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Dos pésimos obispos argentinos

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¿Hay alguno bueno?

Hoy, como todos los días, he entrado en Wanderer, donde hacen un retrato del actual obispo de San Martín, Miguel Ángel D’Annibale, un impresentable más en la recua de impresentables.

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2019/05/la-encuesta-espejo-de-mons-dannibale.html

Sacerdote de San Isidro, que es ya una especie de pecado original de la Iglesia argentina, Benedicto XVI le hizo auxiliar de Río Gallegos 2011, titular de aquella diócesis, 2013, y Francisco obispo de San Martín en 2018. Tiene ahora 60 años. Notablemente estúpidos. Léase a Wanderer

Pero dicho lo anterior sobre este anibalín anibalete, mierdecilla donde las haya, me hizo recordar la página argentina a otro obispo de aquella nación, peor que el anibalín de marras. Porque lo menciona entre los obispos de San Isidro diócesis dejada de la mano de Dios, Alcides Jorge Pedro Casaretto, Alcides Jorge Pedro no se llaman ni en los culebrones venezolanos, malo donde los haya.

Pues al citarle Wanderer me recordó su presencia en la misa de San Isidro y que habiendo pensado en hacerme eco de ella luego se me pasó devorado por otras actualidades.

La misa con Osoro como celebrante principal reunió a cuatro obispos. Con él estaban el arzobispo de Ayacucho, Don Salvador Piñeiro,  el emérito de San Isidro, Casaretto, que suena a chabolilla, y el auxiliar de Madrid Martínez Camino. El argentino tiene ya 82 años. Le nombró obispo Pablo VI, le promocionó Juan Pablo II y le aceptó la renuncia Benedicto XVI. Francisco fue ajeno a todo. Desgraciadamente para Casaretto nació con antelación. Llega a hacerlo diez años más tarde y seguramente hoy sería el hombre de Francisco en la Iglesia argentina. Intelectualmente vale más que el Trucho, aunque eso con Francisco puede ser un demérito y como malo, siendo el Trucho cum laude, éste es todavía peor.

Y además, tiene cara de malo. Por lo que me pareció en televisión. Aunque reconozco que estaba ya predispuesto.

La misa estuvo bien, el coro bueno, la colegiata abarrotada y la homilía del cardenal buena, leída y tal vez un poco larga. El narrador de la TRECE insoportable.

El arzobispo de Ayacucho estuvo faltón, sin culpa suya, con el obispo argentino. Para que me entiendan mis lectores españoles: es como si ponen al cardenal Amigo al lado del cardenal Blázquez. Pues se nota la diferencia.

Y eso que yo con Don Salvador Piñeiro estoy algo enojado aunque tampoco él tenga que ver en mi enojo. Que va con otros. Haría un muy buen arzobispo de Lima. Pues el Matasuegras. Sería un muy aceptable cardenal. Pues Barreto. Presidiría sin problema la Conferencia Episcopal Peruana. Pues Cabrejos. Como si alguien se empeñara en lo peor. Y pienso que no es cosa del impresentable Girasoles  sino que viene de otros sitios. O sitio.

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¿Es posible, además, que las miradas torvas se atraigan?

 

8 comentarios en “Dos pésimos obispos argentinos
  1. Domingo 19 de mayo de 2019
    5º Domingo de Pascua.

    Referencias bíblicas:

    Primera lectura «Habiendo reunido a la iglesia, informaron todo lo que Dios había hecho …Hechos 14: 21b-27
    Salmo Dios mío, mi Rey,
    ¡Bendeciré tu nombre siempre jamás!
    Sal 144 (145), 8-9.
    Segunda lectura «Limpiará cada lágrima de sus ojos» Apocalipsis 2, 1-5a
    Evangelio «Os doy un nuevo mandamiento: Que os améis unos a otros … Jn 13, 31 -33a.34-35

    La segunda lectura de este Domingo quinto de Pascua, tomada del Libro del Apocalipsis, nos habla del lugar de Jerusalén en nuestra simbología cristiana.
    Se nos invita a traducir el significado de la ciudad santa como visión de paz en nuestra propia vida eclesial y personal.

    Jerusalén, edificada en el Monte Sion, se encuentra en el límite del Desierto de Judea, que desciende hasta el Mar Muerto y la franja costera con abundantes lluvias. La ciudad es anterior a la entrada de los hebreos en la Tierra Prometida y fue conquistada por los israelitas sólo dos siglos después de su asentamiento.

    El autor de la hazaña fue el joven Rey David, en un momento en que recibe la obediencia unánime de las tribus, tanto del Norte como del Sur.
    Para no favorecer a nadie y mostrar que, después de Dios, él sólo debe su poder a sí mismo, David establece su capital en la ciudad que se convierte en suya, al mismo tiempo que es un signo de la unidad del pueblo, especialmente desde que poco después de su conquista residirá allí el Arca de la Alianza. (2do libro de Samuel 5, 6)

    A partir de entonces, Jerusalén se identifica con el destino del pueblo de Israel. Vuelve el pueblo a sus orígenes, personificados en Melquisedec, sacerdote del Altísimo y Rey de Salem, o sea, Jerusalén. Abraham recibió en sus días, de él la bendición y le dio el diezmo de todos sus bienes. ( Génesis 15. 17).
    Sea como sea, por la forma en que Jerusalén entró en la historia de la salvación, se convierte en la Ciudad Santa, por el hecho mismo de que David lleva allí el Arca de la Alianza (segundo libro de Samuel 6) que contiene las Tablas. de la Ley, dada por Dios en el Monte Sinaí. El Arca es el «el signo sagrado» de la presencia de Dios en medio de Su pueblo.

