Fallece el cardenal Jaworski, arzobispo emérito de Lvov de los latinos

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Falleció ayer a los 94 años. Juan Pablo II lo creó cardenal in pectore en 1998 y lo publicó en 2001. Don Antonio Lasierra ha comentado, desde su gran saber, las peculiaridades de esa creación de cardenales. Traeré sus comentarios a esta entrada para ilustración de los lectores.

Solo pudo participar, y por pelos, en el cónclave que eligió a Benedicto XVI, el de Francisco le encontró ya muy pasado de edad.

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Es el cuarto cardenal que fallece en lo que va de año 2000, todos europeos: Corti, Grocholewski, Sumonis y Jaworski, Frente a los catorce fallecidos en 2019.

Hay 97 cardenales que no tienen voto en cónclave, De ellos 26 son nonagenarios

Descanse en paz.

Comentarios
14 comentarios en “Fallece el cardenal Jaworski, arzobispo emérito de Lvov de los latinos
  1. Vanlop: en mi intervención de las 11:53 he hablado de testamento pero da igual si el documento es testamento o se le da nombre y por supuesto si aparece en la caja fuerte o en otro mueble. Lo que importa es que el creado «in pectore» adquiere la condición de cardenal en plenitud cuando el nombre es revelado por el papa… aunque sea un documento que aparece «post mortem». Lo que usted dice no es lo contrario de lo que yo he dicho sino lo mismo. O si lo prefiere, lo que yo he dicho no desmiente lo que usted cree no que lo corrobora. En suma, en el caso que usted plantea, el cardenal revelado es cardenal y puede participar en el siguiente cónclave.

  2. D. Francisco José y D. Antonio

    Siempre pensé que al morir un papa, el responsable abría la caja fuerte y si había un documento con el nombramiento, que pienso que es in pectore, se consideraba cardenal y entraba como elector al cónclave.

    Pero lo que dicen ustedes, me deja fuera de juego, sin saber qué pensar.

  3. Pedro:

    El anuncio no es más que lo que su nombre indica. No tiene efecto jurídico. No crea cardenales. Lo que los crea es la publicación (lea al respecto el canon 351 § 2 del CIC). Y la publicación se hace actualmente en un consistorio público en el que también se imponen las birretas y se entregan los anillos -en el pasado la publicación y lo demás se hacían en actos distintos-. Por muy anunciado que esté, un cardenal lo es solo desde el momento de la publicación. Por tanto, si el Papa creador muere después del anuncio pero antes del consistorio de publicación, esta no se celebra y no hay creaciones cardenalicias. Por supuesto el nuevo Papa podría respetar los derechos de su antecesor y anunciar y crear a los mismos cardenales. Pero ya sería otro supuesto y no el que usted plantea. En todo caso, yo no recuerdo que el supuesto haya ocurrido, y me pregunto si los canonistas curiales podrían encontrar una vía para defender la posibilidad de una creación cardenalicia sin papa creador y publicante. Yo creo que no, pero hasta que el caso no ocurra alguna vez no podremos decir qué ocurre en semejante supuesto. Pero insisto en que no veo cómo se puede hacer un consistorio, que es una reunión de Papa y cardenales, sin Papa.

    Consecuentemente, siempre en mi opinión, la respuesta a su segunda pregunta es un no tajante. Si el Papa muere antes de la publicación, los que usted llama nuevos cardenales sencillamente no son cardenales y por tanto no tienen derecho electoral.

    En cuanto a la tercera pregunta, la rareza del caso y la falta de normas y precedentes hacen difícil responder. Desde luego, consecuentemente a la idea de que lo que crea un cardenal es la publicación, si un Papa muriera en pleno consistorio justo DESPUÉS de haber leído el decreto de publicación, sería coherente sostener que todos los cardenales relacionados han adquirido su condición de tales (aunque no se me ocurre cómo se les impondrían birretas y anillos). Pero, rizando el rizo, llevando el supuesto a la situación más improbable, ¿qué sucedería si el Papa muriera después de haber pronunciando algunos nombres pero antes de completar la lista? Pera tal caso todas las soluciones son malas. ¿Admitir como cardenales a los primeros y dejar descapelados a los restantes? Injusto. ¿Anular el consistorio? Implicaría privar del cardenalato a cardenales anunciados y publicados. ¿Suspender el consistorio y encomendar la decisión al Papa que se eligiera? Irregular: supondría dejar al nuevo Papa la posibilidad de deshacer lo claramente establecido por el difunto. ¿Entender que lo importante en la creación es la voluntad papal y no los actos formales en que se plasma, o sea, entender que la voluntad papal creadora es clarísima y no se desvirtúa porque la lectura de la publicación sea incompleta? Discutibilísimo porque ignoraría el carácter rigurosamente formalista con que el Ordenamiento reviste las creaciones cardenalicias. En definitiva, todas las opciones serían defendibles por un hábil canonista pero todas presentan importantes objecciones. Inevitablemente mi respuesta es que no hay respuesta, quizás porque ni los más finos juristas vaticanos se han planteado una situación aparentemente tan improbable como la que usted plantea. Yo desde luego no se lo reprocho: lo que cualquier ordenamiento tiene que hacer es precisamente prever todas las situaciones y evitar las lagunas jurídicas, y, además, la historia enseña que lo que parece del todo imposible, o al menos improbable, termina por suceder alguna vez.

