El gran cataclismo comenzó con la sorprendente sustitución de Ureña en Zaragoza donde le sucedió Jiménez Zamora que presentará su renuncia en 2019, dentro de tres años y dos meses y la aceptación de la renuncia del cardenal Rouco como arzobispo de Madrid, ambas en 2014 (12 de noviembre y 28 de agosto). Con la renuncia del cardenal y en doble carambola fueron Osoro a Madrid y Cañizares a Valencia. Con lo que tres archidiócesis de las quince que hay cambiaron de titular. Y de las más importantes. Pero los actuales arzobispos de la capital de España y de Valencia tienen fecha de caducidad en 2020. El primero el 16 de mayo y el segundo el 15 de octubre ya que en el año que comienza dentro de un mes ambos cumplirán 71 años. Ya en cambios de menor entidad Giménez Valls sucedió a Piris en Lérida, Sánchez Monge a Jiménez Zamora en Santander y el auxiliar de Oviedo Juan Antonio Menéndez a Camilo Lorenzo en Astorga. Y dos nuevos cambios de primera magnitud, Herráez sustituye en Burgos a Gil Hellín y Omella al cardenal Sistach en Barcelona. Con lo que cinco archidiócesis de las quince, y cuatro de ellas de primera magnitud tienen nuevos arzobispos. Y todos de pontificado breve pues Burgos presentará la renuncia en 2019 y Barcelona en 2021. Curiosamente hasta el momento no se ha hecho más que barajar obispos con la única excepción de Barbastro-Monzón. Sólo hay ese nombre nuevo en la Conferencia Episcopal. Todoslos demás eran ya miembros de la misma. Habría que remontarse al 2013 en el que tres sacerdotes, Juan Antonio Menéndez, Ángel Fernández Collado y Jesús Fernández fueron nombrados obispos auxiliares de Oviedo, Toledo y Santiago. Y con ello llegamos a la situación de hoy en la que hay cuatro diócesis vacantes: Mondoñedo-Ferrol, Palencia, Menorca y Calahorra y La Calzada-Logroño y tres obispos pasados de fecha: Vitoria, Jaén y Ciudad Real. Más tres auxiliares anunciados que nunca llegan, dos en Valencia y uno en Valladolid y otro muy posible en Oviedo. Y no descarten una sorpresa adicional. Parece forzosa la renovación de nombres y no sólo de diócesis pues apenas hay ya banquillo para tanto trajín. Auxiliares apenas quedan ya Martínez Camino, que es una vergüenza que no le encomienden ya una diócesis, Gómez Sierra, Taltavull, Fernández Collado, Escudero, que ya demostró su incapacidad como residencial en Palencia, Jesús Fernández, Aznárez, Cristau y Rico Pavés. Parece que Aznárez , Jesús Fernández y Fernández Collado están en muchas quinielas y espero que con Martínez Camino se imponga la sensatez. Pero si esos cuatro pasaran a ocupar diócesis habría que sustituirles por lo que no sería descartable que en 2016, ya en puertísimas, casi una docena de sacerdotes pasen a ser nombres nuevos en la Conferencia Episcopal. En 2016 no presentará la renuncia ningún obispo pero en 2017 habrá tres. Y nada menos que Valladolid, Ávila y Getafe. Con muy previsible prórroga. En 2018 presentará la renuncia Albacete. Y en 2019 Toledo, Zaragoza, Tarragona, Burgos, Tarazona, Canarias y Huelva. Que con prórrogas previsibles de uno, dos y hasta tres años limitan muchísimo el banquillo de reservas. Las diócesis hoy vacantes o en puertas no parecen destinos para obispos con sedes importantes a su cargo por lo que, aparte de los auxiliares, apenas hay nombres de residenciales para alguna de ellas: Vicente Juan, Ruiz Martorell, Berzosa, Benavent, García Beltrán y Escribano. Porque Novell ha demostrado su absoluta incapacidad. Nos hemos ido pues al 2021 y 2022 año en el que habrá que cubrir mitras muy importantes más las que se van a producir en esos años. En 2020: Madrid, León, Valencia, Sevilla y Salamanca. En 2021 Plasencia, Orihuela-Alicante, Barcelona, Gerona, Santiago, Sigüenza-Guadalajara, Almería, Zamora y el auxiliar de Valencia Escudero. Y en 2022: Santander, Tuy-Vigo, Pamplona, Alcalá, el arzobispado castrense, Sant Feliú de Llobregat, Cuenca y Granada. En principio no parece que ninguno de ellos, salvo muy posiblemente uno, vaya a cambiar de diócesis. Tiene poco sentido nombrar obispo para un par de años. Y lo mismo cabe decir de los seis que cumplirán 75 años en 2023 y los cinco que lo harán en 2024, entre ellos Taltavull que muy probablemente sea entonces ya residencial. Posteriores a esas fechas apenas quedan Demetrio Fernández y López Llorente (2025), Lemos (2028), Sanz Montes y Vicente Juan (2030), Saiz Meneses, Pérez Pueyo, Casanova y Carrasco Rouco (2031), Juan Antonio Menéndez, Ruiz Martorell, Cerro y Berzosa (2032), Benavent (2034), Mazuelos (2035), García Beltrán y Munilla (2036), Escribano (2039), Iceta (2040) y el esperpento de Novell (2041). Más los hoy auxiliares Rico Pavés (2041), Fernández Collado (2027), Martínez Camino (2028), Gómez Sierra (2032), Jesús Fernández (2030), Aznárez (2036) y Cristau (2025). Pero unos cuantos de esos, entre ellos la mayoría de los auxiliares, habrán llegado ya a otros obispados. Y muchos de ellos no es arriesgado suponer que ya con otro Papa. Pues eso es lo que hay. Promoción al episcopado de muchos sacerdotes. Dios quiera que el nombrador acierte.
El tsunami que nos espera de nombramientos episcopales
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