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Excelente artículo de González Agápito sobre los nacionalismos

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Monseñor escribe desde una posición privilegiada. Siendo un referente del mejor clero catalán, la edad, su historia, el seny, el saber, su buen hacer parroquial, la inteligencia y el tener ya cubierto su curriculum sin ambiciones oportunistas que si alguna vez las tuvo, que no lo sé aunque sería humano, hoy ya estarían muy pasadas, hacen del testimonio de un catalán como el que más, una aportación muy importante al buen sentido político y sobre todo eclesial.

Lo escribe en su hermosa lengua catalana aunque pienso que es muy válido no sólo para Cataluña sino también para Vascongadas, Galicia, las islas atlánticas y mediterráneas, Valencia y el resto de España. El amor a la patria chica, mi Galicia tan amada y siempre añorada, y a todo lo que ella significa, tan hondo en tantos corazones y tan natural, se extravía cuando se convierte en un sentimiento enfermizo que arruina todo. Incluso con ruina económica además de la convivencial, política, familiar e incluso eclesial.

El texto de monseñor González Agapito me parece de lectura obligada no sólo para muchos sino para todos. Un catalán indiscutido salvo tal vez para algún aventado, desde su historia y en su hermoso catalán, nos ha dejado un texto importante que con mucho gusto os enlazo:

ELS “NACIONALISMES EXAGERATS”

Recuerdo también un texto, de hace nueve años, en una página que al no leerla nadie se murió sola, que era toda pura falsedad, Ni monseñor era como allí se decía Prudentius de Barcino, ni Oriolt era el sacerdote con el que allí lo identificaban ni esta Cigüeña fue jamás un periodista y por tanto menos un experiodista. Soy abogado y licenciado en Ciencias Económicas, Y no hice ningún master ni falta que me hizo para desarrollar una muy aceptable carrera profesional en RENFE. Lo del máster  no lo dice el panfleto. Pero por si acaso.

 

 

Comentarios
10 comentarios en “Excelente artículo de González Agápito sobre los nacionalismos
  1. Javier, con permiso de don Paco Pepe, pues el blog es suyo y no me parecería correcto abusar de su generosidad. Pone usted alegremente una disyuntiva Cataluña frente a España, si fuera inculto con pretensiones de culto diría Cataluña versus España, lo cual es un disparate mayúsculo que evidencia falta de conocimiento de un latín elemental, una disyuntiva, mrepito que carece de base por mucho que se repita. Carece de base y es falsa. Nunca ha existido una Cataluña distinta de España, porque entonces no ería España, sino el reino de Castilla, el reino de León, el señorío de Vizcaya, el reino de Navarra, el reino de Nájera, etcétera. Por cierto, nunca reino de Cataluña, sino de Aragón.

    Desde que existe España, Cataluña estuvo integrada. Inclusso durante la romanización, cuando existía la ruta de la plata ex el ocfucidente hispano y la Médula auríferas en la zona leonesa, Cataluña, qiue era entonces bastante menos rica que dichas provincias pertenecía a Hispania Citerior. . Durante la e´poca carolingia, Cataluña era Marca Hispánica. No se distinguía del resto penincular. De hecho recordará que cierto catedrático egregio,, maestro de juristas catalanes, democrática antes que toda la patulea de parvenus actuales del Principado, comentó que en al-Andalus la gente tenía agua corriente mientras que en Cataluña no se mudaban de ropa salco contadas ocasiones al año. Fue la respuesta contundente contra un ladrón confesor llamado Jordi Pujol que decía que los andaluces eran personas desestructuradas.

    La historia Javier está en los libros. No en los panfletos doctrinarios de los secesionistas actuales. Lea Jaime Vicens Vivers. No le diré Manual Alvarez porque sus mamotretos de Espasa requi8eren paciencia, paz y codos. Cataluña nunca fue nada era de España.

