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Eugenio Vegas Latapie en «Decíamos ayer»

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La página argentina Decíamos Ayer viene recogiendo textos de autores contrarrevolucionarios del pasado en lo que es ya una auténtica antología de la mejor doctrina político-religiosa de los últimos tiempos.

Su última entrada la dedica a mi maestro Eugenio Vegas Latapie con su editorial, el último de la revista Acción Española, de la que fue el alma, La causa del mal.

Sigue siendo actualísimo en su análisis.

https://blogdeciamosayer.blogspot.com/2020/12/la-causa-del-mal-eugenio-vegas-latapie.html

Fallecido ya Eugenio Vegas comentábamos unos amigos sobre la revista, el número de suscriptores, su influencia… Y Gonzalo Fernández de la Mora sentenció: Dos suscriptores eran más que todo el resto junto, el general Franco y el cardenal Gomá.

La fotografía con la que el Blog argentino encabeza la entrada, que reproduzco, es la misma que me dedicó y que siempre me emociona leerla: «A Francisco José Fernández  de la Cigoña, intrépido y docto paladín de la verdad, con un abrazo casi paternal. Eugenio»

Comentarios
15 comentarios en “Eugenio Vegas Latapie en «Decíamos ayer»
  1. El error de Eugenio Vegas Latapié al que me refería como cita y que desaparece en mi comentario: Mientras no faltaron quienes predicaran contra el liberalismo, la separación de la Iglesia y del Estado, el matrimonio civi1, el divorcio, la escuela sin Dios, hubo luchadores que salieron al campo a defender a precio de su vida las bases de la civilización cristiana. Proponiendo la confesionalidad católica del Estado, lo convierte hoy en inviable, y ello desde el punto de vista de la Jerarquía de la Iglesia, que lo condenarían sin paliativos y haría inviable cualquier proyecto católico, sin necesidad de una oposición del liberalismo, la izquierda o cualquier institución opuesta al catolicismo. Si se pretende defender la doctrina católica tiene que ser al margen de la jerarquía.

  2. Cuánta paciencia tuvo que derrochar D. Francisco Franco con Vegas Latapié y otros monárquicos juanistas como él, que no se cansaron de conspirar en los años cuarenta con los ingleses para establecer en España una monarquía satélite de Inglaterra, que nos habría retrotaído a 1931.

    1. No tuvo que conspirar contra tantos. Padeció el precio de la fidelidad creyendo que la fidelidad a la monarquía (valga la redundancia) prevalecería sobre el fascismo imperante.
      Pero tras la ley de sucesión del 47 (España es un reino, rehabilitación de los títulos de nobleza, devolución de tierras expropiadas por el instituto de Reforma agraria…), Y por su parte Don Juan de Borbón diciendo que quería ser el Rey de TODOS LOS ESPAÑOLES…(Ah, de los rojos también???)
      Eugenio Vegas, que no era relativista sino todo lo contrario, siguió en sus 13. Pero los Peman, Luca de Tena y compañía se rajaron. No digamos Gomà y Pla i Deniel (Guerra Campos por llegar).
      «El gallego no lo hace del todo mal…»

  3. Muchas gracias Pacopepe! Ser «replicado» en tu blog es un gran motivo de orgullo. Abrazo. (¡Y gracias por tu bellísima poesía a la Purísima e Inmaculada Concepción!). Abrazo

  4. Battaglia tiene muchas opciones porque, en contra de lo que se pudiera pensar de que fuera el candidato del Papa, tiene a un valedor muy poderoso detrás: el arzobispo emérito de Acerenza, Michele Scandiffio, con muchos contactos en la curia y entre políticos.

      1. Pues solo sé que es muy cercano a Giordano, que fue también arzobispo de Nápoles. Su interés por promover a «Mimo» como le conocen los suyos es sobradamente conocido en el sur de Italia.

  5. Un artículo estupendo de una lucidez deslumbrante, pero que a mi juicio queda mutilado e incluso invalidado por un error clave. Dice Eugenio Vegas Latapié : <>. Creo más bien que actualmente si hubiera un pensador católico que predicase contra la separación de la Iglesia y el Estado y el matrimonio civil, no solamente sería despellejado por la mayoría de los sacerdotes y obispos de la Iglesia, sino que incluso es probable que fuera excomulgado. Me parece más bien que el ideal actual es un Estado inspirado en la doctrina católica, pero radicalmente separado de la Iglesia, no tolerando la más mínima intromisión de jerarquías eclesiásticas, salvo la que se derive de la que corresponde a un simple ciudadano.

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