El hundimiento del Banco Popular y los daños colaterales

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La quiebra de un banco no es tema de este Blog. Ahí me las den todas. La lamento si supone una quiebra para la maltrecha economía nacional y siento mucho el perjuicio que personas honradas hayan podido tener en sus bienes. El de las que no sean honradas me trae sin cuidado.

Uno, que no tiene ni una acción de nada, y además poco dinero, aunque el que poseo me permite vivir aceptablemente, sin derroches, a los que nunca estuve inclinado, sabe poquísimo, pese a mi licenciatura en Ciencias Económicas, de los intríngulis bancarios. Seguramente porque no me afectan nada. Últimamente ha recogido en el Blog algunas informaciones porque afectaban de algún modo a la Iglesia. Sobre 13TV y ahora esta sobre el Banco Popular. Tomadas todas de El Confidencial Digital. Y con mención expresa de no tener conocimiento de si eran acertadas o no. Sólo de que ahí estaban. Eran los afectados por las mismas quienes deberían desmentirlas en el caso de que no fueran ciertas. Y por supuesto recogería el desmentido si se produjera pero siempre en la misma línea. Fuese verdad lo que dijera el desmentido o no. No es cosa mía el averiguarlo. No pretendo otra cosa que ser testigo de lo que se dice. Bien o mal dicho. Aunque haya imbéciles que pretendan negarme mi derecho a opinar sin haber realizado previamente un profundo estudio económico sobre lo que otros manifiestan. Algo así como si yo dijera ahora que la ¿tercera? mujer de Trump se bautizó católica porque así ha dicho saberlo el cardenal Rodé, y me reprocharan no haber ido a las parroquias de Eslovenia, Croacia o donde hubiere nacido para comprobarlo. Pues ese cretinismo se da. Sobre todo cuando uno no asegura su bautismo sino que hay quien lo manifiesta.

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El Banco Popular fue una institución solidísima, que algunos aseguraban modelo de Banco y que fue obra de los Valls Taberner, vinculados al Opus Dei según se decía. Tengo la impresión, puede ser equivocada, que la desaparición de los Valls inició la precipitada caída en el abismo del Banco. Jamás tuve un euro, ni antes una peseta, en ese Banco. En una ocasión quise hacer un ingreso muy modesto en una cuenta corriente que una institución que me parecía buena tenía en él. Acudí con mi escasa cantidad a una oficina de ese banco pensando que sería el mejor medio para que mi ayuda les llegara cuanto antes y me dijeron allí que un depósito en una cuenta de ellos me costaba x pesetas o euros. Me fui a mi banco y desde allí les hice la transferencia con coste cero.

Ahora leo en el digital citado:

http://www.elconfidencial.com/empresas/2017-06-10/banco-popular-gestiona-5-400-millones-del-opus-dei-y-otras-organizaciones-religiosas_1397075/

que varias instituciones católicas han podido perder muchos miles de euros con la quiebra del Banco. Y con mención expresa de unas cuantas. Si la información no fuera cierta es a ellas a quienes cabe desmentirla y no a mí.

Pienso, puedo estar equivocado, que los depósitos están garantizados por el Banco de Santander y si no fuera así al menos hasta cien mil euros por el fondo de garantía de depósitos. El problema seguramente estará en el valor de las acciones, si las tuvieren, que a día de hoy parece ser cero. Pues con eso se han quedado.

Entiendo perfectamente que toda institución de la Iglesia recurra a la banca para depositar remanentes dinerarios hasta el momento que tengan que utilizarlos en sus actividades. Incluso que destinen parte de ellos como inversión para obtener unos rendimientos aplicables a sus respectivos carismas. Pero las inversiones tienen un riesgo. Y si el riesgo acontece, adiós inversión. En eso son iguales la Iglesia, las empresas y los particulares. Fin de los dividendos y del capital.

El digital mencionado señala como damnificados supongo que en el capital, sino fuere así que los interesados lo desmientan, a entidades afines, o a las mismas, de personalidad eclesial. La Conferencia Episcopal Española, el Opus Dei, los hermanos de San Juan de Dios y maristas. agustinos recoletos, escolapios, salesianas. Será así o no. No es uno quien tenga que confirmarlo o desmentirlo. Más bien serían ellos.

Si la cantidad, 5.400 milones de euros, fueran en el accionariado la quiebra es importantísima. Si la mayor parte de la misma fueran depósitos pues algo menor. Aunque desconozca que parte de los mismos garantiza el Santander o el Fondo de Garantía.

