Fallece Miguel Asurmendi, obispo emérito de Vitoria

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Tenía 76 años. Era salesiano y fue obispo de Tarazona (1990-1995) y obispo de Vitoria (1995-2016).

Era buena persona y bastante nulidad como obispo. En días en que Vitoria, con toda la problemática del País Vasco, precisaba un pastor con más personalidad y energía. Entre su antecesor, Larrauri, y él consiguieron que una diócesis que tuvo un número de seminaristas próximo al millar, o tal vez superara esa cifra, hubiera años sin un solo seminarista.

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Pero este no es el momento de analizar su pontificado sino de encomendar su alma a Dios.

Comentarios
8 comentarios en “Fallece Miguel Asurmendi, obispo emérito de Vitoria
  1. Don Francisco no ha dicho nada que no sea verdad, pero se queda corto. Asurmendi fue como obispo uno de los protagonistas de los años de plomo en la iglesia del país vasco, aunque más discreto que los demás. La nueva clase dirigente que se hizo con las diócesis vascas, emanada del clero contestatario, pensaban que servían a Dios y arrinconaron toda devoción y todo devoto que tuviera visibilidad. Su obra está a la vista, una iglesia dominada por el horizontalismo, que le retirado el oxígeno todo lo que ha podido a las almas.

  2. En absoluto estoy de acuerdo con que D Miguel fue una nulidad como Obispo y decirlo, más en estos momentos, me parece una falta grave a la verdad y a la prudencia.

  3. Que Dios le perdone a Asurmendi todo el daño que ha hecho a las almas y a la Iglesia, en concreto el erial y la apostasía que deja de herencia en Vitoria.

  4. El antecesor de Larrauri fue Don Francisco Peralta Ballabriga, quien estuvo de Obispo desde 1955 a 1978. Sus últimos diez años fueron muy dolorosos para el Obispo, pues un nuevo clero, visto con buenos ojos por el Nuncio Dadaglio, el de los cuadros, le amargó la existencia y tras una visita ad limina, fue mal recibido por Don Pablo, viéndose sin autoridad efectiva hasta 1978, en que se le aceptó inmediatamente la renuncia, por razones de edad. Larrauri se encontró un campo sembrado de minas y no hizo nada por desactivarlas, pues bajo la influencia de Setién, Larrea y Uriarte, se limitó a ejecutar el guión que le impusieron. Asurmendi se encontró con un erial. Había ya más capacidad operativa, pero por lo que sea, se dejó llevar por la inercia y no hizo nada para mejorar las cosas.

  5. «Era buena persona y bastante nulidad como obispo».
    Si hablamos de la nulidad de usted como bloguero igual nos sorprendíamos mucho más.
    Deja mucho de desear y representa el mismo respeto que sus palabras: nada.

  6. Si «este no es el momento de analizar su pontificado sino de encomendar su alma a Dios», ¿por qué no hace eso último? ¿Sabe que puede borrar lo que escribe? No puede acusarle de una hecatombe como la pérdida de un Seminario tan floreciente según usted, y después escribir «este no es el momento de analizar su pontificado…». Es de lo más desagradable, en otros posts sobre defunciones no hace esto. Un poco de respeto por el difunto, por favor.

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