si  estuviera en posesión  de sus cuerdas vocales, le hizo una confidencia a la encantadora anfitriona. Señora ya mayor, de excelente aspecto, acababa de salir de un muy grave accidente que afortunadamente no le dejó la menor huella. Once costillas, el esternón y un hombro rotos, pues, tan bien y tan guapa. El cura le dijo que la había encomendado a «su» santo que no es santo, al menos por  ahora. «San Jaime Cabot». Un canónigo mindoniense fallecido no hace mucho con fama de santidad en toda la ciudad. De sotana permanente, de generosidad desbordante, no tenía nada, y de ideas totalmente tradicionales. Pues ese es el «santo» de José Manuel Carballo.

Creo que tras el artículo de José Manuel Vidal y estas líneas os podéis hacer una ida aproximada de quien es ese cura rural de Mondoñedo. Para una más exacta hay que conocerle. Yo le digo que es un crack y él lo admite pero con una puntualización: Efectivamente hace unos años hice crack pero Dios me ha dado una prórroga.

Tierno y duro como cerna de carballo, débil y con una fortaleza extraordinaria, amigo óptimo de sus muchísimos amigos y posiblemente duro con sus enemigos que él dice que tiene algunos aunque yo no me lo crea. Conmigo intentó serlo y no fue capaz porque su enorme corazón no le dejó. Hoy está entre nuestros mejores amigos, de mi mujer y mío, volcado en detalles y afectos. Todo en él es generosidad y creo que protagoniza como nadie aquella vieja canción creo que de Roberto Carlos del millón de amigos.

Sabes que dos personas tan distintas aunque tal vez no tan distantes como José Manuel Vidal y yo te queremos mucho. Y se ve que nos gusta decirlo. Todo es mérito tuyo.

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/08/17/xose-manuel-carballo-un-cura-de-pueblo-galleguista-e-ilusionista-iglesia-religion-dios-jesus-papa.shtml

 

 

 

 

 

Comentarios
12 comentarios en “A José Manuel Vidal por alusiones
  1. Llego tarde a la fecha porque he estado casi un mes apartado, para bien y para mal, de la dichosa «red». ¡Felicidades, Paco Pepe, por tu redondo aniversario de matrimonio! Un fuerte abrazo y mi amistad de siempre.

  2. ¡Oh!, muchísimas gracias por lo de mito, ¿Vor…? ¡Qué memoria la mía! Lástima que usted merezca el crédito de tan pocos!

  3. Pues nada, divino Carballo, me doy yo también por insultado. Me queda al menos el consuelo de que no todos los días le falta a uno al respeto un mito…

  4. Vormona, ¿o era Vornoma o Vormora? Lo de modélico lo dice usted, no yo. Si detrás del nik hay personas pónganlas delente. Comprendo que usted sintonice con Juan Nadie, porque creo que se trata de la misma persona con desdoble de nik. ¿Tengo derecho? Si usted supuese leer entre líneas se daría cuenta de que leí a » Nihil»y le respondo. ¿Quién insulra. Yo el que dice esas finezas de Vidal y tilda de amigos de Judas, bla, bla, bla? No se olvide el tratamiento antes de dormir, Vor…

  5. Hombre, modélico Carballo, digo yo que en lugar de aniquilar (de nihil, nada) e insultar a Juan Nadie por la frusleria del nick que lleva o por lo que sea, podía haber leído usted lo que decía y contra-argumentar un poco, no? Porque tras los nicks hay personas, y yo reconozco que tengo una sensación muy parecida a la que manifiesta él. Digo…

  6. Juan Nadie, el nombre con el que se autorrebautiza lo dice todo, ahorra comentarios, NADIE. Podría desconcertar bajo apariencia de humildad, pero no. Nadie simplemente no es, por ello tampoco cabe corrección fraterna. Si Alguien pasando por Nadie se diese por aludido habría que pensar en alguna jugada diabólica. Suerte en la próxima consulta al psiquiatra.