Invertir en Bolsa puede ser rentable o arriesgado. En esta ocasión arriesgadísimo.

 

 

Comentarios
11 comentarios en “El hundimiento del Banco Popular y los daños colaterales
  1. 1) La dueña del Santander ha expresado su deseo de convertir al Popular en un banco on line, eso supone el cierre de casi todas las sucursales, excepto las muy estratègicas que no estén duplicadas por sucursales del grupo Santander, y acarrea que miles de empleados sean despedidos.

    Desgracia es perder el dinero de tus inversiones pero mucho peor quedarte sin ttabajo.

    2) Elogio a aquel que defiende a su amigo por encima de cualquier dificultad, pero no me creo que una persona de podibles ingrese en prisión por muy fuerte conspiración política que sufra, siendo completamente inocente. Simplemente no encaja.

    En esta segunda ocasión se le pilló metiendo dinero a España de matute para reflotar sus empresas, ¿ por qué lo metía sin declarar? ¿ Cuál era el origen de ese dinero?

    Efectivamente santo no es.

  2. A Don Orione no le pasaban este tipo de cosas,tampoco a Don Bosco,lo que sobraba al final del dia, lo hacian circular,lo mandaban a otros necesitados y Dios nunca les hacia faltar nada, no se Don Orione pero Don Bosco hizo edificios enooooooormes,el otro dia vi uno en San Nicolas de los Arroyos de Argentina y entendi la santidad de este hombre(tenia una enfermedad que le hacia levantar la parte superior del craneo) y LA PALPABLE REALIDAD DE LA PROVIDENCIA, menos depositos y mas oracion!!!!!!o sea mas gracia de Dios menos problemas,mas vocaciones………………………

  3. La mayoria de las parroquias, conventos de frailes y monjas, monasterios, tienen sus cuentas en el Popular, de hecho muchas de estas instituciones me consta que han perdido mucho, por que los apoderados del popular jugaban con los haberes, sobre todo de las monjas de clausura, muchas veces mayores e ignorantes de asuntos ecónomicos, y más de bolsa y acciones. Las pobres se dejaban guiar por apoderados que les indicaban que las acciones eran buenas y ganaban dinero.

  4. Francisco Antonio: totalmente de acuerdo, el caso de Banesto es muy parecido al Popular. El gobierno socialista se la tenía jurada a Mario Conde, e hizo todo lo posible e imposible para derribarlo.
    En el mundillo financiero, todo el mundo sabía que el Banco de Santander pujó el doble que el BBVA, para comprar el Banesto, porque tenía información confidencial de Alfredo Saenz, sobre el verdadero valor del Banesto, que era mucho mayor de lo que decía el Banco de España y el gobierno.

    El caso de Banco Popular, comparto todas la reflexiones de Mario Conde, y todo tiene la pinta de una confiscación en toda regla, y el hecho de que algunos medios de comunicación llevaban meses atacando el B. Popular, y creando una sensación de pánico, no es casualidad. No existen la casualidades, existen las causalidades.

  5. La cifra de 5.000 millones me parece totalmente inventada. Por la ley de protección de datos, es imposible saber lo que tienen en depósitos cualquier persona o institución. Por otro lado, si bien los colegios, hospitales y otras instituciones a cargo de la Iglesia mueven en conjunto bastante dinero, es solo porque tienen a miles de empleados, y el día a día tiene un volumen importante. A partir del movimiento diarios, algunos con pocos o nulos conocimientos económicos, y con muy mala intención, hacen sus cálculos totalmente falsos, y llegan a la conclusión de que debería tener depósitos por valor de 5.000 millones, o sea pura invención.

    Personalmente creo que la única intención de El Confidencial es hacer periodismo amarillo y desacreditar a la Iglesia, y no es la primera vez.

  6. Álvaro:

    Respeto su opinión, aunque no la comparta. Masón o no, mi amigo Mario Conde me merece toda la credibilidad al respecto de lo que menciona acerca del atraco a los accionistas del Banco Popular y sus consiguientes derivadas. Por eso he compartido dicha opinión, pues tiene mucho que ver con la noticia.

