PUBLICIDAD

El charco en el que se ha metido la Iglesia con los abusos sexuales

|

Ver las imágenes de origen

Hablo de lo que leo. Sin hacer estudios propios de lo que me parece una demencialidad en la que se ha metido la Iglesia. Diría que aconsejada por  sus más encarnizados enemigos. Ahora no sabe como salir y medidas misericordiosas, acertadas o equivocadas,  la ponen a los pies de los caballos que igual es de lo que se trata sin que unos pardillos, más tontos que Abundio, se hubieran enterado de ello.

https://infovaticana.com/2018/12/23/criticas-al-vaticano-por-reducir-las-penas-a-condenados-por-abusos-sexuales/

La proclamada tolerancia cero puede estar  muy bien o ser una enorme injusticia que además va contra todo lo que proclaman hoy los más progresistas. Aunque según y como.

Es un principio universal la prescripción de los delitos salvo que sean cometidos por «fascistas». Todo prescribe salvo lo de ellos. Que se lo digan, por ejemplo, a los militares argentinos. O a algunos españoles por actuaciones absolutamente legales en el franquismo que una juez argentina pretende juzgar hoy cuarenta y tres años después del fallecimiento de Franco.

Los delitos de abuso de menores, que además son gravísimo pecado, me parecen intolerables en la Iglesia cuando se cometen. No cincuenta años después.

Al pederasta culpable, descubierto ahora y comprobado ahora su delito, puerta eclesial y cárcel. Ya. Sin más. Si es cura, obispo o cardenal a la puta calle y  a la cárcel. Sobre las penas que la ley establece no tengo nada que decir. Si fueran demasiado duras, que los políticos las rebajen. Y si demasiado blandas, que las agraven. Los curritos, si no estamos de acuerdo, sólo podemos expresarlo y votar  a otros en las próximas elecciones. Uno, que es abogado no ejerciente, desconoce lo que dice el Código y no tengo la menor voluntad de levantarme a comprobarlo. En principio me vale lo legislado. Que ya es manifestación de confianza en el  Código penal desconociendo lo establecido al respecto. O de desinterés. Lo que ustedes quieran.

El Estado no es la Iglesia y entre sus características esenciales no están la misericordia y el perdón. La primera no entra en el examen y el segundo si lo aplica, que está en sus prerrogativas, suele ser mal y hay quienes quieren suprimírsela o limitársela. Tampoco es mi problema.

En la Iglesia, en cambio, misericordia y perdón son consustanciales por lo que el peor crimen queda eclesialmente lavado en el confesonario aunque eso no tenga, como debe ser, consecuencias civiles.  Pues en ese circo  de despropósitos en el que se metió la Iglesia, ella sola, esto no fue una desamortización de Mendizábal sino propia burricie, se encuentra ahora atada de pies y manos y en el que, haga lo que haga, pierde. Hasta imbéciles indemnizaciones sorprendentes. Si mañana un notario, un soldado o un capitán,  un bombero, violan y matan a una o uno,  responderán con sus bienes propios, si son gananciales con la mitad, pero no el Colegio Notarial, el Ministerio de Defensa o el Municipio del que el bombero fuera empleado. Ni aunque la violación y muerte hubieran ocurrido en la notaría, en un campo de maniobras  o en un incendio.

Hace cuarenta años un cura me tocó el culo, vengo a por doscientos mil euros o dólares. Y hay gilipollas que se los pagan. Sin más. Sólo con decir que o la pasta o que se van al periódico. No quiero con lo que digo minusvalorar traumas graves que han podido ocurrir dejando tristes secuelas. Para ello todo mi respeto. Pero en muchas vidas normalísimas hasta el descubrimiento del chollo remunerativo pues, qué quieren que les diga. Que no debería haber remuneración. ¿Y la acogida a las víctimas…? Pues eso. A las victimas. No a los aprovechateguis.

El pasado es eso. Pasado. Si un cura hace cuarenta años hizo lo que no debía y después llevó una vida normal o incluso benemérita me parece injusto y absurdo levantarle aquel pasado y hundirle hoy en la miseria y en la vergüenza. Quienes rechazan la prisión permanente evaluable, la cadena perpetua, la pena de muerte, defienden la rehabilitación, reprueban la existencia misma de las cárceles… son inmisericordes con un sacerdote que hace cincuenta años hizo lo que no debía y no volvió a reincidir. Algunos pensarán, yo entre ellos, que hay mucho más odio a la Iglesia y al sacerdocio que compasión por el abusado.

En estos momentos si a un cura le levantan un pollo, absoluta presunción de culpabilidad con suspensión de ministerios, su nombre en todos los medios, el honor sacerdotal por los suelos… Y además los obispos aterrados no vayan a considerarles encubridores.  Cuando de verdad estan encubriendo casos que conocen de sobra pero que mientras no salen en la prensa no existen.

