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El cardenal Pell inocente

41 comentarios en “El cardenal Pell inocente
  1. Hay que se totalmente intolerante con los abusos, pero que pena que haya personas en el mundo que acusen a otra persona de delitos no cometidos. Está la posibilidad de inducir a error a la justicia. Y en el caso de salir a la luz la inocencia del acusado falsamente, que difícil es restituir el honor de la víctima de falsa acusación. Por eso la calumnia , imagino que es uno de los pecados más monstruosos.

  2. He seguido todo el proceso del Cardenal PELL con tristeza. Siempre esperaba que al final conoceríamos la verdad. Ya ha llegado: ¡Alabado se Dios!. Me asombra, favorablemente, la reacción del Cardenal Pell: como un buen cristiano. Alabanzas!,. Juanestella.

  3. Artículo de Jeanne Smits

    Al cardenal George Pell finalmente se le hizo justicia. Después de 14 meses en prisión en Melbourne, Australia, fue puesto en libertad de inmediato a las 12:30 p.m., hora local, y llevado a una casa religiosa, -un Convento de Monjas Carmelitas- con rasgos marcados de visible cansancio.
    Los siete jueces de la Corte Suprema de Australia, con sede en Canberra, sostuvieron por unanimidad que el cardenal George Pell no debería haber sido condenado por agresión sexual a menores sobre la base de un único testimonio que le atrajo las condenas.

    La declaración del Tribunal Supremo dijo que el jurado en el Tribunal de Apelaciones de Melbourne debería haber «actuado racionalmente a la luz de todas las pruebas», reservándose la duda sobre los cargos. El Tribunal Supremo «ordenó que se anularan las condenas y que se declarase la absolución en su lugar.-

    La decisión, extraordinaria en vista de la práctica judicial australiana, atestigua en su radicalidad el grado de injusticia del que el cardenal Pell fue víctima. Se sabía desde el comienzo de este caso que las acusaciones sobre él eran muy improbables.
    Se vio atrapado en las redes de una especie de maquinación, basado en la mecánica de un sistema judicial ansioso por condenarlo.

    Es raro que un caso penal pase la criba para su revisión por el Tribunal Supremo, en asuntos de agresión sexual a menores, incluso es extremadamente raro que este último acepte examinar una condena dictada por tribunales inferiores.
    El Tribunal Supremo lo hizo. Podía haber decidido que la ley se había aplicado correctamente, rechazando la solicitud del cardenal.
    También podía haber remitido el caso a otro tribunal de apelación. Pero eligió, apenas transcurrido un mes después de escuchar los argumentos de la defensa, absolverlo por completo.
    Tal desautorización de los tribunales inferiores, nos dijeron antes de la sentencia, que sería inaudita. Pero hela aquí: Se ha hecho.

    El Aleluya que entonará el cardenal en esta próxima noche de Pascua, será sin duda el más bella de su vida, pues, durante esos meses se ha visto privado incluso de la posibilidad de celebrar misa.
    La sentencia del Tribunal Superior fundamenta todo el caso, recordando desde el principio que se basó en el testimonio de dos monaguillos que afirmaron haber sido agredidos sexualmente en una fecha indeterminada entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 1996.
    Recuerda que uno de los acusadores murió antes de que el caso llegara a la justicia, pero que había tenido tiempo de responderle a su madre, que nunca había sido víctima del contacto del prelado. .

    Un primer juicio no tuvo éxito debido a la falta de acuerdo del jurado. El asunto se reabrió en una atmósfera impulsada por los medios de comunicación, en el que de antemano estaba casi totalmente condenado.
    Incluso hemos podido ver en línea las imágenes de su primer interrogatorio, que lo muestran asombrado de ser acusado de «violar» a un monaguillo después de una misa solemne, siempre con los ornamentos litúrgicos, en una sacristía, que en el momento en que los hechos habrían tenido lugar necesariamente habrían estado llenos de personas. El crimen del que fue acusado fue materialmente imposible.