    Para asombro, pero para gozo de sus fieles, Dios eligió residir en Sión, «la montaña humilde» (Salmo 42, 7), en lugar de las cumbres nevadas del Hermón.

    Jerusalén es la ciudad donde Dios hace que su Nombre resida (1er Libro de Reyes 11:36). Allí se le puede invocar y varios salmos nos transmiten la oración y la alegría de los peregrinos que suben a Jerusalén para las grandes fiestas.
    En el Templo la presencia divina está en medio de su pueblo, pero el trono de Dios mora en el cielo. El profeta Isaías tiene la revelación de que su «gloria llena el santuario.» (Isaías 6).

    Santa es la alianza, santa es la ley. Si el Pueblo, y el Rey desprecian la alianza, la santidad de Dios se retira y la ciudad vuelve a ser una parcela mundana, codiciada, asediada, arruinada, reconstruida por un tiempo.

    Ese mismo riesgo corremos cuando somos infieles a la gracia que Dios nos da incansablemente. Siempre nos espera cuando nos separamos de él. El don de Dios es irrevocable. «Nada nos separará del amor que Dios nos tiene.» ( Romanos 8, 39)

    Las promesas trascienden las ruinas: «El resto de Sión, los sobrevivientes de Jerusalén serán llamados santos y todos serán inscritos en Jerusalén para vivir en ella.» (Isaías 4,3).

    Incluso si por falta de fe, Jerusalén ha fallado, Dios no se da por vencido, porque «he aquí, yo pongo en Sión una piedra elegida, preciosa, piedra angular, establecida para servir de base. (Isaías 28, 16). Esta piedra angular es Cristo. (Efesios 2,20) y los discípulos de Cristo que son la Iglesia (Mateo 16,8).

    San Pablo extrae las conclusiones: La Iglesia es en adelante el Templo de Dios y nosotros también somos miembros de la Iglesia. (1 Corintios 3:10 a 17 y 1 Corintios 6,19).
    Según San Agustín, formamos parte del edificio divino: «Él nos hizo uno con Él: La cabeza y el cuerpo. (Comentario del Salmo 97)

    Cuando Dios haya reconstruido a Jerusalén en santidad, la señal del Arca de la Alianza ya no será necesaria. La ciudad en sí, en su totalidad, será llamada «el trono del Señor.» (Jeremías 3, 16-18). Será un tiempo de convergencia y reunión para los dos reinos, el del sur y el del norte, Israel y Judá. También será un tiempo de reunión para todas las naciones: «Numerosas naciones se unirán al Señor, serán para él un pueblo.» (Zacarías 2, 14 a 16).

    Jerusalén será la madre universal de todos los creyentes. El autor del Salmo 87 sabe que los hombres pertenecen a naciones diferentes, posiblemente hostiles: provienen de Filistea, Tiro o Etiopía. «Pero desde Sion se dirá: Todo hombre nace allí».

    Para que Jerusalén sea reconstruida como Dios desea, es necesario que él mismo la baje del cielo. El autor del Apocalipsis, San Juan, sabe que Dios se sienta en su trono divino, conoce la «piedra angular», que es Cristo. Sabe que «Dios está entre los hombres, qu es el Emmanuel.»
    Con San Pablo, San Juan, el autor del Apocalipsis, sabe que la Iglesia, en su realidad fundamental, es eso. Basta con volver a leer las cartas a las iglesias al comienzo del Apocalipsis para convencernos.

    La Ciudad Santa ya no es sólo lo que se construye en el Monte Sión, es el hogar de Dios, vestida como una novia para su esposo. Necesitamos esta visión de fe cuando miramos a la iglesia en la que vivimos y cuando hablamos de ella.
    Es débil y sometida al pecado, desde la perspectiva de los hombres que la componen, pero, es santa en Cristo. del que deriva el Cuerpo Místico del que formamos parte. Demos gracias a Dios y que nuestra vida sea un canto de alabanza.

  2. Oración a San Pio V

    Insigne San Pio V, que has sido digno de ser llamado Espada de San Miguel Arcángel, a Vos recurrimos en estos tiempos de apostasía de la fe que parecen los últimos de la Iglesia Militante, necesitamos como otrora cruzados aguerridos que tengan en el corazón el Santo Sacrificio del Altar, como yelmo de sus cabezas la Suma Teológica, como arma el Santo Rosario de la Auxiliadora de los Cristianos y por estandarte la perenne Tradición de la Iglesia.