Me pareció penoso lo del Papa volcándose con una denuncia que resultó falsa y  penoso y grotesco lo del arzobispo aterrado, postrado en el suelo de la iglesia cuan largo era, y era largo, pidiendo perdón por la nada. Ahora si deberían pedirlo por la credulidad, la estupidez y el ridículo.

Cuando llega una denuncia lo que es obligatorio en el obispo, antes de precipitarse, es intentar saber si eso tiene algo de credibilidad y no lanzarse a condenar a un cura inocente con la triquiñuela de preventivamente. En España hemos llegado a tener a un cura suspendido por un suicidio sin cadáver. Y todo un obispo, auxiliar pero obispo, acojonado por una denuncia falsa de otro cura miserable.

Y el Papa ni leer esas cartas. Que con su querencia le llevan al descrédito. Y no convendría que se esforzara en aumentarlo.

A ver como meten ahora en el recipiente la pasta dentífrica que ellos mismos derramaron. En un alarde de incompetencia mayúsculo. No saben lo que hacen ni arreglar el estropicio que han hecho. Lo peor es que quienes lo padecen son la Iglesia y los católicos.

Con esta demencia que han montado España mañana se puede quedar sin curas. Bastaría que una organización con cinco mil afiliados cada uno de ellos acusara a un cura de que le había violado. Y todos de entrada suspendidos.  Con los obispos mucho más fácil. Bastarían ochenta. Pues si eso es posible algo está mal en el invento.

 

 

 

 

7 comentarios en “El charco en el que se ha metido la Iglesia con los abusos sexuales
  1. Aunque en lineas generales estoy de acuerdo con el post, me dispongo a señalar:

    1) Existe una responsabilidad jerárquica por haber consentido en los seminarios homosexuales y se ha cometido sacrilegio al haber ordenado a la mayoría. Y aunque alguno alegue que la ordenación es inválida, que estoy de acuerdo, el daño que se ha propalado con esos homosexuales ejerciendo de curas/ monjes ha sido terrible.

    2) No contentos con lo anterior,casi todos los jerarcas en diferentes obispados actuaron intentando ocultar los abusos soltando dinero a las víctimas o a sus padres, con lo cual fueron los mismos jerarcas los que propiciaron la multiplicación de casos falsos.

    3) Tolerancia cero, con la que estoy de acuerdo, que anunció el Papa; solamente ha sido postureo francisquita, pues está dando alas al lobby de invertidos a base de nombramientos de gays y progays, con lo cual en vez de disminuir y suprimir esta peste en la Iglesia, se va a incrementar de manera exponencial.

  2. Totalmente de acuerdo.
    Pero, como ya dije en otra ocasión: ¿Por qué no tiene esa misma actitud hacia las denuncias de Chile? Parecería que a los periodistas de aquí les cree todo, y no a los obispos que afirman ser inocentes.

  3. Esto sí me parece sensato. Todo lo que está ocurriendo de la mano de los Bergoglios y afines, cínicos, oportunistas, miserables y faltos de un mínimo de FE y SANTO TEMOR DE DIOS, me parece demencial, mundano y suicida, y, encima jaleado por sus terminales favoritas y privilegiadas. Puede que haya laicos tan necios, pero dudo mucho que los haya tan miserables y cínicos. Tal parecen profesionales consumados en rasgarse las vestiduras ante las cámaras de las peores y mayores televisiones enemigas.

  4. queda demostrado, una vez más, que bergoglio es un farsante de tomo y lomo, ya que mientras habla de cero tolerancia contra los abusos sexuales, un panel de apelación establecido por bergoglio mismo reduce descaradamente las penas de los curas que han sido encontrados culpables de abuso sexual.

  5. Dígase el clero, NO la Iglesia una, santa y católica de la que ya no se sabe si romana o no romana. Los obispos irán cosechando toda la interconfesionalidad que han ido sembrando desde el Vaticano II. No seremos solo los fieles de base quienes suframos retorciéndonos el alma, triste consuelo.Se hallan en plena perplejidad que a veces y en determinados asuntos pretenden compensar con auténticas salidas de pata de banco o de prepotencia potestativa colectivista.
    Triste desestabilización de la Doctrina de Fe y Moral de la Religión Católica que ya no nos hace fiables a quienes nos mandan e imponen. Muy lastimoso confusionismo en este punto de la sexualidad donde tienen a James Martin puesto en el Vaticano como definidor y como puente, o sea pontífice arrupita desacrelizado, con la gente que se proclama orgullosa de su sexismo alternativo. ¿Qué se puede esperar en la próxima convención de febrero de Francisco con sus cuasi- pares presidentes asamblearios de las Conferencias mundiales de iglesias patrióticas más o menos declaradas?

  6. Lo suscribo de quilla a perilla: ya vale de hacer el imbécil, por un lado, y de aprovechar que el río baja revuelto, por el otro.Ni todos los curas son unos degenerados ni todos los denunciantes son angelicales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *