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Hay parroquias y parroquias

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Don Jorge González Guadalix las retrata:

http://infocatolica.com/blog/cura.php/1610130836-algunas-diferencias-entre-par

Con su gracia y con absoluta verdad.

Yo soy de una que me parece espléndida por mil motivos. Seguramente dos mil o más. Pero al leer el artículo que os enlazo eché de menos algo en mi maravillosa parroquia de Caná. En la que todo se hace bien salvo una cosa.

Las comuniones en Caná son numerosísimas. Suelen durar casi diez minutos y repartidas por cinco o seis sacerdotes y algunos seglares instituidos cada vez como ministros extraordinarios de la comunión. Hay cuatro en el presbiterio, uno o dos al fondo de la nave principal, otro en el coro y uno en el atrio por no caber todos los fieles en la iglesia. Pues echo de menos que donde la nave principal llega al presbiterio que es el lugar donde distribuye la comunión el celebrante, haya un par de reclinatorios. Que no obligan a nada. El que quiera comulgará de pie, en la mano o en la boca, y quien así lo prefiera de rodillas y en la boca.

Yo hablo poquísimo con mi párroco, que me parece extraordinario. Durante meses tres o cuatro saludos si nos encontramos de frente. Que suelen ser tres o cuatro veces. Y además Jesús Higuera es mucho Don Jesús. Para hacer caso de lo que alguien le diga si no es lo que él quiere o lo que cree que es lo mejor. Y ya digo que en lo mejor hasta se supera. Pero uno, que es muy libre, dice también lo que piensa. Y pienso que serían muy buenos dos reclinatorios en la fila de los comulgantes de la nave principal. En los otros lugares me parecen imposibles o dificilísimos.

Pero hoy no pensaba hablar de mi espectacular parroquia. De la que todo lo que pueda decir me parece escaso. Ha salido así. Pues vale.

Comentarios
15 comentarios en “Hay parroquias y parroquias
  1. D. Jose Manuel:

    Hoy Domingo he dado palabra al blogger de pasar de este semicristiano.

    Vd. se basta y sobra con su retranca y grscejo natural que Dios le ha concedido y Vd. ha desarrollado para mantenerle en jaque constante.

    Que Dios le guarde D. Jose Manuel, querido amigo!!

  2. Naturalmente que siempre respondo. ¿Cree que sus calumnias van a quedar impunes? Quien acusa es quien debe demostrar su acusación, no al revés: pruebe que yo haya denigrado a algún Papa alguna vez; o pruebe que yo sea cismático. No lo hará. ¿Y sabe por qué? Porque es mentira. Y usted lo sabe. ¿Qué pensar de uno que dice ser cura y que no tiene problema alguno en calumniar y mentir públicamente -y con la mayor difusión posible-? No necesito insultarle ni ponerle ningún calificativo. Póngaselo usted mismo.

    PS: Sigue sin tener ni pizca de gracia, aunque usted crea que sí la tiene, además de que debe de confundir ser locuaz con ser lenguaraz -a la vista está que no se le aplica lo primero-.

  3. Si que responde, Zas. Siempre responde. No a la realidad sino a sus alucinaciones. Pobre, ni recuerda lo que escribe como que denigra constantemente a este Papa y no le acepta como tal, con lo que está en excomunión con la Iglesia Apostólica y Católica. Está noqueado. ¿Nos veis como escribe ACARBALLO sin venir a cuento? Pero ¿no ve que el que abdica, el ex y el a de su nombre y apellidos y de la religión católica es usted? Ande, hombre, haga caso. Póngase a tratamiento y busque cánones para distraerse en vez de hacer solitarios.

  4. ¿En que miento, acatólico?

    1) En que yo no he denigrado JAMÁS a ningún Papa, como usted me ha acusado en falso, ACARBALLO. Al actual tampoco.
    2) Yo no soy cismático, y usted sabe perfectamente que está mintiendo. ¿A que no es capaz de demostrar su calumnia? Naturalmente que no. Pero su orgullo por encima de todo. ¿No tiene temor de Dios? (mejor no le pregunto si no siente vergüenza de lo que hace).

  5. ¿En que miento, acatólico? Dígalo abiertamente. ¿Acaso en demostrar que usted es un falso católico y un cismático? No es la primera vez que me acusa de soberbio, mentiroso, dislésico, ignorante, mal sacerdote y otras lindezas. Siempre encontré para vuecencia el atenuante de su bien demostrada enajenación; pero veo que tiene momentos de lucidez. ¿En que mentí? Y no se me vaya por las ramas como acostumbra. Defínase con valentía, aunque siga renegando de su nombre y denigrando la imagen de Jesucristo apropiándosela.

  6. Ya dijo el Papa Francisco, más o menos, que hay jóvenes que viven más postrados que muchos viejos, pero no es el caso del que se esconde detrás de la imagen de Jesús para denigrar a su Vicario. Este es vetero catholicvs. Tan vétero que as anterior a Trento. Un fósil de Museo que aspira a maestro de novicios. No, mejor, de novatos, o sea: un corruptor, (en lo intelectual) de menores.

  7. Uy! Qué va!! D. Jose Manuel, hemos tenido un rifirafe dialéctico de aúpa, con el blogger borrando comentarios a troche y moche.

    Andaba yo preocupado porque el individuo fuese mayor, por su pésima expresión y tozudez absurda, y resulta que a Dios gracias es mucho más joven que yo, (me lo dijo él para insultarme).

    Así que nada, a darle leña al mono hasta que hable inglés.

    Vd. piensa que es cismático porque es vd. un hombre muy bueno, yo directamente pienso que es sedevacantista y por tanto hereje. Ojo! Qué ese es mi pensamiento!

    Vamos que desde S. Pío X. no reconoce a ningún Papa.

    Lo de Carlos Núñez comparado con este contumaz era pecata minuta.

    Así que de amigo nada, rival y demoledor de la santa Iglesia.

    Saludos cordiales D. Jose Manuel.

  8. No, Zas, lo mío no es gracejo. Es ignorancia o dislesia. Si tratas a un tal Catholicvs que se avergüenza de su nombre, pero en cambio esconde su sucedáneo detrás de la imagen de Jesucristo, (uso en vano de la imagen de Dios), pregúntale, si haces el favor, qué significa cismático y de paso si el está en comunión y con quién.

  9. Albricias! El problema era mío. Creía que acatólico era incapaz de reír, entretenido en contar faltas de ortografía y destripar cánones.

  10. El gracejo del P. González Guadalix es único. Además de decir verdades como puños, lo dice de tal forma que no se puede evitar la carcajada -o al menos la sonrisa-, aunque lo relatado, a veces, sea más para llorar que para reír.

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