    Esta imposibilidad fue constantemente defendida por los defensores del cardenal, pero según los tribunales inferiores, este argumento no era suficiente para justificar que pudiera existir una duda sobre la culpa. Se prescidió de la presunción de inocencia y sólo se retuvo la de culpabilidad.
    El Tribunal Supremo, al contrario, examinó de cerca la configuración de los lugares donde habría tenido lugar el crimen: la Catedral de Melbourne y el conjunto de sacristías y otras salas ubicadas cerca del coro.
    También tuvo en cuenta con gran precisión la forma en que se revistió el cardenal para celebrar la misa.

    Los jueces del Tribunal Supremo también consignan que el fiscal solicitó y obtuvo la posibilidad de interrogar antes del juicio, a los múltiples testigos, generalmente presentes en tales celebraciones, pues, creía, según el Tribunal Supremo, que estos testimonios no serían desfavorables a la tesis de la culpa.
    Estos testigos afirmaron rotundamente que todo lo relatado no estaba de acuerdo con la práctica constante según la cual George Pell, no pudo regresar solo a quitarse los ornamentos en la sacristía. Aún que por alguna razón hubiese faltado el Cabildo, e Maestro de coro y el sacristán siempre estaban con él después de las celebraciones: Y así lo dijeron ambos.

    Se minimizaron estos testimonios procesales, y el resultado fueron las condenas basadas en la idea de que había una «posibilidad realista» de que los ataques hubieran tenido lugar.

    También se evidencia que el tribunal de apelación de rango inferior, al ser persuadido por la fuerza y ​​la credibilidad del testimonio del único acusador superviviente, no tuvo en cuenta los elementos concretos aportados por la defensa y que justificaban fundadas dudas sobre este testimonio. Todos jugaron con la idea de que existía la posibilidad de que el acusador del cardenal Pell tuviera razón, lo que condujo a un veredicto de culpabilidad de dos a uno, disociándose el tercer juez de manera espectacular.

    La sentencia del Tribunal Supremo enfatiza aún más la imprecisión de las fechas, la imposibilidad de que el cardenal Pell pudiese presentar más pruebas de veinte años después del asunto enjuiciado, y la negativa de los jueces a tener en cuenta los testimonios que planteaban «fuertes dudas» sobre la posibilidad de la certeza de las acusaciones contra el cardenal, simplemente porque estos testimonios relataban hechos habituales y no precisos.

    Éste es el leitmotiv de la decisión:Los jueces que condenaron al cardenal Pell se negaron a tener en cuenta la muy seria duda sobre la veracidad de las acusaciones de un solo hombre, una duda impuesta por los múltiples testimonios de otros participantes en las ceremonias a las que asistió el entonces arzobispo de Melbourne, pero también la configuración del lugar, el desarrollo habitual de las ceremonias litúrgicas, la forma de revestirse y los ornamentos de George Pell y el hecho de que no pudo haber cometido los ataques de los cuales un hombre lo acusó, sin que fuese visto por las muchas personas generalmente presentes en los lugares donde se suponía que habían sido cometidos.

    Todo lo que sabíamos desde el comienzo de este caso …

    El cardenal Pell, de 78 años, que formó parte del Consejo del Papa Francisco, asumiendo en concreto la responsabilidad de los asuntos económicos, como Secretario de Economía, y que tuvo que evidenciar numerosas irregularidades en las cuentas del Vaticano, regresó a Australia tan pronto como fue acusado formalmente para poder responder ante la justicia y garantizar su defensa. No se puede decir que el Vaticano le mostrase un apoyo manifiesto.

    Algunos creen que se opuso particularmente a un préstamo de 50 millones de euros para financiar la compra por parte del Vaticano de una clínica de Roma, salpicada por un escándalo financiero que involucra al mismo Papa Francisco.

