
Las críticas están apuntando más alto.
Specola lo constata.
«El Tucho sigue silente, muy silente, el Papa Francisco sigue muy locuaz, seguimos en una espiral de locura irracional, absurda, en la que todos los días tenemos la impresión de que nos toman por una especie de disminuidos que no saben ver, oír o entender. Desde hace mes y medio, desde que el imprevisor cardenal Fernández firmó la Fiducia supplicans, la Declaración que autoriza la bendición de las parejas homosexuales (entre otras cosas), el Papa vuelve al tema en cada entrevista».
Hay que echar al Trucho