    Ilustrísimo San Pio V, Vos que siendo fraile de la ínclita Orden de Santo Domingo fuisteis un santo inquisidor, interceded por nosotros para que, llenos del celo de Dios, odiemos el pecado y amemos a los pecadores. Haced que sepamos juzgar al mundo como dice San Pablo y que no caigamos en juicios temerarios como nos advierte Cristo al decir ¡No juzguéis!

    Doctísimo San Pio V, enséñadnos a amar y practicar la obra de misericordia más grande que es trasmitir la perenne Doctrina Católica, la única Verdad que nos Salva de la condenación eterna a la cual nos lleva el pecado cuando seguimos las tentaciones de nuestros tres enemigos, nuestra naturaleza caída, la idolatría del mundo y los engaños de las huestes satánicas.

    Sapientísimo Pastor Supremo San Pio V, Vos que procurasteis que los sacerdotes atesorasen en su inteligencia la doctrina de Santo Tomas de Aquino nombrándolo Doctor Universal y disteis a todos los fieles vuestro Catecismo como arsenal contra la herejía luterana, no permitáis que hoy el modernismo les haga creer a unos y a otros que la doctrina cambia rechazando así a Jesucristo que es “el mismo ayer como hoy y para siempre”.

    Angélico San Pio V, que habéis legado a vuestros sucesores la vestidura blanca de vuestro hábito, rogad por los sacerdotes en estos tiempos en que la lujuria y la sodomía tienen esclavizados a tantos. Desenvainad vuestra espada para castigar a los que no se convierten para que así los sacerdotes resplandezcan en la tierra como Cristo, siendo varones, célibes y santos.

    Devotísimo San Pio V, que habéis convocado una cruzada contra la invasión islámica de Europa haciendo confesar y rezar el Rosario a todos los soldados y lograsteis una victoria milagrosa de Nuestra Señora del Santo Rosario. Hoy recurrimos a Vos para que intercedáis y sigamos vuestro ejemplo en la invasión mucho más grave de Europa y el mundo entero ya no sólo de la herejía mahometana, sino también del sionismo y de sectas pseudocristianas; así también hoy recurrimos a Vos para que intercedáis y sigamos vuestro ejemplo en la invasión dentro de la Iglesia del “ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo, y la masonería, madre común de todas ellas”.

    Piadosísimo San Pio V, que codificasteis la Liturgia de la Santa Misa conservando todos los Misales antiguos como el de nuestra Orden, interceded hoy para que nuestros obispos y sacerdotes abandonen esa estrechez de mente que no permite que brille toda la belleza de los muchos Ritos de la Santa Iglesia. Rogad por los Sacerdotes para que uniéndose piadosamente al Santo Sacrificio del Altar sean causa de santificación de muchos.

    Santísimo Vicario de Cristo, si el primer Papa fue corregido severamente por tener su pensamiento en el mundo y no en Dios y necesitó una fuerte reprensión de San Pablo porque permitía la herejía judaizante, ¿qué será de los papas de los tiempos finales si son zarandeados por Satanás como Cristo predijo a Pedro?

    Os pedimos por el que hoy es sucesor de Pedro para que nos apaciente con la sabiduría, claridad y firmeza del que es la Verdad y Único Pastor de nuestras almas, Cristo Nuestro Señor. Amén.

    Fray Guido Casillo OP

  3. Monseñor Cabrejos , es ahora presidente del Celam ( obispos de latinoamérica y el caribe) para el periodo 2.019 – 2.023 ; en sustitución del Cardenal Rubén Salazar .

  4. Una mínima observación, don Francisco. De Piñeiro (foto de abajo; el de arriba es Casaretto) dice: «Presidiría sin problema la Conferencia Episcopal Peruana. Pues Cabrejos.» Y tanto que la presidiría. Como que la ha presidido en 2012-2018. Dos trienios. Lo que no sé, porque desconozco los estatutos de la CEP, es si cabría o o no un tercer mandato, es decir si el episcopado peruano ha preferido a Cabrejos o lo ha elegido porque no podía reelegir a Piñeiro.

  5. Dice Religion confidencial que Fratini ha remitido ya la terna para Toledo. A saber: del Río, Sanz Montes y Casimiro. De los tres, el primero parece difícil, el segundo sería el candidato y el tercero va de relleno. Pero que hay una terna «paralela» elaborada por el nuncio en la sombra Arana, que sería la verdadera. Ver veremos. Lo importante es que ya ha comenzado el baile.

  6. Parece que, tratándose de argentinos, pésimos o no, da igual. Ayer continuaba la visita «ad limina» del episcopado argentino. Entre la retahíla de obispos figurantes en el «Bolletino» aparecía Mons. Bargalló, emérito de Merlo-Moreno, aquél que tuvo que ser cesado al difundirse fotos suyas chapoteando en la playa y haciendo arrumacos con una señora en bikini con la mínima cantidad de tejido posible. Por lo visto no es bastante como para privarse, o privarle, del honor de ser recibido por el Papa. A lo peor si fuera autorreferencial o especialista del logos le habrían rogado que se quedase en la antecámara.

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