Don Jorge González Guadalix en El País

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25 comentarios en “Don Jorge González Guadalix en El País
  1. Confianza y esperanza

    Fray Hyacinth Grubb OP
    06 de Abril de 2020

    «A veces sucede que un grupo se encuentra en un santuario abandonado, y se coloca en el altar una estola que aún conservan, se recitan las oraciones de la liturgia eucarística; y al llegar el momento que corresponde a la transubstanciación, la comunidad no puede evitar un profundo silencio, que pesa como una losa, roto por algún sollozo … Todo ello indicativo del vehemente deseo de escuchar las palabras que sólo los labios de un Sacerdote pueden pronunciar de modo eficaz.
    Hasta tal punto desean la comunión eucarística, de la cual sólo pueden participar a través del ministerio de un sacerdote; y de igual modo, también esperan ansiosamente escuchar las divinas palabras del perdón: ¡Ego te absolvo a peccatis tuis!
    ¡Así de profundo es en ellos el sentimiento causado por la ausencia de un sacerdote! Y tales lugares no faltan en el mundo.» ( Carta del Papa Juan Pablo II el Jueves Santo de 1979, par. 10 )

    Al referir San Juan Pablo II el profundo dolor del pueblo cristiano, privado del ministerio sacramental del sacerdote, describe su modo de orar bajo la opresión de la tiranía comunista.
    Hoy, en casi todos los lugares, el pueblo cristiano ha sido nuevamente separado del ministerio sacramental de los sacerdotes, esta vez no por la tiranía comunista, sino por orden de las autoridades civiles y por decretos eclesiásticos, que consideran a los sacramentos como «servicios no esenciales,» contrarios a la salud pública. Incluso si estos cierres pueden ser prudentes y a veces necesarios, constituyen un profundo daño y causan un indecible dolor.

    Y esto debería ser motivo de tristeza y profunda pena. Nuestra fe extrae su vida de los sacramentos, y la fe nos conduce ante la presencia de Cristo en los sacramentos: Pues, son la fuente y la cumbre de la fe. Pero, incluso en medio de esta aflicción tengo confianza y esperanza.

    Estoy seguro de que Dios derramará Su misericordia y Su gracia de un modo extraordinario, y todo ello proporcionado a estas pruebas extraordinarias. El Señor Jesús vino porque: «No son los sanos quienes necesitan médico, sino los enfermos.» (Lc 5,31).
    Cuando todo el mundo está enfermo, ciertamente podemos confiar en que Cristo, Que es el Médico de las almas, vendrá y nos sanará. No dejará que nada, ni siquiera esto, se interponga entre nosotros y Su amor.

    Espero que muchos salgan de esta crisis con una renovada sed y amor por los sacramentos, por la absolución en la confesión, por el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía.
    La tragedia de la ausencia forzada puede despertar nuestro deseo, así como el Sábado Santo la ausencia de Jesús y la angustia de la tumba es una preparación para la sorprendente alegría de la Pascua.

    También espero que nuestra conciencia renovada de los sacramentos, sea también una conciencia renovada respecto al sacerdocio.
    Después de todo, ten presente la razon por la que nos encontremos en esta situación: No porque haya algo en los sacramentos que conlleve una amenaza de enfermedad, sino porque los sacramentos requieren la presencia corporal del sacerdote ante el pueblo de Dios. Dado que el sacerdote es una parte insustituible de los sacramentos, si se le impide estar con la gente, entonces se hace imposible recibir los sacramentos.

    A diferencia de los ciudadanos de la Europa del Este, que fueron privados del ministerio sacerdotal durante décadas debido al comunismo, nuestro castigo actual debería ser mucho mucho más breve.
    Si Dios quiere, pronto podremos volver a estar juntos. Pronto podremos volver a los sacramentos. Pero eso ocurre tan sólo porque hay aún hombres, que eligen responder a la llamada al Sacerdocio.
    El día del Sábado Santo, en este tiempo de prueba, reza una oración por las vocaciones al sacerdocio. Y si eres un joven soltero, considera la posibilidad de llegar a ser sacerdote y echar tu cuarto de espadas para que esta tragedia temporal jamás se convierta en una situación permanente.
    La experiencia diaria de la incalculable importancia de los sacramentos, nos sugiere que vale la pena dedicar toda nuestra vida a ser ministros de Cristo y dispensadores de los dones de Dios.

  2. Está solo. Celebra cara a un inexistente público. ¿Por qué no celebra de cara al tabernáculo? Es verdaderamente ridículo. Aunque no tanto como ese sacerdote italiano que celebraba cara… ¡ a los selfies de sus parroquianos!

    1. ¿Que el P. Jorge González Guadalix está solo?
      ¡Está en la mejor compañía posible!
      La de Nuestro Señor Jesucristo.

    1. Un gran hombre, gran persona, gran teologo. Un rector de seminario para su tiempo. Fui su alumno y mucho tengo que agradecerle. Gracias Juan por tu vida y dedicación a la iglesia.

      1. Martín Velasco (sin entrar a valorar su calidad humana, de la que nada sé) fue simplemente nefasto como rector del Seminario. Suya es aquella genialidad de los seminaristas en pisitos. Y de la teología que se daba a sus seminaristas, me limito a citar una opinión que le oí a mi párroco (que entró en el Seminario siendo él rector): «He procurado olvidar toda la teología que me dieron en el Seminario». Se rodeó de un equipo de formadores marxistas peores que él, que echaron a perder gran cantidad de futuros sacerdotes. Aún no he olvidado una anécdota que me contó mi párroco en Alpedrete: que por aquellos años los seminaristas en vez de cantar salmos cantaban La Internacional y en vez de leer el breviario leían noticias de actualidad. Si no estamos peor en Madrid es porque muchos de los sacerdotes que salieron de sus manos desertaron. Las cosas no empezaron a mejorar en la formación sacerdotal en Madrid hasta que Suquía y Rouco crearon la universidad San Dámaso y libraron a los seminaristas de la perniciosa influencia del Instituto Superior de Pastoral, que nuestro hombre dirigió durante tantos años.

  3. Luis:
    Creo que lo trae de positivo D. Francisco, es a El País, en el que por una vez aparece algo aprovechable. D. Jorge no necesita elogios, le basta con mostrarse tal cual es, lo único que necesita es mostrarse a personas con una mente mediana con sentido común, que empiezan a escasear.

  4. Bien tratado y con la Iglesia vacia, como tiene que ser. Solo esta el fotografo y lejos a un rincón, si es que no es una foto programada. D Jorge cumpliendo con lo sensato, como hacen miles de curas por el mundo fuera, y no salen en el Pais. Muy bien D Cigoña por traer, aunque sea una sola vez algo muy positivo de este cura, que no siempre ha estado acertado en sus criticas, pero cada uno es como es y piensa en libertad.

      1. Totalmente de acuerdo con Blanca.
        A mi me parece un cura que siempre está muy,pero que muy ,acertado aunque a algunos progretas no les guste escuchar verdades y se vuelvan quisquillosos para con los q no son de su redil.

        1. El anterior comentario es ajeno a mi operatividad. Yo hablaba de un enfermo, pero, tenía mis dudas. Ayer pude confirmar que ese pálpito era una realidad. La vida sigue.

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