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El último amigo jesuita que me quedaba

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Habiendo tenido tantos y tan amigos: Caballero, Alba, Agustín Arredondo, Loring, Bidagor, Parente, Eustaquio Guerrero, Álvarez de Miranda, Criado, Gómez Hellín, Rafael Ceñal, Pérez Argos, Sánchez de León, Revuelta…

Con la muerte del P. José Ignacio Terry creo que ya no me queda ningún amigo jesuita. Posibleemente tampoco a él le quedaran. Hasta llegué a pensar que no iban a publicarle la necrológica que dedican a cada uno que fallece. Por fín hoy ha aparecido tardía, breve, de compromiso…

«P. JOSE IGNACIO TERRY SÁNCHEZ-BLANCO, S.J.
Sevilla 09/01/1923 – Málaga 11/04/2021
El 11 de abril pasado nos dejó en Málaga el P. José Ignacio Terry con 98
años cumplidos. Me piden unas palabras de recuerdo, que escribo con
mucho gusto, pues se las merece. Nuestra convivencia con él ha sido larga,
pues lo hemos tenido entre nosotros durante treinta y cuatro años en esta
casa de Cartuja. Su presencia era discreta y silenciosa sin muchos hechos
externos que mencionar, aunque esa circunstancia es uno de los rasgos que
veo relevantes en él. En 1983 llegó destinado a esta residencia de
profesores de Granada para que colaborara en la Facultad de Teología. Al
principio ayudaba en la biblioteca, poniendo orden en la inmensa masa de
libros que, por iniciativa del P. Rector Matías García Gómez, habían venido
a la Facultad de casi todas las casas de la Provincia Bética. Después el P.
Terry pasó de los sótanos de la biblioteca a ayudar al P. Eduardo Moore en
la revista Archivo Teológico Granadino y en el archivo de la Facultad. Se les
veía juntos preparando la publicación de textos inéditos teológicos
postridentinos. Después esos textos aparecían en la revista con la firma
ambos. Fallecido el P. Moore, siguió el P. Terry con el mismo cometido, que
realizaba con minuciosidad y profesionalidad, pues no se limitaba a la
transcripción de los textos, sino que también los anotaba, procurando citar
las ediciones de la época que habían usado los mismos teólogos
postridentinos. Así hasta la víspera de su marcha en 2016 a la enfermería
de Málaga. Hubo que rescatar de su ordenador la transcripción que estaba
realizando en ese momento. Archivo Teológico Granadino tiene una deuda
con él.
Por otro lado, estaba su acción apostólica en Granada, tan perseverante
como discreta. Durante más de treinta años estuvo bajando a la ciudad —
andando, a pesar de su edad— para confesar, primero en la parroquia de
las Angustias y después en la iglesia de San Antón. Realizando a la vez un apostolado que sus compañeros desconocíamos generalmente: el de la
formación religiosa y la catequesis. Una vez me pidió que le revisara un
folio, que repartía a la gente, con una síntesis de la fe desarrollada por
puntos concadenados, y quedé admirado por lo bien que estaban
expuestas, sintetizadas y trazadas la filosofía y la teología católicas.
También se le veía trajinando con multitud de fotocopias de escenas
evangélicas, tomadas de la pintura religiosa, para difundirlas y catequizar
con ellas. Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor.
P. Gabriel Verd Conradi, S.J.
27.04.21»

Apenas tenía noticia de sus ministerios el que pensarin que debía ser más próximo a él y como si él tampoco tiviera amigos a los que hacer partícipes de sus ministerios, sus ilusiones, sus tritezas.

Calvario moral de tantos jesuitas, hoy apenas debe quedar ya alguno, posteergados, olvidados, menospreciados, arrinconados… El P. Terry relegado a los sótanos de archivos y biblioteca. Cuanto menos se le viera, mejor.

Y vaya si valía. Intelectualmente, hasta lo reconoce el autos de la necrológica, y sobre todo sacerdotalmente que, con más sordina, también. Apenas sabían lo que hacía y no les importaba nada. Cuando lo que hacía era ser… un buen jesuita.

Se le ha terminado el amargo destierro. Con el goce de Dios le ha llegado también el de la vera Compañía, la de sus amigos: Ignacio, Javier, Borja, Rubio, Arnáiz…, la que siempre fue suya.

Comentarios
6 comentarios en “El último amigo jesuita que me quedaba
  1. «El P. Terry relegado a los sótanos de archivos y biblioteca. Cuanto menos se le viera, mejor.»

    Tal como están aquellos que dicen que se llaman y quieren ser reconocidos como jesuitas, pero no lo son, ha sido muy bien tratado por estos sus compañeros no jesuitas de ahora, que dicen que Jesús dijo cosas, cositas y cosucas sin grabadora y que, por tanto, a saber qué dijo, pero que los sabihondos de los aparentemente jesuitas de hoy sí saben, mediante iluminación de visiones interactivas, qué dijo en realidad aquel galileo que osó decir cósmicas cosas, cositas y cosucas sin grabadora…

  2. Se jubila el obispo de Riobamba (Ecuador), y el obispo coadjutor que el Papa había nombrado el 27 de octubre pasado, con 57 años. No sé si había sido ordenado ya o todavía no. https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2021/04/28/0254/00557.html

    Era la diócesis de mons. Leónidas Proaño, el mayor representante de la teología de la liberación en Ecuador. Y es una diócesis donde ha tenido una fuerte presencia las Misiones Vascas. El actual obispo de Bilbao, Joseba Segura, ejerció el ministerio en la parroquia de Chambo, en la misma diócesis, durante tres años.

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