Esto no es más que un apunte sociológico. Con algunas consideraciones sobre el mismo. No se trata de un estudio, ni crítico ni hagiográfico, sobre la persona del obispo fallecido. Han asistido al funeral 18 obispos. Cifra más bien elevada para lo que en estas ocasiones suele ocurrir. Pero hay que tener en cuenta que no es igual Extremadura, que tiene tres diócesis, que Andalucía que tiene diez. En primer lugar llama la atención la presencia de tres cardenales, Amigo, Estepa y Sebastián, aunque los tres eméritos. No es normal en el funeral por un obispo la presencia de tanto purpurado. Pero hay una explicación fácil. Amigo fue arzobispo de Sevilla y Dorado había sido sufragáneo suyo en Cádiz. Sebastián fue administrados apostólico de Málaga y vive allí, en el mismo edificio que el fallecido. Y Estepa es andaluz. Cinco arzobispos también son una cifra elevada, dos representaban a las archidiócesis andaluzas y uno de ellos era el metropolitano: Asenjo y Martínez. El castrens, del Río, es andaluz, Braulio Rodríguez seguramente acudió por ser natural de su archidiócesis el fallecido y Yanes, que se apunta hasta a un bombardeo. Los obispos de Guadix y Cádiz ocupan diócesis que antes rigió Dorado. Y Córdoba, Almería y Huelva por diócesis andaluzas. Por ese mismo concepto se entiende la presencia del auxiliar de Sevilla y del emérito de Cádiz que precisamente sucedió a Dorado. El emérito de Málaga que sobrevive era de obligada presencia así como la del obispo local Catalá que presidió el funeral. Del obispo de Ciudad Real hablaremos después. Seis eméritos parecen indicar que Dorado era ya mucho más pasado que presente. Escasísimos los que acudieron por afinidades ideológicas con el difunto: dos eméritos, Yanes y Ceballos y Algora que está muy próximo a serlo. Esas ideas estaban ya absolutamente muertas en España salvo a nivel de momias. No doy a la palabra momia ninguna connotación de aspecto físico sino de algo muy pretérito. Y llama la atención que no hubiera más correligionarios de Dorado. Porque de esa línea, con variantes, restan todavía Iniesta, Gabino, , Camprodón, Torija, Setién, Montero, Oliver, Soler, Uriarte y Sánchez. Cierto que la mayoría de ellos ya incapacitados para moverse o casi pero a Uriarte y Sánchez, este último prácticamente desaparecido, les eché de menos. LDe los sufragáneos de Granada y por tanto cosufragáneos suyos faltaron Jaén y Cartagena. Y de la provincia de Sevilla, Jerez. La Conferencia Episcopal estuvo vaga y sólo envió al secretario portavoz que no es obispo. Pienso que ante la muerte de un hermano el presidente o el vicepresidente deberían hacerse presentes. O por lo menos el secretario en el caso de que fuera obispo. Mandar a un simple cura, por voluminoso que sea, me parece detalle poco fraternal. Porque, al menos de momento, no es hermano en el episcopado del muerto. Pues ese es el análisis que se me ha ocurrido de la presencia episcopal en la catedral de Málaga. Creo haber estado muy comedido.
Dieciocho obispos asisten al funeral del obispo emérito de Málaga
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