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Declaraciones interesantes del arzobispo de Sevilla

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http://www.elmundo.es/andalucia/sevilla/2016/02/22/56ca0130ca474142488b45f0.html Vale la pena leerlas. Y si alguna cosa en una primera impresión pudiera parecer algo chocante a poco que se piense en ello se verá que no lo es. Creo que Don Juan José ha estado muy bien en estas declaraciones.

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0 comentarios en “Declaraciones interesantes del arzobispo de Sevilla
  1. Asenjo podría aprender lo que es un Obispo en la biografía de San Policarpo, cuya conmemoración se celebró ayer, si quizás San Isidoro o San Leandro le vienen grandes:

    La Fe apostólica
    23 de febrero 2016
    Fray John Paul Ludwig Kern OP
    El Martirio de San Policarpo

    En el Credo de Nicea confesamos proclamamos nuestra fe en la Iglesia «Una, Santa, Católica y Apostólica.» Cuando decimos que la Iglesia es apostólica afirmamos no sólo que lo fue en sus orígenes, sino también porque conserva y vive la fe que Jesús le confió, a través de los Apóstoles y sus sucesores, como San Policarpo, Obispo de Esmirna, cuya memoria celebramos hoy.

    San Ireneo, Obispo de Lyon, a principios del siglo segundo, nos describe en el libro Adversus haereses, el martirio de San Policarpo, después del que sufrieron los apóstoles Pedro y Pablo, que conoció el Santo Obispo de Esmirna, continuador en su predición, de la fe apostólica. Este esquema sucesorio incluye a San Clemente Romano, el cuarto Pontífice de la Iglesia, que vivió hasta el final del siglo I, es uno de los Padre Apostólicos y «vio a los bienaventurados apóstoles, teniendo un buen trato con los mismos. Podría decirse que la predicación de los apóstoles vibra con su eco en la de estos Padres, y así toma cuerpo la Tradición o Parádosis de la Iglesia.
    «San Ireneo enumera la sucesión de los Obispos de Roma, desde San Pedro hasta Eleuterio, el número trece en el episcopologio romano, mostrándonos que la fe apostólica se vivió de forma continua, transmitida por esta sucesión, por lo cual la Tradición Eclesiástica de los Apóstoles, y la predicación de la Verdad, han llegado hasta nosotros. Y ésta es la máxima prueba de que hay una sola fe, idéntica y vivificadora, que se ha conservado en la Iglesia de los Apóstoles hasta ahora, transmitida en la verdad.

    En la parte oriental de la Iglesia, el Apóstol Juan vivió hasta el final del siglo I, y permaneció en la memoria viva de los que le habían conocido, incluído San Policarpo. Este santo «no sólo recibió la enseñanza de los apóstoles, sino que vivió unido y familiarizado con muchos de los testigos oculares de Cristo, siendo nombrado por los Apóstoles Obispo de Esmirna y Primado de Asia.
    » San Policarpo agradeció el regalo de esta fe salvadora y siempre enseñó lo que había aprendido de los Apóstoles, y que la Iglesia ha transmitido siempre como único y verdadero depósito de fe,» recordando la exhortación de San Pablo a Timoteo, un obispo más joven, de «custodiar lo que le había sido encomendado de evitar la palabrería profana y las contradicciones de lo que falsamente se llama ciencia, por cuya causa o algunos creyentes han perdido la la unción y el carácter de la fe «(1 Tim. 6: 20-21). Como un Pastor fiel, trabajó para rescatar a los que se habían desviado de la verdadera fe. «Al irr a Roma en tiempo del Papa Aniceto, hizo que muchos se alejasen de los herejes antes mencionados, proclamando que había recibido la verdad única de los apóstoles, la que se transmite en la Iglesia.»

    Como celoso defensor de la verdadera fe, San Policarpo advirtió a los que la enseñanza de la falsedad había puesto puso en peligro. De nuevo recordó las palabras de San Pablo: «Si nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado que, sea anatema» (Gal. 1: 8). Del mismo modo, San Policarpo reprendió el hereje Marción, llamándolo «el primogénito de Satanás» por persistir en su falsa enseñanza.

    Mientras guardaba la pureza de la fe, San Policarpo también fue flexible, por caridad, en ciertas cuestiones prácticas. Entonces, como ahora, los cristianos orientales se diferenciaban de los cristianos de Occidente con respecto a la fecha de la celebración de la Pascua. En una carta al Papa Víctor, San Ireneo nos cuenta que cuando el bienaventurado Policarpo estuvo en Roma en la época del Papa Aniceto, a pesar de no estar de acuerdo acerca de ciertas cosas, de inmediato hicieron paz unos con otros, no preocupándose de discutir sobre este asunto. Y se separaron el uno del otro en paz.»

