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Hoy cumple 75 años el obispo de Canarias

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Por lo que Don Francisco Cases Andreu presentará al Papa la renuncia de su diócesis.

Juan Pablo UU le nombró obispo auxiliar de Orihuela-Alicante en 1994 para trasladarle a Albacete en 1996. Benedicto XVI le hizo obispo de Canarias en 2005.

Por lo que, a la espera de decisiones pontificias, hoy tenemos tres diócesis vacantes: Ciudad Rodrigo, Astorga y Zamora:; seis con obispo que ya ha presentado la renuncia: Valladolid, Toledo, Zaragoza, Burgos, Tarazona y Canarias y una que no se sabe de hecho en que situación está aunque de derecho sea sede plena.

Y eso  no es nada para lo que se avecina. Porque el 3 de diciembre renunciará Huelva y ya en 2020, León el 11 de abril, Madrid el 16 de mayo, Valencia y Sevilla el 15 de octubre y Salamanca el 4 de noviembre.

Verdaderamente Bernardito va a estar entretenido.

11 comentarios en “Hoy cumple 75 años el obispo de Canarias
  1. Hoy se ha aceptado la renuncia de un obispo español, Mons. Olmedo, obispo-prelado de Humahuaca (Argentina), sevillano de San Juan de Aznalfarache. Había gozado, tras cumplir 75 años, de una generosa prórroga: ¡dos! días. La explicación cabal es que ya tenía un coadjutor en espera. Vale. Pero cuando interesa, se hace esperar al coadjutor o incluso se le manda a otra sede. Mons. Vera, el actual obispo de Saltillo, fue cuatro años y pico coadjutor de San Cristóbal de las Casas pero nunca llegó a suceder al célebre obispo Samuel Ruiz: antes lo mandaron a Saltillo, dejando a don Samuel continuar su controvertido pontificado hasta los 75´3 años. Cuando Roma quiere, congela las cosas. Pero cuando quiere, a la carrera.

  2. Después de las fiestas navideñas, empezará el ruido de mitras, los traslados episcopales, los curas rasos, frotándose las manos, toca ascenso.,los fieles de Cristo, rezando para que venga un Pastor sabio y santo… Claro está, con el placer dl Espíritu Santo, que supongo que habrá alguien todavía que crea en su poder r para transformar las mentes!.

  3. Lo malo de ciertas diócesis es que mandan Obispos que no conocen el terreno, y si se trata de islas, en sus primeros años creen que van a redimir el mundo y los acontecimientos, guiados por la Providencia, les demuestran que con simplismos, se acaba encerrado en el despacho descontando los años que faltan para presentar la renuncia.
    En algunas diócesis hay sacerdotes de mediana edad, preparados, apostólicos y que conocen el terreno que pisan, de modo que si alguno llega a gobernar la diócesis en que nació, las imprudencias serán las menos.

  4. Su Santidad y sus paranoias agravan el problema de Bernardito; Se acabaron los ascensos, siempre nombrar curas rasos!! Y que yo los haya conocido en algún viaje!!!(¿No es un ascenso mucho mayor y más desproporcionado Santidad?) Y siempre que sea posible, religiosos!!! (Santidad es que quedan muy pocos y de escasísima formación cuando no de-formación…) áteme esa mosca por el rabo y cierre la puerta que hay corriente!!

  5. 20 octubre 2019
    Domingo XXIX
    Padre Leo Joseph Camurati OP
    Éxodo 17, 8-13; Lucas 18, 1-8
    Saint Mary’s New Haven

    A menudo, nos preguntamos qué hacer con una parábola, y esto a menudo es intencional. Las parábolas que salen de la boca de Nuestro Señor son profundas en frases pero expansivas en su significado.
    Las imágenes naturales que emplean son accesibles para todos los que escuchan, pero el significado sólo es asequible a aquéllos que tienen oídos para escuchar. Éste no es nuestro problema en este caso: San Lucas nos muestra el punto de partida de antemano: En ese momento Jesús les contó a sus discípulos una parábola sobre la necesidad de orar y no desfallecer.

    Se trata de una parábola sobre la perseverancia, sobre la insistencia en el contexto de la oración. Es un tema que se hace resaltar en todo el Nuevo Testamento: San Pablo, incluso, parece haber escuchado esta enseñanza, cuando ordena a sus destinatarios que perseveren en la oración. Pero, ¿Qué tiene de especial la oración para requerir perseverancia?