  7. Es usted muy libre de escoger a sus amigos. Y si quiere ser amigo del Vidal que es un individuo que promueve la hejería en la Iglesia, pues alla usted. Pero esa efusión de buen rollito da un poco de verguenza ajena. Imagínese que Cristo hablase así de Judas.
    Si hace estas cosas al menos no las publique, porque da verguenza ajena. Cada día esta usted peor.
    Por cierto en el evangelio habla de corregir al hermano, y de como hacerlo, y si al final no hace caso dice que lo consideres como un pagano. Yo creo que usted no se ha leido esa parte, o no la entiende o se le ha olvidado.

  8. Me uno al comentario de Asturiano creyente.

    Este texto del Sr. Cigoña me recuerda los «duelos decimonónicos»; adversarios, pero no enemigos; contrincantes en ciertas arenas, pero seres humanos que aprecian lo que en el otro encuentran de apreciable, y combaten lo que encuentran reprochable. Que no tienen reparo en discutir, con urbanidad pero con calor, sus propias opiniones, para posteriormente intercambiarse regalos -verdaderos- el día de su cumpleaños.

    Es una alegría poder leer a gente así.

  9. ¿ sabe una cosa señor Cicoña? ( Como yo le llamo para pincharle cuando me pongo crítico con usted ). A veces pienso que me gustaría conocerle personalmente . Bajo esa apariencia de ogro, a veces irónico, a veces chispeante a veces grosero, Siempre punzante … creo que se esconde una gran persona y un buen creyente . Muchas veces yo también he sido irónico en mis comentarios , pero hoy solamente le mando un fuerte abrazo

  10. Empalagosa me parece esa melaza hacia un tipo básicamente dañino, amén de torturador de la lengua española como José Manuel Vidal. Pero vamos, al que le guste, que lo disfrute con salud, desde luego.

  11. Querido Paco Pepe, considero que es mi deber responderte públicamente, porque pública es tu crónica y tu penegírico. Tus dos páginas de A4 te dieron para mucho y requerirían ocho para una respuesta superficial como la que podría dar yo y de 24 para una más exhaustiva. Seré más breve, porque a lo que tendría que responder es a la amistad tuya y de tu querida esposa María de Carmen, que destilan tus palabras y eso es imposible. Divido y voy por partes: En primer lugar, coincidimos plenamente en la valoración que vas haciendo de cada una de las personas que citas. “Puedo decir y digo”: ¡Muchas gracias!, en nombre de cada uno o cada una. Luego, acertadísima la descripción de los “parajes por donde hemos andado”. Item más, fueron dos días estupendos en muy buena compañía. Por lo que a mí respeta, gran satisfacción por servir de buena disculpa para expresar la sintonía personal con José Manuel Vidal, como expresa él contigo, a pesar de discrepancias en conceptos. Siguiendo con lo que a mí respeta, que no teman que te “convierta” comentaristas habituales de tu blog que habitualmente me atacan y que para mí son humo, que trato de apartar por mis dificultades respiratorias, al no poder ponerle rostro a un pseudónimo (aunque a veces si); lo que no siempre significa falta de respeto y a veces se lo tengo y mucho, como a “Asturiano creyente”, que me consta que es laico comprometido y colaborador. Suelo respetar a las personas, pero quien esconde sistemáticamente su nombre, desde mi punto de vista es el primero que no se respeta a sí mismo. Es un buen invento para aparentar libertad evitando responsabilidad. Pero, rematando con lo que a mí respeta, si no sospechase que te refieres a mí, tendría que exclamar: Me gustaría conocer a ese tipo del que habla Paco Pepe. Yo conozco, y le conozco bien, a otro tipejo que coincide en nombre y apellidos, pero que ni volviendo a nacer lograría ser como tú dices que es y él sabe que no es. No es que mientas. Le ves así. Te aconsejo que de vuelta a Madrid visites a un buen oftalmólogo. Ves doble. Se llama diplopía y es peligroso porque puedes irte detrás del que no es. A mi me pasaba jugando al futbol.

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