Me refiero al de los obispos en activo. Tenemos tres obispos nonagenarios y uno misionero centenario. Es normal que su salud no sea óptima. Y uno de los nonagenarios, esa bendición de Dios que fue Don Damián Iguacén, a punto de cumplir los cien años. Es normal que en un colectivo de más de cien personas y en el que apenas hay dos menores de cincuenta años: Novell y Rico Pavés haya algunos con la salud deficiente o muy deficiente. En los eméritos eso es más habitual pero ello no perjudica en nada la marcha de nuestras diócesis. Han pasado ya a la historia de las mismas y sus carencias de salud no perjudican para nada la marcha, buena o mala, de los que fueron sus obispados. El problema está en los todavía activos. Acaba de producirse el relevo de Don Camilo Lorenzo en Astorga que era evidente que estaba mermado en sus capacidades. Creo que se esperó demasiado en la sustitución. Y se dice que el titular de Jaén, Don Ramón del Hoyo, que ha presentado también a renuncia por haber cumplido este año los 75, también reclama a petición propia su cese pronto por no encontrarse en buenas condiciones. Todo esto no altera la sucesión normal en las diócesis porque la de Don Ramón del Hoyo, con salud o sin ella, Dios quiera que con salud, es obligada. El problema está en que se precipiten otras en este tsunami anunciado y precipitado. De por lo menos tres obispos se viene especulando en los medios con su salud. Con base, sin ella y hasta es posible que con turbios intereses en la especulación. Y esperemos que no se sume a ellos un cuarto. Con lo que el capítulo de ayer o anteayer en el Blog se vería notablemente modificado. Los mencionados son el arzobispo de Santiago, que en situaciones normales no presentaría su renuncia hasta el 2021, el obispo de Tuy-Vigo, de 2022 y el de Salamanca, del 2020. Respecto de Don Julián Barrio, ante la amenaza del posible sucesor, hay que pedir a Dios que nos lo mantenga los seis años que le quedan y mejor alguno más. No soy un entusiasta de Don Julián aunque me parece un obispo digno si bien con escaso motor de arranque. Pero, ante la alternativa, Don Julián ad multos annos. Don Luis Quinteiro creo que no tiene quien le mueva la silla por lo que igual no hay intereses bastardos en las especulaciones. ¿Está bién? ¿No? No tengo datos al respecto más que los que leo. Y también se especula sobre la salud del salmantino. Y ahí puede haber obispo interesadísimo en la sucesión. No tengo el menor buen concepto sobre Don Carlos López, muy posiblemente, o seguro, más por incapacidad que por mala voluntad. ¿Incapacidad por sus dolencias caso de haberlas? Tampoco me puedo pronunciar. Óptimo no lo fue nunca. ¿se han acentuado sus carencias? Si el relevo es el del que dicen que la ansía, Salamanca no ganará nada. Y ya es difícil no ganar algo. Tal vez diocesanos nos puedan decir algo sobre esos rumores médicos. Pero es cierto que ahí están. El ingreso hospitalario del arzobispo de Toledo, con renuncia en 2019, puede incrementar las especulaciones al respecto. Pido a Dios su pronta recuperación. Como veis, si no hubiera poca revolución sólo con la edad, los enanos crecen o se dice que crecen. Y además va a haber otra sorpresa, ya cocida, creo que inmediata. Hasta es posible que en 2015. O a comienzos de 2016.
El estado de salud de nuestros obispos
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