    La oración es elevar nuestra mente y nuestro corazón a Dios. Es un acto del entendimiento y la voluntad. Para que la oración sea verdadera, tiene que apoyarse intencionalmente en estas dos potencias, las más elevadas del alma.
    Sin la voluntad, realmente no cabe la intención de hablar ni de escuchar. Podemos poner el piloto automático en muchas conversaciones, pero cuando una conversación es íntima y exigente, eso no resulta.
    Y sin el uso del entendimiento tan sólo podríamos desahogarnos.
    Tenemos otras expresiones para esto: Dar más calor que luz, balbucear, despotricar. Y no siempre hay algo malo en eso: Hay veces que podemos procesar las cosas de esta manera con nuestros amigos más cercanos.
    Y Dios, que está más cerca de nosotros, que nosotros mismos, ciertamente puede soportarlo.
    Vemos esto en la oración de Job, quien no tiene miedo de salirse del protocolo cuando se dirige al Señor del Cielo y la Tierra. No tiene miedo de mostrar su interioridad, aún a sabiendas de que es débil.
    Está bien comenzar una conversación de esta manera, pero también es cierto que no es la mejor manera de terminar una conversación, porque despotricar y desahogarse no es realmente una conversación completa. Es una buena manera de mostrar lo que tenemos que decir, pero no es la mejor manera de darle al otro la oportunidad de intervenir.
    Si nuestra oración nos ofrece la posibilidad de beneficiarnos plenamente de la intervención de Dios, podemos preguntar con razón si le damos la oportunidad de compartir con nosotros lo que tiene que decir.

    Por consiguiente, perseveramos en la oración cuando tratamos de mantener en nuestra mente el entusiasmo de seguir lo que Él nos está diciendo, e intentamos y ser algo cuidadosos con nuestro lenguaje.
    También perseveramos en la oración cuando tenemos la intención de orar, incluso cuando haya que luchar contra el sueño, las frustraciones u otras distracciones.
    Nuestro lenguaje en la oración puede retrasarse a medida que luchamos frente a las dificultades, pero la perseverancia en sí misma tiene una elocuencia y un testimonio que no necesariamente coincide con las palabras.

    Perseveramos en la oración a Dios porque tenemos mucho que decirle. Perseveramos en la oración a Dios porque Él tiene mucho que decirnos, no sólo en calidad sino también a causa de Su nivel superior y del marco discursivo.
    Perseveramos en la oración a Dios porque tenemos intención de perseverar en Su santo servicio, en Su amor, en Su conocimiento, y nada de esto es fácil. Perseveramos en la oración a Dios porque nuestra santificación lleva tiempo, pero Su gracia es suficiente para sanar y elevar cada faceta de nuestra vida y y de nuestro ser.
    Perseveramos en la oración, no para que Dios nos escuche. Él sabe lo que queremos antes de que lo pidamos. Perseveramos, más bien, para poder escucharlo, para estar preparados para recibir la recompensa ofrecida.
    Perseveramos porque siempre obtendremos lo que pidamos, pero lo que queremos inicialmente, no siempre coincide con lo que finalmente conseguimos. Perseveramos porque nuestras necesidades y deseos cambian, especialmente a medida que mejoran y son animados por la oración, y así aprendemos a pedir y saborear lo que realmente necesitamos.

    Es lo que sucede con la viuda en la parábola. Ella es una imagen de perseverancia, porque en ese momento tenía pocas esperanzas de éxito.
    En general, la mujer no era aceptada como testigo en un juicio, y sin un hombre (digamos un esposo o un hijo) que la respaldara, tenía pocas esperanzas ante la ley, de obtener lo que necesitaba.
    Y, sin embargo, reconoce por la propia experiencia de las dificultades de la vida, que está bien poner las cosas un poco difíciles a quienes la escuchan, hasta el punto de hostigar al juez prevaricador.
    Su oración es en parte la oración de Job, expresándose con audacia sobre la injusticia que cree sufrir.
    Pero su súplica también tiene los tintes de la confianza en Quien tiene el poder de cambiar la situación ante su constancia y resistencia.

    Si esto es cierto para un juez motivado sólo por preocupaciones corruptas, ¿Cuánto más lo será para Dios, Que juzga con justicia, y cuya principal preocupación es nuestro bienestar, y no nuestro dolor? Perseveramos porque hemos escuchado el comienzo de la respuesta de Dios, y aunque no nos satisfaga totalmente, es sólo un comienzo.
    Perseveramos en el camino ascendente del amor y conocimiento de Dios porque la alternativa sería la ignorancia culpable.

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