    Personalmente le otorgo infinitamente mucha más credibilidad a los planteamientos de Mario Conde -por muy masón que dice usted que es- que a los desbarres del papa jesuita o a las herejías del general Sosa, pasando por el proceder de numerosos jesuitas (perdón, arrupitas) de hoy… enemigos declarados de la Iglesia.

    Saludos cordiales.

    (Johnny-Gin)

  7. ME PERMITO COMPARTIR, INTEGRA, LA OPINIÓN QUE MARIO CONDE PUBLICA EN SU MURO DE FACEBOOK ACERCA DEL ASUNTO DEL BANCO POPULAR

    Durante los últimos días ha resultado de todo punto inevitable que me preguntaran desde distintos campos sociales acerca de las similitudes entre el proceso seguido en su día por Banesto y el que acaba de culminar por el banco Popular.

    Obviamente no dispongo de todos los datos referidos a esta última entidad y no me cabe duda de que factores subterráneos disponen, en este tipo de operaciones, de importancia capital para el mejor conocimiento del proceso. Así sucedió en Banesto y con toda certeza algo o mucho de oscuro puede pervivir en el sendero que ha conducido a la demolición de uno de los bancos más emblemáticos de la historia financiera española, y no tanto por los rumores de su vinculación con el Opus Dei, ni siquiera por su capacidad para financiar con sus dineros a la Iglesia y al Partido Comunista sin cortarse un pelo, sino, sobre todo, por su alabada eficiencia financiera. Conversé en su día, —en mis días de Banesto— con Luis Valls, presidente del Popular, acerca de este punto, y le propuse una fusión de nuestros dos bancos, que, a fuer de sinceridad, era la única que me parecía tener verdadero sentido político, financiero, económico e industrial. Pero Luis Valls se negó, utilizando la técnica tan característica en él: sonreír sin dar respuesta alguna.

    Desde el primer momento conviene sentar una premisa mayor: el Banco Popular era sobre todo un banco rico, muy rico, con un porcentaje de reservas reales, por beneficios no distribuidos a los accionistas, muy superior al del resto de la banca española, lo que suponía contar con una financiación muy importante a coste cero. De ahí su eficiencia diferencial al resto de la banca. Pero conviene, como digo, retener esta idea: era un banco con un almacén de reservas enorme. La cuestión entonces es la siguiente: ¿que convierte a un banco rico en una entidad de valor un euro?

    El proceso de demolición bancaria se orquesta con arreglo a un modelo uniforme. Primero, se definen la “provisiones” que necesita la entidad. ¿Quién las define? Son de dos tipos esencialmente: las automáticas, que funcionan por el transcurso del tiempo cuando un deudor deja de pagar, y las “voluntarias” que dependen de los juicios de valor de los inspectores. Que nadie crea que he escrito una estupidez con eso de que las provisiones dependen, ni más ni menos, que de los “juicios de valor” de unos individuos incrustados en la orgánica del Banco de España. Es así. Cuando leí semejante cosa en los documentos oficiales en mi época de banquero, entendía que la fragilidad de una entidad bancaria es exponencial, puesto que unos individuos pueden inventarse provisiones según sus “juicios de valor”. ¿Se entiende como todos los banqueros obedecen sin rechistar al banco de España, quien, a su vez, obedece en operaciones políticas al Poder Político?

    Bueno, y ¿qué pasa con esas provisiones? Pues que técnicamente no son pérdidas, sino simplemente precauciones a adoptar por si finalmente los deudores no devuelven el dinero prestado. La experiencia dice lo siguiente: las provisiones de tiempos de crisis se recuperan en un 70 por 100, como mínimo, en las épocas de bonanza. Pero, y aquí está al truco del almendruco, las “autoridades financieras” te obligan a llevar a pérdidas esas provisiones, es decir tratan contablemente una previsión como si fuera una pérdida irreversible, lo cual no deja de ser una tergiversación conceptual seria.

    Vale, pues ya tenemos las pérdidas y ¿ahora qué? Pues ahora viene el banco de España y te dice: “oiga, que tiene menos recursos propios de los necesarios, porque las “pérdidas” (provisiones) los han reducido, así que tiene que ir a una ampliación de capital”. Supongamos que no hay nada raro detrás de esa operación. En ese caso se dice a los accionistas, ¿quieren ustedes señores accionistas poner el dinero en la ampliación de capital? Es lo lógico. Pero, por ejemplo, en el caso Banesto no nos dejaron a los accionistas acudir a la ampliación. ¿Por qué? Pues muy claro: porque si acudíamos no podrían “vender” el banco al Santander y, además, al recuperarse los créditos, quedaría patente que la intervención fue un acto político. ¿Qué hicieron? Pues modificaron con efectos retroactivos la ley que les obligaba a darnos a los accionistas el derecho de preferente suscripción. ¿Con efecto retroactivo? Que sí, con efecto retroactivo. ¿Y nada dijo la Justicia española ante semejante barbaridad? Pues… mejor otra pregunta.

    Bueno pues empieza el baile. Se dan a la prensa noticias de esas provisiones convertidas en pérdidas. Suena la alarma en el mercado. ¿Qué se persigue? Pues evitar que la gente acuda a la ampliación, pero como la pérdida de credibilidad del banco de España es un hecho constatado, el mercado tiene sus propios criterios y, como en el caso del Popular, la ampliación de capital se suscribe. Entonces, ¿cómo se consigue el efecto que se persigue? Pues seguimos con la estrategia: ahora hay que conseguir que baje la acción. Amplificando noticias en bolsa el descenso de la acción dificulta seriamente nuevas ampliaciones.

    El desplome de la acción es elemento clave en la estrategia y se consigue a base de inflacionar noticias negativas. Aparecen los bajistas, los que apuestan a la caída del título, lo que por sí solo genera efecto de descenso del precio de la acción y se penetra en una espiral de difícil salida. Cunde el pánico, se amplifican noticias, huyen los inversores y comienza la traca final: los clientes, los depositantes, empiezan a retirar dinero y esto es el fin de la película: el banco se queda sin liquidez y tiene que ser intervenido. Al parecer eso es exactamente lo ocurrido con el Popular: se quedó sin liquidez como consecuencia del brutal ataque mediático al que fue sometido.

    En el caso Banesto su sorpresa fue que los depositantes no retiraban el dinero a pesar de las noticias. Así que decidieron forzar el descenso de la acción, por medios espurios. Recuerdo la llamada de Luis Carlos Croissier, entonces presidente de la CNMV, diciendo que tenían que intervenir el banco por “el descenso de la acción”. Se trató de una sola sesión de Bolsa y un descenso poco significativo, pero para crear el pánico el citado presidente decretó la suspensión de la cotización… No les funcionó lo de la liquidez, así que se agarraron al descenso de la acción… En fin…

    Volvemos al Popular. Lo verdaderamente raro es que el “presidente” Saracho, nombrado para buscar una solución al Popular, acuda al BCE y diga que la situación es insostenible… ¿Cómo lo sé? Porque en el informe del FROB se dice que “la entidad” reconoció ante el BCE que la situación era insostenible. Nosotros, en el caso Banesto dijimos que el plan era perfectamente viable. Nosotros y el banco JP MORGAN, ―primer banco del mundo entonces― de palabra y por escrito. Así que en nuestro caso eso no les servía. Pero en el Popular esa declaración se lo puso en bandeja: si la “entidad” reconoce que no tiene viabilidad, no hay nada que hacer porque es confesión de parte.

    Ahora bien ¿quién es “la entidad”? Pues parece ser que el “presidente”. ¿Existe alguna decisión del consejo de administración acerca de la inviabilidad? No me consta. ¿Y de la Junta General del Popular? No me consta. ¿Tiene poder suficiente el “presidente” para declarar inviable a la entidad? No me parece normal. ¿Entonces es responsabilidad de ese “presidente” el efectuar una declaración en la que se escuda la UE y el FROB para liquidar a cero euros a todos los accionistas y bonistas? Pues, hombre, me parece un tema muy serio y que necesita ser aclarado. La pregunta es: ¿puede el “presidente” que fue nombrado para “salvar” al Popular, ejecutar por su cuenta y riesgo una actuación que es la puntilla final y la excusa de las autoridades que provocan el desenlace fatal? ¿Es cierto que cobró cerca de cinco millones de euros como fichaje por ocuparse de esa operación de “salvamento”? ¿Tendrá que devolver el dinero al fracasar en el intento para que el que fue contratado? Pues veremos, y digo veremos, porque es evidente que el cúmulo de actuaciones judiciales que se viene encima es inevitable.