    Declarado culpable por los tribunales inferiores, fue sometido a un trato excepcionalmente duro por parte de las autoridades australianas, y fue privado de la posibilidad de celebrar misas en prisión y de rezar el breviario; incluso fue transferido a una institución de alta seguridad, en confinamiento solitario, disfrutando sólo de una hora al día para caminar fuera de su celda bajo vigilancia.

    Ahora está libre.

      1. De nada, Laico. Esperemos que se acaben las tribulaciones del Cardenal, aunque me sorprende que Aciprensa diga que ha debido celebrar en privado, pues el Vaticano no ha levantado las restricciones cautelares, y…que tendrá que hacer frente a un proceso canónico ante Ladaria por lo mismo. No entiendo.

  4. D Cigoña es perfectamente comprensible que no mencione al Vaticano, porque este ha estado donde tenia que estar. Tolerancia zero pirmitiendo a las autoridades civiles que hicieran su camino y bien. Imagine Usted que el Vaticano le daba respaldo en su dia, pues vaya tormenta se levantaria atancando a Francisco. Estoy de acuerdo con Usted sobre el Vaticano en que es comprensible que ni una palabra.

    1. Igual no ha pasado con los pederastas amparados por el vaticano, No parece el mismo trato. O el cero no es igual algunas veces tiende a infinito.

  5. Es una muy buena noticia, pero para que lo sea del todo hace falta que todos los medios que publicaron su basura contra el cardenal, difundan su absolución en primera página como hicieron con su condena.
    ¡Pero no lo harán…!

  6. Dice la sentencia absolutoria que el jurado «cometió un error» al no dudar de su culpabilidad. No, no fue un error. Fue una acción inducida. Y habría que releer la sentencia condenatoria para ver cómo el juez, con evidente insidia, prevaricó de forman ostentosa. Ahora habría que juzgarle a él y al calumniador. Pero no se hará, porque Pell, como ha demostrado conmovedoramente, es un cristiano.

  7. Lo que es evidente es que el juicio y condena al cardenal Pell no fue sólo un acto perverso contra una persona, sino contra la Iglesia católica en cuanto tal. Detrás de este juicio hay muchas manos. Quizá alguna en el mismo Vaticano. Y, desde luego, obedece a una planificación internacional contra la Iglesia católica en particular y el cristianismo en general. El cardenal Pell es, sin duda ninguna, un confesor de la fe.

  8. Gran noticia. Hacía tiempo que no había noticias buenas. Se ha hecho justicia, y Pell ha tenido tiempo en clausura para rezar, enmendarse y mejorar espiritual y humanamente un montón.

    Yo espero que Pell haya aprendido con ésto que no hay que juntarse con gente mala, aunque se llame G8, G6 y reparta mucho Poder. Que con los malos no se llega a ninguna parte buena, y al final te tiran como a un trapo y/o te linchan directamente. Y no se acuerdan de cuando les has endulzado sus faltas o has mirado a otra parte: la adulación al final se paga, y caro.

    Lo dicho. Gloria a Dios.

  9. Todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario.
    ¿Tan difícil es de entender para los linchadores?

  10. “ El Señor escudriña a los justos, más también escruta a los malvados. Y el Señor no ama la violencia”
    Nunca dude de su inocencia. Su testimonio ha sido, aún proclamando siempre su inocencia, callar y rezar. Ha tenido que sentirse abandonado por los suyos, como Jesús. Siempre me pareció la respuesta del Vaticano, como excesivamente formal. Creo que Dios no solo ha corregido a los impíos sino también, y pienso que tendrán que revisar su actuación , a aquellos que debían de haber defendido públicamente su inocencia. La gradualidad del Vaticano debería ser simétrica en hacer luz sobre los sinverguenzas como en arropar a los inocentes. Y no ha sido así. Ni con Pell ni con Barbarin, amén de alguna metedura de pata con sacerdotes expuestos a la opinión pública y condenados de ante mano. Hacer hilo de la maledicencia lleva indefectiblemente a la calumnia. Y esa no puede ser la actitud De la Iglesia como institución, por mucho que quiera aparecer como transparente ante los enemigos de ella. Los procedimientos canónicos se han eclipsado en favor de la justicia civil. Y eso es un error. Los verdaderos culpables que paguen, pero primero hay que discernir sobre las actuaciones de las personas, para no crucificar inocentes.