    Estos gloriosos ejemplos de caridad fraterna inspirarán a los Pastores de la Iglesia católica y de venerables Iglesias ortodoxas orientales en su trabajo ecuménico en pro de la unidad, tal como se vio en la reciente reunión entre el Papa Francisco y Kyril, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias.

    Por último, el martirio de San Policarpo nos muestra que la verdadera fe Apostólica es una realidad viviente, animada por la caridad, por el amor de Dios. En una carta a la Iglesia de Esmirna se indica que tras su detención,» Policarpo entró en el estadio, se oyó una voz del cielo:»Sé fuerte, Policarpo, y combate como un hombre.» «Y nadie vio el prósopon de donde procedía la voz, pero nuestra gente y los que estaban presentes, la oyeron.» Cuando el procónsul le instó a maldecir a Cristo, San Policarpo respondió:» Durante ochenta y seis años le he servido, y Él no me ha hecho ningún daño. Entonces, ¿cómo puedo maldecir a mi Rey, que me salvó? «El Procónsul decidió quemarlo vivo, pero el fuego,» como la vela de un recipiente lleno por el viento, hizo una pared alrededor del cuerpo «del mártir, dejándole indemne. Al verdugo se le ordenó a apuñalarlo y así ofreció su vida. San Policarpo no sólo creyó sino que vivíó la fe apostólica, imitando a Cristo y a los Apóstoles en el último acto de amor, como mártires de hoy en día en todo el mundo, siguen dando testimonio de la fe apostólica en Jesucristo por su sangre.

    Que Dios nos dé la gracia de aferrarnos a la verdadera fe apostólica, que ha llegado hasta nosotros en la Iglesia, para ser celosos en su proclamación, y para vivirla a través de grandes actos de amor a Dios y al prójimo, siguiendo el ejemplo esplendente de San Policarpo.

  2. Asenjo llega tarde y mal. Pues aunque algunos vaticinen un fracaso, entre el Partido Socialista y Ciudadanos han comenzado la dinámica imparable de una segunda transición, que si no puede acreditarse en el debate de investidura, tendrá amplio respaldo en unas próximas elecciones.

    El que mande un Partido u otro no es ni una gracia ni una desgracia -lo segundo sería para el pueblo, si llegase a mandar esa franquicia pagada por Venezuela e Irán- y es irresponsable que Asenjo vea eso como una gracia de Dios.

    La situación óptima de la Iglesia es la fidelidad al Evangelio, a la Tradición y a la gran disciplina canónica y litúrgica. Su tesoro son la liturgia y los pobres. Lo demás es demagogia de salón.

  3. «Me gustaría que los políticos también defendieran la libertad religiosa» dice Mons. Asenjo.

    Y a mi me gustaría que los políticos católicos defendieran el Catolicismo a machamartillo, y la Jerarquía por delante, como tiene que ser. Todo lo demás son meras especulaciones que no nos llevan a nada.

    Y por cierto, y ya puestos, pregunto:

    ¿Qué pasa con el Padre Santiago González que lleva más de un año sin poder escribir ni publicar?
    Un buen y santo sacerdote muy necesario en estos terribles tiempos que nos toca vivir y que Vd. tiene vetado.

    Sea justo, déjese de Podemos y demás historias, e imparta justicia que Dios se lo agradecerá.

  4. Una lástima este señor Asenjo, prometedor obispo que ascendido a arzobispo se nos hizo interconfesional que es la condición necesaria hoy, según su público dictamen, para ser católico y arzobispo, más interconfesional que católico por consiguiente a la velocidad que avanza la interconfesionalidad francisquita. Se merece birreta rojiza interreligiosa. ¡Se la pongan!
    Dice en la entrevista que : …»De manera que veo esa posibilidad con preocupación desde el punto de vista social, político y económico, pero desde el punto de vista de la Iglesia, quién sabe, a lo mejor es una gracia de Dios».A lo que cabe replicar al señor Asenjo arzobispo: Desde el punto de vista de la Iglesia a lo peor NO es una gracia de Dios. Siempre que no se entienda Iglesia como el conjunto de clérigos particularmente los más encumbrados que ni sienten ni padecen a no ser que les afecte en lo social, político y económico, tres «lugares teológicos» donde no suele administrarse mucha misericordia que digamos ni en días de jubilación jubilosa.Véase su sacerdote prisionero desplumado en la mazmorra del silencio sepulcral.
    Añade en su declarativa:
    «La Iglesia no es en estos momentos ningún poder fáctico, como otras instituciones que en otro tiempo pudieron ser relevantes y hoy representan bien poco. Esa consideración se debe a una especie de inercia o a falta de información sobre lo que la Iglesia significa en estos momentos. Ni un servidor ni la Conferencia Episcopal tenemos una influencia tan grande como para decir eso. Más bien pienso que no lo somos en absoluto.
    Lo cierto es que todavía muchos insisten en las ofensas y las mofas a la Iglesia.
    Me gustaría que los políticos también defendieran la libertad religiosa, de manera que los creyentes no nos veamos tantas veces en los medios de comunicación, no voy a decir perseguidos porque no es el caso, pero sí ridiculizados».
    De donde se deduce que este arzobispo, y al parecer el grueso de sus colegas de episcopado, entienden que la defensa de sus fieles católicos a mostrarse como católicos en todos los ámbitos incluido el pilítico, ya no les atañe al cuerpo de corresponsables colegiados de la Conferencia. Han renunciado, no nos representan. Solo los pobres de los más pobres materiales, no la Doctrina de la FE. Ser ridiculizados, no las apostasías silenciosas o descaradas ni el alejamiento de fieles.
    Buenos es saberlo, señores que ya no se consideran nuestros obispos salvo para imponerse por la brava sobre nuestra condición de fieles católicos que pretenden nis convirtamos como ellos a interconfesionales.
    La fotografía que ilustra la entrevista es bien psicológica: ente el portón bien claveteado el hombre con los brazos cruzados. Aquí dentro ya va quedando poca gente, no tengo mucho quehacer. Y ademas no dejo pasar si a mi no se me antoja y no se trae grabado en plena frente el número de la secularidad interconfesional: 666.
    Dicho queda: » Ni un servidor ni la Conferencia Episcopal tenemos una influencia tan grande como para decir eso. Más bien pienso que no lo somos en absoluto»
    Y no me vengan diciendo que descontextualizo..

