Y yo puedo añadir algo más. Porque un amigo de Tarragona me ha dicho que el nuevo abad es un excelente monje y que en el breve tiempo en el monasterio se ha hecho notar. También en mi querida Osera galaica nombraron en su día, reciente, como abad a un monje todavía no ordenado como sacerdote, Vilà, aunque recientísimo, ya lo es, y fue un excelente nombramiento. Lástima que enseguida Dueñas lo reclamara. No tengo noticia sobre su sucesor aunque seguro que me sería muy fácil adquirirla. Osera ha perdido también recientemente a un monje doctísimo, alma intelectual de aquel cenobio, Fray María Damián Yañez, que me parece pérdida irreparable pese a su ancianidad. La vida monástica gallega, riquísima antaño en monasterios, que son muestra espléndida en la historia del arte, incluso algunos en sus ruinas o en su abndono, está hoy en una lamentable sequía. Tal vez hoy se me pase alguno pero no me vienen ahora a la memoria más que los benedictinos de Samos, precarísimos, y los cistercienses de Osera y Sobrado, tampoco muy boyantes. Me dice también mi amigo que en Poblet está de monje un hijo de aquel popularísimo actor que fue Paco Martínez Soria. Evidentemente no era un desertor del arado. En el mundo tenía la vida asegurada. Optó por la entrega a Dios. Y no puedo dejar de mencionar, de mi Galicia, porque le conocí de niño, a una figura notabilísima del Císter español: el Padre Cid, restaurador de Sobrado. Había sido jesuita, también muy notable, hasta que se decidió por la vida monástica. A ningún instituto religioso le gustan, naturalmente, las fugas. Por supuesto que no a la secularización pero tampoco a otros institutos. En mi juventud en la Compañía de Jesús hacían una excepción, tal vez con la boca pequeña pero la hacían, con aquellos que marchaban «a una mayor perfección». Que eran las órdenes monásticas: cartujos, cistercienses, benedictinos… Hoy ahora podemos preguntarnos ¿dónde está la mayor perfección? En esa «mayor perfección» la Compañía de Jesús fue mucho más acreedora que deudora. Fueron muchos los sacerdotes seculares que decidieron ingresar en la Compañía. Por ejemplo en Santo Padre Rubio. Hoy apenas se debe dar el caso. Si se da. Como para hacérselo mirar. Los titulares muchas veces son engañosos y el que ahora comento también me lo parece: http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2015/12/05/religion-iglesia-vida-religiosa-jose-alegre-poblet-es-el-monumento-mas-interesante-del-mundo.shtml Entiendo perfectamente el entusiasmo del ya exbad Alegre por su Poblet. Me parece, además, uno de los monasterios más maravillosos de España, tan riquísima en ellos, pero lo del monumento más interesante del mundo es una auténtica pasada. Estoy dispuesto a creerme que él no lo dijo y el titular es obra de algún indocto entrevistador. Pero Fray Alegre debería reclamar que corrigieran esa eutrapélica e inverosímil afirmación. Algo así como si yo dijera que mi Vigo es la ciudad más importante del mundo. Y ya del contenido tampoco debemos hacer de Poblet, por mucho Laudato si que haya por medio, un monasterio ecológico. Apate que tampoco eso sea la razón de ser de los monasterios. Tampoco conviene exagerar el francisquismo porque las exageraciones desmesuradas no dejan en buen lugar al mismo Papa. Sea lo que sea de sus declaraciones pienso que Alegre ha sido un muy digno abad y que ojalá el también abad Soler hubiera aprendido algo de él.
El renunciado abad de Poblet habla del monasterio
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