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El obispo de Segovia ingresado hospitalariamente

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Encomendemos a Dios su salud:

https://www.obispadodesegovia.es/index.php/prublicaciones/noticias/item/749-comunicado-sobre-el-estado-de-salud-de-monsenor-cesar-franco

 

Comentarios
10 comentarios en “El obispo de Segovia ingresado hospitalariamente
  1. Es una pena que este obispo no destituya a gran parte de su equipo de gobierno. La diócesis de Segovia está dividida por los colaboradores de este gran obispo y el clero está agotado de vivir esta situación. Y aún nos queda por conocer que pasó con los escándalos de uno de los vicarios que no se ha vuelto a decir nada… y no hablemos de del funcionamiento de seminario pagando a familias necesitadas a cambio de llevar a sus hijos allí, solo por mantener dos sacerdotes.

    Confiemos que todo lo que esté oculto llegue a descubrirse y alguno se vaya al exilio y deje de destruir la diócesis segoviana.

    Recemos por el obispo.

  2. Inolvidable su paso por Madrid. Esa foto me lo ha recordado, la JMJ gestionada por él fue alucinante. Nada que ver con lo que pasa ahora en tierras del Manzanares. Claro que a eso ayudaba el Papa, como pasa ahora pero al revés.

  3. Misa in Coena Domini 2021

    Todo sacerdote desea celebrar personalmente la Santa Misa del Jueves Santo, día memorable en que la santa misa fue celebrada por primera vez e instituida por el mismo Cristo para que lo fuese luego por los elegidos para ejercer su sacerdocio.
    Esta liturgia evoca el origen de la Misa y del Sacerdocio, medita su típica institución, exalta con sencillez, pero con toda la posible e inefable interioridad que implica su santísimo significado, y adora la oculta, pero cierta presencia de Cristo santificador bajo las especies eucarísticas, para nuestra salvación.

    Que este año, a pesar de los problemas sanitarios, nuestra celebración sea más piadosa y gozosa, con derivación apostólica y exigencia de crecimiento en el amor fraterno.

    Y ello porque hoy, en esta tarde, celebramos un misterio de unificación, de unidad mística y humana; bien lo sabemos.
    Y aunque se realiza en una esfera distinta de la temporal, no prescinde, no ignora, no descuida la socialidad humana en el acto mismo que la supone, la cultiva, la conforta, la sublima, cuando este misterio, que justamente llamamos comunión, nos pone en inefable sociedad con Cristo, y mediante El en comunión conn Dios y con los hermanos con relación diversas, según sean o no partícipes con nosotros de la mesa que juntamente nos une, de la fe que unifica nuestros espíritus, de la caridad que nos compagina en un solo cuerpo, el Cuerpo místico de Cristo.

    A los Sacerdotes nos incumbe el grande y grave oficio de recapitular aquí la historia humana anudada como a su luz y salvación, al sacrificio de Cristo, sacrificio que aquí se refleja y de modo incruento se renueva.
    Nos toca atender una mesa a la que están invitados místicamente todos los creyentes; en cada Eucaristía se celebra la hermandad de todos los hijos de la Iglesia católica; aquí está la fuente del aspecto societario del cristianismo, convocado a sus principios constitutivos y trascendentes y socorrido por energías alimentadas, no por intereses terrenos, que son siempre de funcionamiento ambiguo, ni por cálculos políticos, siempre de efímera consistencia, sino por una corriente superior, divina, por la caridad, que Cristo nos ha conseguido de Dios y hace circular en nosotros, para ayudarnos a “ser una sola cosa” como lo es Él con el Padre.

    Un profeta de un mundo sin Dios escribió: “Yo no quiero comunión de almas…”
    El cristianismo no es así, está en los antípodas. El propósito de los creyentes es construir, bajo los auspicios de Cristo, una comunión de almas, la comunión más grande posible: La comunión de los Santos sobre la base de la Santa Eucaristía.

    «Amémonos los unos a los otros como Cristo nos ha amado.” ¿Puede haber un programa más grande, más sencillo, más innovador de nuestra vida cristiana?
    Éste ha de ser el signo distintivo a los ojos del mundo de nuestra cualidad de discípulos de Cristo: El amor fraterno: “En esto todos conocerán que somos discípulos del Señor.”

    Pensemos en estos momentos en toda la humanidad, estimulados por la caridad de Aquél que amó de tal forma al mundo que por él dio su vida.
    Que nuestro corazón adquiera las dimensiones del mundo; y ojalá adquiriera las infinitas proporciones del corazón de Cristo.
    Que este día sea para todos la ocasión de la caridad consumada y perpetuada de Cristo por nuestra salvación.

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