    La lengua, Javier. Recomendaba yo un ejercicio muy sano que un servidor practicó desde su juventud: asomarse a la Biblitoeca de Cataluña, ahora Biblioteca Nacional de Cataluña y leer. Le recorfdaba que Barcelona era una ciudad editora de librois y quie la inmensa mayoría de los publicados en los siglos XVI-XVIII, o si quiere desde la segunda mitad del siglo XV, con la invención de la imprenta de tipos móviles hasta 1714, estaban en castellano. Ello refleja que el dominio de la lengua espàñola, hablada y escrita era en castellano. Existieron desde hace siglos los dos idiomas. Mucha gente, cierto, ignoraba el español, pero eran los iletrados, una situación que duró hasta avanzadoi el siglo XX y que yo conocí. La Guidet de Cal Santpare, vecina mía, no sabía ni papa de castellano. Y hablaba todavía de «Les Castilles», sin saber geográficamente dónde ubicarlas.
    Las costumbres. ¿El caga tió? Bueno, no creo que eso sea digno de encomio. Los bailes como la sardana tiene su peculiaridad, como la jota, la muñeira. ¿Identitarias de una nación? ¿De verdad cree eso?
    La cocina. ¿El farro? ¿La escudella? ¿La carn d´olla? Con diversas modalidades son comidas de cualquier rincón de España, con distintas modalidades según la región: unas gachas de maíz o de alubias, una sopa de fideos con magro, un cocido…¿O cree usted que Ferrán Adria, la nouvelle cuisine o las tapas de Barcelona son distintivos de un pueblo?
    El derecho podría haber usted añadido. En distintas regiones de España las leyes difieren. Piensen en el Tribunal de las Aguas de Valencia. El derecho catalán, como todos, tenía su especificidad de acuerdo con las necesidades de subsistencia. Una zona montañosa, sin grandes vegas, ni regadíos necesitaba mantener el patrimonio familiar, de ahí el hereu y la pubilla. No muy lejano, por otro lado, del mayorazgo y los segundones para el clero o la milicia.
    ¿Cuando habla usted de porrón de cosas diferenciadoras se refiere a que los niños jugábamos en Cataluña a «les boles» y otros niños de otras regiones de España jugaban a las canicas o al guá.? Es decir, a lo mismo. Sí, una gran diferencia. En mi pueblo, los niños, en el campo de fútbol, llamábamos «out» al fuera de banda y orsay al off-side o adelantamiento más allá de la defensa; en otras zomas de España a esa singularidad catalana la llamaban «fuera» y «orsa», lo cuento tal como yo lo viví. Y hay que ver lo distinto que me sentía.
    Hablando en serio. Hay libros muy serios que nmunca leerán y, si pueden, nunca dejarán leer los separatistas de eminenters profesores universitarios sobre la cuestión económica desde ditintos puntos de vista: histórico-económico (Francisco Tortella), estadístico económico (Josep Borrell), jurídico (Francesc de Carreras), por citarle sólo autores catalanes. Ninguno ha sido cuestionado por ningún otrro autor serio.
    No existe Javier una Cataluña distinta de España. No existió nunca. Y desde el punto de vista política llevamos seis siglos juntos, más que ninguna otra nación europea.

    Tuve yo un rector en mi juventud universitaria, maestro de Ernest Lluch, izquierdista, de apellido rotundamente catalán: Estapé. Si alguno hablaba de «estado español» en su presencia lo echaba de inmediato a cajas destempladas. Un rector lo último que puede admitir en su presencia son majaderías y estupideces. Entre las víctima de su iracundia: Toni Gutiérrez Díaz. Sí el famoso secretario general del PSUC. Hoy nos tragamos majaderías, estupideces, necedades y demás bazofia intelectual como si fueran respetables.

    Un saludo.

  2. Atarazan@s:
    Tiene usted razón. No somos una nación, y desde luego nuestra genética está mezclada totalmente con la española.
    Lo único que tenemos que nos diferencia es:
    La historia
    La lengua
    Las costumbres (leyes populares)
    La cocina
    El folklore
    y me dejo un porrón de cosas.
    Nunca se me ha ocurrido pensar en temas de adn ni otras tonterías.
    Nuestra Virgen es Negra, nuestro Belén tiene caganer, nuestras oraciones también son sinceras. Tenemos nuestra propia manera de ver la vida.
    Si la relación entre Cataluña y España no es de respeto y buena voluntad, entonces sí que quedan pocas opciones…
    Un saludo.

  3. Javier, ¿y si, en vez de insultar, y llamarle fariseo, no hace un esfuerzo mental y rebate los argumentos de González-Agápito? El tema es muy rico y se presta a interpretaciones torticeras cuando se busca un refugio para las propias manías supremacistas. Somos una naci´çon dicen aquí en Cataluña los obispos, cardenales, curas y monjas, con los montserratinos, montserratinas y cistercienses de Poblet. Pero si miramos la genética poblaciones con los trabajos, en particular de Cavalli-Sforza, máxima autoridad en asuntos de pueblos, mueve a risa, por ridícula y falsa tal pretensión. No existe la «nació catalana». Y hoy, desde el punto de vista científico, menos que nunca. ¿Se ha fijado usted que todos los dirigentes más empecinados del separatiosmo llevan apellido de solera hispana, que los puede encontrar lo mismo en Galicia que en Canarias, en Levante que en Vasconia: Sánchez, Navarro, García, Hernández? Son apellidos de ANC, Esquerra y Omnium Cultural. No se fíe sólo del primer apellido. Suelen omitir el segundo porque es de un casticismo castellano sonoro. En genética, el ADN mitocondrial se hereda de la madre. Son más españoles que usted y yo.
    Desde el punto de vista cultural, al que se aferran cuando obviamente no pueden proseguir por la vía etnicista que es lo que les atrae, dése un garbeo por la Biblioteca de Cataluña. Verá que por un libro que en el XVI-XVIII se escribiera en catalán en Barcelona se publicaban aquí más de cincuenta. Los lectores hablaban también castellano. No hacía falta que viniera el duque de Olivares ni los borbones. No existe tal nación.
    Monseñor González-Agapito ha hecho un esfuerzo de objetividad con el fin de serenar los ánimos. Tal es lo que veo yo en el texto del párroco de santa María Reina.

  4. Exquisito estilo farisaico del que basándose en verdades, intenta justificar los intereses de sus juicios.
    Querido Monseñor:
    -Dios denunció el abuso de autoridad político-religioso de los fariseos.
    -Ellos lo mataron en «bien de la nación»
    -La injusticia abona la rebelión
    -El oscurantismo procura ocultar la verdad para que la vergüenza no quede al descubierto
    -Una rápida lectura me produce mareo por la cantidad de ambigüedades y cabriolas que hay en su artículo.

    Los títulos y posición social no son garantes del honor de las personas.
    Cada cual es responsable de sus convicciones.
    No está permitido delegar la propia responsabilidad.
    Fin.

  5. Aquí va una traducción de:

    Los “nacionalismos exagerados”
    1. El Concilio Provincial Tarraconenese se clausuró el 4 de junio de 1995, en la Catedral Metropolitana y “Primada de las Españas”. En aquella celebración intervino, sólo en catalán, el Nuncio en España, Mons. Mario Tagliaferri. Fue un discurso breve, muy comentado, aunque algo malinterpretado después.
    A parte de él, aquella intervención la conocían previamente el Cardenal Ricard María Carles y el autor de estas letras.
    En el discurso, se citaba la plegaria letánica de vísperas del martes de la cuarta semana del tiempo ordinario del Oficio Divino católico de rito romano, contra los “nacionalismos exagerados”.

    2. Al oír la cita del Nuncio, algún erudito recordó el Salmo 9 de los Salmos de Salomón, versículo 15 (7b):
    “Bendices al justo,
    y no le reprendes por los pecados que ha cometido.
    Tu bondad está sobre los pecadores,
    cuando se arrepienten”.

    El texto que leyó Tagliaferri, quería censurar alguno de los mal llamados nacionalismos ‘estatales’ y ‘regionales’, presentes, entonces y ahora, en las Españas. Aquellos nacionalismos que, muchas veces, son el escollo que no permite repensar de raíz el hic et nunc ni el futuro de un grupo humano. Es decir, repensar aquello que hace que un pueblo, una nación, una sociedad, un estado o una comunidad humana, sean lo que son y quieren ser.
    Iluminados por el salmo de Salomón que acabo de mencionar, podemos intentar entender la intención del Nuncio Tagliaferri: Superar las trabas ideológicas, filosóficas, jurídicas, teológicas, rituales, tradicionales o espirituales que fomentan el pecado de los “nacionalismos exagerados”. El pecado del egoísmo, de los intereses, del dominio y de querer mezclar los intereses del César y los de Dios. “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, dice Jesús el Cristo en el Evangelio según Mateo, 22,21.