    Por cierto, ¿le preocupan al Sistema esas demandas judiciales civiles, mercantiles o penales? Pues no parece… ¿Y eso? Bien sencillo: razón de Estado. ¿Cómo que “razón de Estado? Vamos a ver, a estas alturas de nuestras vidas ya sabemos qué razón de Estado es en realidad razón de gobernante, que no es lo mismo, ni parecido. Así que utilizarán el eufemismo de la “estabilidad del sistema financiero”. ¿Y qué pasa con eso? Pues que los jueces se atendrán a la vital importancia de la “estabilidad del sistema financiero” por encima de los posibles derechos individuales de accionistas y bonistas. En todo caso saben que los tiempos de la Justicia son los que son y sinceramente no les veo preocupados, primero por ese eufemismo que acabo de decir, y, en segundo lugar, si dentro de diez años tienen sentencias condenatorias de lo que sea, dará más o menos lo mismo porque el proceso será irreversible, y durante estos diez años habrán ganado con el Popular el dinero suficiente como para les compense las posibles condenas.

    Y sigo. Vamos a ver, digo que el problema es de liquidez por retirada de depósitos. Lo acepto. Pero ¿liquidez significa quiebra? Para nada. ¿Si le hubieran prestado dinero y hubieran cesado los ataques en prensa se podría haber salvado? Pues creo que sí. Los recursos propios del Popular eran enormes. Recordemos lo que dije antes de que se trata de un banco muy rico. ¿Por qué no se hizo? Pues formalmente porque “la entidad” dijo que era inviable… Ya, pero ¿materialmente, políticamente, realmente? Pues no lo sé… Pero lo que sé es que al final el Santander compra por un euro.

    Bueno, y ¿por qué un euro? Pues porque hay un dictamen independiente ―eso dicen— que valora el popular entre menos dos mil y menos ocho mil millones. Es decir, negativo. Me llama la atención que el abanico sea tan extenso… es como si un “experto” me dice que mi casa vale entre dos y ocho millones de euros. Tratándose de miles de millones la cosa se complica más…. ¿Y ya está? ¿O sea que el presidente diciendo que es inviable y el experto diciendo que vale menos no sé cuánto, sólo con eso se priva a todos los accionistas y bonistas de sus inversiones? Pues si… ¿Y no es muy fuerte? Pues sí, a mí me lo parece.

    En nuestro caso no consiguieron crear el problema de liquidez, así que, como dije antes, recurrieron al descenso de la acción como excusa. Recuerdo que el “presidente interventor”, Alfredo Sáenz, salió en televisión diciendo que Banesto valía cero… Alucinante, pero está en las hemerotecas. No se atrevieron con esa declaración a vender a Santander por un euro. Convocaron subasta y ganó el Santander, que ofreció 850 pesetas por acción frente a las 450 del BBV. ¿No es brutal la diferencia de valoración tratándose de expertos? Pues sí, lo es. ¿Tenía el Santander mejor información que los demás? Pues eso parece. ¿Y cómo la obtuvo? Hombre… Sáenz era interventor. Conocía toda la verdad. Sáenz fue contratado después por el Santander y recibió unas acciones liberadas valoradas en miles de millones de viejas pesetas. ¿Les dio información Sáenz al Santander para que compraran el banco y le ficharan a él? Pues que cada uno piense lo que quiera.

    Bueno pues el Santander va a poner 7.000 en la ampliación de capital. Habrá que ver cuánto de esa ampliación suscribe la familia Botín… Dinero tienen porque es público que se descubrió hace unos años una cuenta oculta de la familia en Suiza con más de dos mil millones de euros y supongo que lo habrán invertido muy bien y hoy serán muchos más. Así que la mejor manera de que la gente crea que esa operación es clara, sin problemas, legal y con fines exclusivamente financieros, sería que la familia que controla el banco pusiera ese dinero al servicio de la operación. Veremos.

    Bien, y con esa ampliación, ¿ya todo resuelto? Seamos claros, esa ampliación es formal para cubrir requerimientos contables. ¿Quién se aprovechará de las recuperaciones de los créditos provisionales? Obviamente el Santander, cuando esas recuperaciones debieran ser activos de los accionistas del Banco. Y mientras tanto el Santander se queda con la joya de la corona del Popular: las Pymes. El Santander como banco “antipático” —eso dicen— tenía ciertas dificultades en el contacto con las Pymes. Ahora las hereda. ¿Y no se irán las Pymes a otro sitio? Pues no, porque la reducción de la competencia financiera es brutal.

    Parece que los españoles no nos damos cuenta de la brutalidad de lo que ocurre. En mi época teníamos siete “grandes” bancos: Banesto, Central, Santander, Hispano, Popular, Bilbao y Vizcaya. Además, estaban los bancos públicos, de los que el más significativo era el Banco Exterior. Y adicionalmente las cajas de ahorro que controlaban el cincuenta por ciento del sistema financiero. Pues bien, las cajas han desaparecido. Queda una extraña entidad llamada Bankia. De los siete grandes, más los públicos, solo quedan dos bancos: el Santander que ha agregado a Hispano, Central, Banesto y Popular, y BBVA que ha asumido a Bilbao, Vizcaya y Argentaria, que a su vez agregó todos los bancos públicos. Por tanto, en términos de oferta financiera a la sociedad, en el plano de la competencia libre, se ha producido un retroceso cualitativo porque prácticamente nos situamos en una suerte de triopolio: al día de hoy el retrato es Santander, BBVA y Caixa. Quedan dos actores sueltos: Sabadell y Bankia. En fin, que hemos perdido mucho con este proceso de concentración bancaria contemplado desde el punto de la competencia. Un empresario que al día de hoy se lleve mal con Santander, BBVA y Caixa es hombre muerto financieramente hablando.

    Pero si del plano financiero ascendemos al político, el asunto es más arduo para los españoles. Antes que nada, porque gracias a ese proceso de concentración, tres entidades decidirán sin control político en donde invertir el ahorro de los españoles. Y, porque, al tratarse de eso que llaman bancos “sistémicos”, si entran en problemas la solución será el dinero público, de modo que nuevamente estaremos ante el lamentable espectáculo de socialización de las pérdidas y privatización de los beneficios. En serio, o se revisan a fondo los fundamentos sobre los que se ha construido el sistema financiero, o tendremos una catástrofe sin precedentes. Es solo cuestión de tiempo. Espero no vivirlo.

    Y mientras tanto habremos permitido unos centros de poder alucinantes que afectan a la libertad real de los españoles. Al controlar la publicidad controlarán los medios de comunicación y desde ahí lo que se quiera…. Recuerdo que cuando decían que las fusiones eran eficientes, yo dije: puede que sí, pero para los ejecutivos y accionistas de esas entidades, pero ¿para la sociedad española es eficiente crear estos brutales centros de poder que reducen competencia y afectan a nuestra verdadera libertad? Pues evidentemente no, pero como la sociedad española sigue sin querer ser adulta, así nos va.

    —MARIO CONDE

  8. D. Paco Pepe:

    Me da la impresión que usted es demasiado inocente. Lo digo, porque la incautación de un banco en que la Iglesia española tenía la mayor parte de su dinero y su venta por solo 1€ a una entidad bancaria, de conocida filiación masónica y mundialista, (bilderberger), es demasiado parecida, al menos en su efecto negativo sobre la iglesia y su efecto lucrativo para la entidad beneficiada, a aquella quiebra prefabricada del Banco Ambrosiano que prácticamente, arruinó a la Iglesia. No D. Paco Pepe, esta operación ha tenido por fin último, si no único, apropiarse de los bienes de la Iglesia. Y como en las «desamortizaciones», con el beneplácito y la garantía (necesarios), del Estado.

  9. Si es en depósito buena parte sería más comprensible. Maristas , escolapios y salesianas tendrán en su colegios seguramente entre profesores, personal de limpieza, administrativos… más de 2.000 empleados cada uno. Y tal vez el doble. Los hermanos de San Juan de Dios entre médicos, ATSs , auxiliares, personal de limpieza y administrativos y varios también no pocos. Más lo seguros sociales. La CEE antes de entregar a las diócesis lo que corresponda no van a tener el dinero en un calcetín de Blázquez. Y eso sube un pico aunque como bien dices muy lejos de los 5.400 millones que se han dicho caso de que sean ciertos.
    Si lo fueren, ocasión magnífica para que reconsideren que es en el cielo donde deben acumular sus riquezas y no en bancos donde la polilla o los ladrones se los pueden llevar.

  10. La cantidad a la que hace referencia El Confidencial (distinto de El Confidencial Digital, de Apezarena y vinculado al Opus) e refiere a cantidad en depósitos, de la que una parte no determinada estaba en acciones del propio bnaco.
    Para mi la noticia es que tengan en depósitos más de 5.000 millones de Euros… ¡Nos hemos vuelto locos?

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