  11. ¡Una buena, buenísima noticia! Creo que es un año excelente, por muchas pandemias y la COVID19 que suframos, ésta noticia hace que éste sea un año De Gracia del Señor. Enhorabuena a un hombre bueno.

    1. Hombre, tampoco hay que pasarse. Traer a colación, trivializándola, la pandemia, cuando van ya decenas de miles de muertos, cientos de miles de enfermos y las consecuencias sociales, económicas,..
      que está teniendo y va a tener, es muy desacertado y de muy, muy pésimo gusto.
      Seguro que no tienes a nadie cercano afectado; de lo contrario no escribirías con tal falta de sensibilidad y empatía.

  12. Lo que no podía ser, no podía ser. El lógico enfado ante la actuación de las instituciones eclesiásticas (que no la «Iglesia») australiana en la cuestión de los abusos sexuales, que desde luego fue lamentable, no justifica que se condene a alguien basándose solamente en un único testimonio con más agujeros que un colador y existiendo además pruebas que contradicen ese testimonio que no han sido rebatidas.

  13. Es un día alegre, próxima la Pascua. Queda la tristeza por la injusticia sufrida, por el asesinato moral perpetrado en los medios y por el año y medio de encarcelamiento en un régimen de aislamiento inhumano que no se aplica ni a los peores criminales. Le deseo todo lo mejor al señor cardenal, víctima de una persecución demoníaca y desamparado por quienes debían haberle sostenido.

  14. Como el caso gemelo del párroco Román de Granada: perseguido por las televisiones de Roures y Ferreras por dos tipos temibles como Vidal y Bastante para ofrendar su cabeza a los pies del amoral Francisco. Hasta que la Justicia sirvió finalmente a la verdad.

  15. El Daily Telegraph se excusa dicien que se emprendió una caza de brujas contra el Cardenal Pell y que arruinó su reputación. Se ha remediado una injusticia, pero muchos medios, incluso «católicos,» siguen hablan del denunciante como víctima, en vez de cargar las tintas en que se trata de un calumniador. Habría que ver cuánto dinero recibió esa «víctima.»

      1. Perdone usted señor inquisidor que usurpa el nombre del padre Canali, pero de eso nada. No son «defectos de forma». Es una absolución por absoluta falta de pruebas. Hay una cosa que se llama presunción de inocencia, ¿sabe usted?, que impide condenar penalmente a nadie si no hay pruebas de su culpabilidad. Lo que ha reconocido el Tribunal Supremo australiano es que la condena fue INJUSTA.

  16. Ojalà que este «milagro» traiga aparejados ya otros milagros: El de nuestra salvaciòn espiritual.

    Bendito el que viene en el nombre del Señor.

    Ven Señor Jesus, ven pronto.

    Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrecciòn, Ven Señor Jesùs.

  17. A veces uno no tiene más remedio que creer en los milagros. Este hombre ha aguantado la injusticia con toda dignidad. Seguirán intentando nuevas condenas. Que Dios lo siga teniendo de su mano.

  18. Bendito sea Dios! Que Dios le compense en santidad esta cruz que usted ha llevado Emmo C Pell
    Gracias Dios mío por este regalo en medio de la tormenta.

  19. DESDE MEXICO, MANDAMOS UN ABRAZO AL SR. CARDENAL.

    Un abrazo a este horrendo Via crucis que pasò y que seguirà pasando…………..

    Bendiciones al Emmo. George Pell.

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