    3. “Tu bondad está sobre los pecadores, cuando se arrepienten”, dice el salmo salomónico apócrifo. Por tanto, en consecuencia, la propuesta del representante del Papa, en el año 1995, puede que fuera esta: es preciso purificar los nacionalismos de toda clase de sus cargas traicioneras. Traicioneras, se refiere a lo más profundo que siente, en su corazón, el hombre que ama a su ‘patria’: el amor a la tierra ‘patricia’. Pues, la palabra patria no es sinónimo de ‘nación’, ni de ‘estado’, ni de ‘res-pública’, ni de origen, ni de ideología. La ‘patria’ es más aquello que los franceses llaman “La France”, que no significa sólo el territorio, ni la nación, ni el estado, ni la República, ni la grandeur, ni la historia, ni la ‘patriología’, ni la polis, sino los franceses. Los belgas lo expresan muy bien: “Rey de los Belgas”-

    4. En las Españas el rey soberano se llamaba, hasta Isabel II de Castilla y de Aragón: “Hispaniarum et Indiarum Rex: Rey de las Españas y de las Indias. El rey reinaba y regentaba León y Castilla, Aragón (es decir la corona y no el antiguo reino ni la provincia creada en el siglo XIX), Navarra y otros lugares de Italia, y del Mediterráneo. En 1418, en Constancia, en el Concilio Ecuménico, se firmó el “Concordatum cum Natione Hispanica”. Se refería a la corona de Castilla/León, la de Aragón, la de Portugal, la de Navarra y las de algunos de los ‘estados’ en Italia, en Francia y en la Grecia histórica. Natio no era, pues, un lugar que generaba y otorgaba la ‘nacionalidad’, sino una ‘entidad’ que hacía que muchos pueblos se sintieran ‘nacidos’ en un mismo ideal de sociedad.

    5. Hoy, en las actuales humane varietates, entendemos mejor, quizá, qué quería decir el redactor del discurso en catalán de Mon. Mario Tagliaferri del 4 de junio de 1995. No quería vituperar ningún sentido ‘nacional’, español o catalán. No quería, tampoco, defender uno ni otro. Quería, únicamente, evitar que se confundiera, en Cataluña y en las Españas, la noción de ‘nación’ con cualquier tipo de interés que traicionara su propia entidad genuina.
    Hoy, cuando el Nuncio aparece únicamente de forma fugaz en Cataluña y que nunca ha querido hablar en catalán. Hoy que los obispos de Cataluña y de las Españas, aparte de recomendar la oración y decir algo que amable y otras cosas más discutibles, pero sin decir nunca claramente a los católicos y a los otros ciudadanos,, en su enseñanza magisterial: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Hoy que, en Cataluña y en las Españas, se habla tanto de nación y de derechos fundamentales, en una guerra política cada vez más radical. Tal vez convendría que alguien recordara que es preciso prevenirse contra la negación de la ‘nació’, que es el “nacionalismo exagerado” que la niega, la secuestra, la sustituye, la maquilla, la instrumentaliza o la convierte en motivo para ‘des-nacionalizar’ a quien no es de los suyos. Tal vez sería necesario tener el coraje de Mario Tagliaferri y decir claramente, en Cataluña y en las Españas, que es preciso combatir “los nacionalismos exagerados” que son la negación de la verdader a natío. Es necesario, pues, aclarar qué es verdaderamente la ‘nación’.

    Jaume González-Agápito

  6. Aquí va una traducción de:

    Los “nacionalismos exagerados”
    1. El Concilio Provincial Tarraconenese se clausuró el 4 de junio de 1995, en la Catedral Metropolitana y “Primada de las Españas”. En aquella celebración intervino, sólo en catalán, el Nuncio en España, Mons. Mario Tagliaferri. Fue un discurso breve, muy comentado, aunque algo malinterpretado después.
    A parte de él, aquella intervención la conocían previamente el Cardenal Ricard María Carles y el autor de estas letras.
    En el discurso, se citaba la plegaria letánica de vísperas del martes de la cuarta semana del tiempo ordinario del Oficio Divino católico de rito romano, contra los “nacionalismos exagerados”.

    2. Al oír la cita del Nuncio, algún erudito recordó el Salmo 9 de los Salmos de Salomón, versículo 15 (7b):
    “Bendices al justo,
    y no le reprendes por los pecados que ha cometido.
    Tu bondad está sobre los pecadores,
    cuando se arrepienten”.