  5. Pues muy de acuerdo con «Nova». Me recuerda el texto de la Escritura , de San Pablo, «¿entonces qué, hagamos el mal para que venga el bien?». No es exactamente lo mismo, pero decir que pueden seguirse «bienes» de la llegada de Podemos es perplejante.
    .
    Sólo Dios , que tiene en sus manos la historia, puede saber el bien que se puede sacar de un mal pero nunca buscado ni alabado directamente. Viendo la historia posterior se pueden ver bienes pero se olvidan cuantos males, muertes, persecuciones, pecados e inmoralidades se produjeron conjuntamente: no hay lugar para el optimismo histórico que parece tener monseñor.
    .
    Y por cierto, la frase de San Pablo de que «para los que temen a Dios todo se convierte en bien», es en lectura de algunos exegetas cuestionable en cuanto a que «todo» o de qué tipo de bien se habla.
    Y otro punto, no nos engañemos, la mayoría de los votos del PP no son de los católicos, salvo que nos referimos con ello a sólo bautizados. Los católicos, y el catolicismo vivido, no es ya mayoría en ningún país europeo, por eso personalmente creo que, como muy bien dice D. José María Iraburu, la solución sería un partido sólo católico, con todos los principios, que debería apoyar los obispos.
    Pero aquellos obispos que salían al frente de sus tropas, pasaron a la historia. Por eso, como no soy luchador, ya lo he comentado en otra ocasión, también quiero ser obispo y -en sentido figurado, sin ofender a los pastores- «a vivir que son dos días».

  6. El arzobispo no quiere para nada la llegada de Podemos. Sólo dice que si llegara igual los católicos reaccionaban cosa que con el PP parece que no es posible. Y cada vez nos hundimos más. A mí no me parece descabellada su opinión

  7. Asenjo: de que misericordia hablas? Por que me sigues privando mas de un año de los ortodoxos sermones del P Santiago González. De que vas, y yo que te he hecho?
    Bah, obispillo de poca monta, no se como se lo aguantan los sevillanos

  8. La devastación de la Iglesia en España es un hecho pero la primavera eclesial continúa, los frutos conciliares jua jua jua jo jo jo!!
    para qué los partidos católicos si lo que mola es el rollo sincrético islamo judeo bergogliano?
    Y sobre todo a seguir prohibiendo escribir a Don Santiago González, misericordinado ferozmente al estilo franciscanos de la inmaculada

  9. Ay Cigüeña, Cigüeña… si empezamos con «caridad fraterna», «misericordia» y chorradas de este jaez, tu blog se viene abajo. No caigas ante la tentación de estos mindundis. No nos falles. Te necesitamos al frente de nuestra regeneración moral de la iglesia. Nada de dudas ni debilidades.
    ¡ANIMO!

  10. Sí, claro. Y si resucitan Nerón y Diocleciano juntos, más gracia todavía, oiga. Dicho sea con todos los respetos al Sr. Arzobispo.

    Debe de ser por eso que la Conferencia Episcopal Española no quiere partidos confesionales católicos. Es mucho mejor que haya partidos rabiosamente anticatólicos, así nos purificamos todos, pero a base de bien.

    Pues hale, a purificarse tocan. Esto ya ha empezado. En fin, cada uno se lo toma como quiere, eso está claro.

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