  4. Antonio Lasierra: ¿qué ocurre si un Papa anuncia un consistorio y deja de ser Papa antes de que se celebre? ¿Los nuevos cardenales pueden participar en el siguiente cónclave? Y otra cosa un poco absurda pero probable: ¿si fallece durante la celebración de un consistorio? ¿Quiénes son cardenales y quienes solamente electos?

    1. La Ciudad de Luov, es de origen medieval. Su nombre hace referencia al príncipe ruso Lev Danilovich. La interacción germánica duró durante toda la época imperial, habida cuenta de que la parte sur de Polonia pertenecía al Imperio Austrohúngaro, y a que la familia Romanov se enriqueció a menudo con sangre alemana y muchos Oficiales Generales y nobles del Imperio fueron alemanes. De todo ello derivó que hasta el final de la Primera Guerra Mundial, se llamase Lemberg. Cierto que el Zar Nicolás I emprendió una política de rusificación y cambió el nombre de San Petesburgo por Petrogrado e intentó sin conseguirlo, que Lemberg se llamase Luov. Durante siglos el latín fue la lengua de la diplomacia, siendo sustituido en el Siglo XIX por el francés. En los documentos de curso internacional, incluida la correspondencia eclesiástica, a Luov o Lemberg, se la llamará Leópolis, lo cual es una latinización de su nombre. Pero, que eso tenga una connotación con el español, me parece mucho connotar. No hay ninguna castellanización, sino latinización. El que el español derive en un 70% del latín, es otro asunto.

  5. Aunque agradecido, don Francisco, le hago una corrección irrelevante. La cifra de 98 no votantes es previa a la muerte de Jaworski, como puede ver en http://www.catholic-hierarchy.org/bishop/scardb1.html. Con su muerte los no votantes son 97 y los votantes se mantienen en 122, lo que suma los 219 cardenales en este momento vivos.

    Por cierto que a veces se ha sunrayado que el número máximo de votantes no se restablecerá hasta que Wuerl cumpla 80 años el 12-11-2020 (antes va Baldisseri). Pero, siendo cierto, eso no supondrá que el Papa pueda nombrar cardenales sin rebasar los límites. La siguiente vacante se demorará hasta que el sudanés Wako llegue a octogenario el 27-2-1941. Para que haya un consistorio de mínima enjundia habrá que esperar -salvo catarata de fallecimientos imprevistos, claro, hasta finales de 2021. O sea que paciencia.

    1. En efecto: hasta muy avanzado el 2021 hay escasísimas posibilidades de un consistorio y, dado el enorme número de presuntos «purpurables», habrá sorpresas tanto por los elegidos como por los rechazados.

  6. Antonio Lasierra
    Si el Papa reservante lo revela posteriormente, el reservado es cardenal. Incluso si el nombre del cardenal nombrado «in pectore» es revelado en el testamento papal, el reservado se convierte en cardenal efectivo y puede participar en el cónclave consecuente a la muerte del papa. Obviamente en tales casos, como el cardenal lo es en plenitud de derechos, no hay razón para que un nuevo Papa lo cree cardenal. Sencillamente porque ya lo es.

    En cambio si el nombre del cardenal reservado «in pectore» no llega a ser revelado (caso por ejemplo del cardenal reservado por Juan PabloII e nsu último consistorio, cuyo nombre no fue revelado ni en el testamento papal), no ha llegado a ser cardenal efectivo; no ha llegado poseer los derechos y prerrogativas del cardenalato, y por tanto puede ser creado cardenal por el siguiente Papa.

    ¿Hay algún ejemplo? No es seguro. Pero al menos hay un caso que podría serlo. En su tiempo se especuló con que el cardenal reservado «in pectore» en 2003 fuera don Estanislao, el Secretario Privado del Papa y Prefecto Adjunto de la Casa Pontificia. Pero Juan Pablo II nunca reveló el nombre del creado. Fue Benedicto XVI quien en su primer consistorio, en 2006, creó cardenal al arzobispo Dziwisc, ya arzobispo de Cracovia. ¿Fue este el misterioso cardenal no revelado por Juan Pablo II? Pudo ser. Pero nunca se sabrá.

  7. Antonio Lasierra

    Ayer murió el cardenal Jaworski, Arzobispo emérito de Lviv de los latinos, Ucrania. Fue uno de los dos cardenales reservados «in pectore» en 1998 y revelados y creados en 2001. Queda vivo el otro, Pujats de Riga, último cardenal «in pectore» todavía vivo. En realidad hubo una posterior, reservado «in pectore» en el último consistorio de Juan Pablo II, 2003, pero jamás revelado con lo que técnicamente no puede decirse que llegara a ser creado cardenal. Benedicto XVI y Francisco han abandonado esa práctica secular de crear cardenales «in pectore».

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