    El texto que leyó Tagliaferri, quería censurar alguno de los mal llamados nacionalismos ‘estatales’ y ‘regionales’, presentes, entonces y ahora, en las Españas. Aquellos nacionalismos que, muchas veces, son el escollo que no permite repensar de raíz el hic et nunc ni el futuro de un grupo humano. Es decir, repensar aquello que hace que un pueblo, una nación, una sociedad, un estado o una comunidad humana, sean lo que son y quieren ser.
    Iluminados por el salmo de Salomón que acabo de mencionar, podemos intentar entender la intención del Nuncio Tagliaferri: Superar las trabas ideológicas, filosóficas, jurídicas, teológicas, rituales, tradicionales o espirituales que fomentan el pecado de los “nacionalismos exagerados”. El pecado del egoísmo, de los intereses, del dominio y de querer mezclar los intereses del César y los de Dios. “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, dice Jesús el Cristo en el Evangelio según Mateo, 22,21.

    3. “Tu bondad está sobre los pecadores, cuando se arrepienten”, dice el salmo salomónico apócrifo. Por tanto, en consecuencia, la propuesta del representante del Papa, en el año 1995, puede que fuera esta: es preciso purificar los nacionalismos de toda clase de sus cargas traicioneras. Traicioneras, se refiere a lo más profundo que siente, en su corazón, el hombre que ama a su ‘patria’: el amor a la tierra ‘patricia’. Pues, la palabra patria no es sinónimo de ‘nación’, ni de ‘estado’, ni de ‘res-pública’, ni de origen, ni de ideología. La ‘patria’ es más aquello que los franceses llaman “La France”, que no significa sólo el territorio, ni la nación, ni el estado, ni la República, ni la grandeur, ni la historia, ni la ‘patriología’, ni la polis, sino los franceses. Los belgas lo expresan muy bien: “Rey de los Belgas”-

    4. En las Españas el rey soberano se llamaba, hasta Isabel II de Castilla y de Aragón: “Hispaniarum et Indiarum Rex: Rey de las Españas y de las Indias. El rey reinaba y regentaba León y Castilla, Aragón (es decir la corona y no el antiguo reino ni la provincia creada en el siglo XIX), Navarra y otros lugares de Italia, y del Mediterráneo. En 1418, en Constancia, en el Concilio Ecuménico, se firmó el “Concordatum cum Natione Hispanica”. Se refería a la corona de Castilla/León, la de Aragón, la de Portugal, la de Navarra y las de algunos de los ‘estados’ en Italia, en Francia y en la Grecia histórica. Natio no era, pues, un lugar que generaba y otorgaba la ‘nacionalidad’, sino una ‘entidad’ que hacía que muchos pueblos se sintieran ‘nacidos’ en un mismo ideal de sociedad.

    5. Hoy, en las actuales humane varietates, entendemos mejor, quizá, qué quería decir el redactor del discurso en catalán de Mon. Mario Tagliaferri del 4 de junio de 1995. No quería vituperar ningún sentido ‘nacional’, español o catalán. No quería, tampoco, defender uno ni otro. Quería, únicamente, evitar que se confundiera, en Cataluña y en las Españas, la noción de ‘nación’ con cualquier tipo de interés que traicionara su propia entidad genuina.
    Hoy, cuando el Nuncio aparece únicamente de forma fugaz en Cataluña y que nunca ha querido hablar en catalán. Hoy que los obispos de Cataluña y de las Españas, aparte de recomendar la oración y decir algo que amable y otras cosas más discutibles, pero sin decir nunca claramente a los católicos y a los otros ciudadanos,, en su enseñanza magisterial: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Hoy que, en Cataluña y en las Españas, se habla tanto de nación y de derechos fundamentales, en una guerra política cada vez más radical. Tal vez convendría que alguien recordara que es preciso prevenirse contra la negación de la ‘nació’, que es el “nacionalismo exagerado” que la niega, la secuestra, la sustituye, la maquilla, la instrumentaliza o la convierte en motivo para ‘des-nacionalizar’ a quien no es de los suyos. Tal vez sería necesario tener el coraje de Mario Tagliaferri y decir claramente, en Cataluña y en las Españas, que es preciso combatir “los nacionalismos exagerados” que son la negación de la verdader a natío. Es necesario, pues, aclarar qué es verdaderamente la ‘nación’.

    Jaume González-Agápito

  7. Pues no estaría mal una traducción al español. Para leer más de corrido. No sé quienes son o que quieren el grupo Aribau pero supongo que está hecho solo para catalanes, al no tener -o no he sido capaz de encontrarlo- pagina también en español. Más que nada para aquellos que , como Nuestro Señor somos tan humildes, que no hemos escogido nacer en Cataluña pero si podemos estar interesados en sus cosas.

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