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De obispos timoratos, irrelevantes e inoperantes

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Religión en Libertad me parece una excelente página religiosa mucho más piadosa que crítica. Y no dudo que para la vida cristiana es mucho mejor la piedad que la crítica. Aunque pobre también del católico piadosísimo al que le cuelen gato por liebre.

El artículo que hoy os enlazo es sumamente duro con los obispos pero lo juzgo muy realista. Eso es lo que se da en no pocos obispos de todo el mundo. Mediocres, acomodaticios, cobardes, buscadores sólo de su propia tranquilidad y comodidad, carreristas… Descritos perfectamente en el Evangelio como los pastores mercenarios que abandonan el rebaño ante el peligro.

No era necesario recurrir al mundo militar pero bien traído está. Porque tiene no pocas coincidencias.

Creo que vale la pena leerlo para conocer el percal y también que lo lean algunos obispos retratados. Incluso españoles. La valentía, el pundonor, el dar la cara por su gente, el asumir los riesgos que lleguen como los líderes que deben ser no es cosa de generales, no pocos carentes de esas virtudes, sino también de los obispos. No hay nada peor en un ejército en campaña que la desconfianza en los mandos. Y también en la Iglesia. En ambos sitios ocurre. Y si llegara a ser regla general todo estaría perdido. Porque la derrota era segura.

Y enseguida se nota quien está deseando rendirse y hasta sacar beneficio propio de su rendición.

Repito: me parece un artículo importante.

http://www.religionenlibertad.com/por-que-hay-obispos-timoratos-irrelevantes-inoperantes-responde-psicologo-50298.htm

 

Comentarios
5 comentarios en “De obispos timoratos, irrelevantes e inoperantes
  1. Me parece usted inadvertidamente contradictorio, Rvd. Canali. Lo siento.
    En efecto el arzobispo Lefebvre viene a ser el San Atanasio del S. XX y por ende de nuestra época en la Iglesia militante, pero se diría que aún más porque ha tenido a todo un episcopado universal en contra encabezado por los Papas pastoralistas a partir del Vaticano II, que como se sabe es calificado de rupturista por los bolonios, como lo es, y el hoy cardenal Tagle dejó suscrito en la Historia del Concilio editada por la escuela de Bolonia.
    Me hace recordar a nuestro inmenso y fundamental obispo Osio de Córdoba, santo declarado por los cristianos ortodoxos y maldito por los cristianos católicos acusado de semiarriano.
    Si Mons. Lefebvre «Amó apasionadamente a la Iglesia y a la causa del Evangelio, desde el corazón de la misma que es la liturgia recibida de los Apóstoles», la decisión que usted no comparte de la ordenación de obispos resulta del todo coherente porque se trataba de salvar precisamente la sucesión SACERDOTAL apostólica que se había rebajado a pastoralismo de presidentes de comunidad como lo son os rabinos o los pastores protestantes-anglicanos que ni creen ni admiten la condición de Liturgos de Cristo en quienes son ordenados en el Sacramento del Orden Sagrado por transmisión de los poderes sagrados con los que Jesucristo dotó a sus Apóstoles.
    Esta es la cuestión fundamental de la LITURGIA Sacramental y no el ceremonial en sí mismo aunque evidentemente tiene importancia capital por ser referencia visible y sensible de cuanto se actúa en la Liturgia .
    Sin la decisión sobrehumana de Monseñor lo probable es que se hubiera esfumado del todo el contenido sobrenatural y santificante de la Liturgia quedando en acto colectivo o comunitario de gracias a Dios practicado por iniciados. Y en consecuencia el sacerdocio hubiera desaparecido con la ruptura en seco de la sucesión apostólica sacerdotal que en el mejor de los casos hubiera quedado mixtificada imposible de discernir.
    Quienes deben rectificar son los que se han apartado de la condición inherente de Jesucristo como «Liturgo de los santos y del Tabernáculo verdadero que Dios fundó y no un hombre» (Hebreos 8, 2, texto griego pone LITURGO que es más que «ministro» en latín; como también en Católico se traduce Sacramento por misterion).
    Espero no serle molesto por esta precisión que estimo decisoria, en lo que usted califica de » mala exégesis de algunas expresiones de Monseñor, depusieran la radicalidad y el fanatismo» cuando es precisamente la exégesis y la hermeneusis de Mons. Lefebvre «desde el corazón de la misma que es la liturgia recibida de los Apóstoles».
    Y que conste que soy un seglar que no tiene comunicación alguna con los seguidores de Mons. porque no están a mi alcance litúrgico. Pero reconozco su providencial surgimiento en fidelidad a la Iglesia perenne de Jesucristo en el Depósito de la FE.

  2. Creo que Monseñor Lefèbvre fue un profeta en los tiempos modernos Ejerció de modo valiente la crítica respecto a un procedimiento que contenía gérmenes de destrucción. Amó apasionadamente a la Iglesia y a la causa del Evangelio, desde el corazón de la misma que es la liturgia recibida de los Apóstoles.
    No puedo estar de acuerdo con su última decisión que sin duda fue adoptada desde la virtud de la fortaleza y animada por el amor.
    Su obra est expandida en los cinco continentes. Es loable la actitud constructiva del Santo Padre respecto a la Fraternidad y sería aconsejable que algunos de sus miembros, que han hecho mala exégesis de algunas expresiones de Monseñor, depusieran la radicalidad y el fanatismo.

  3. Pues yo entre un obispo timorato, pero al fin y al cabo sucesor de los Apóstoles, y un iluminado «carismático» cuya voluntad es palabra de Dios porque él y su clac de palmeros lo dicen, me quedo con el primero de aquí a Lima.

  4. Los obispos todavía solo católicos están en el desconcierto como todo hijo de vecino, pues por ser obispos católicos no dejan de ser personas católicas.
    ¿Que pueden hacer los obispos todavía solo católicos frente a la interconfesionalidad-interreligiosidad ecuménica que nos viene impuesta vellis-nollis por perenguendengues desde el conciliarismo vaticanista? A Francisco no le tiembla el pulso en apartar de enmedio a quien se ponga en sus trece de obispo solo católico, comisariado previo mediante como pretexto autoritario. Empeoraría la situación con un sucesor francisquita a muerte. La prudencia medida que no sea cobardía ha de tenerse en cuenta.
    Las tarascadas que reciben desde la cúpula suprema les hace tentarse la ropa antes de plantar cara porque de lo que se trata es de ser inclusivo, permisivo y promiscuo dado que ya nos está operante la MORAL CATÓLICA ni siquiera la FE CATÓLICA desde que Dios ha dejado de ser CATÓLICO por mandato supremo. Y la religión vigente es la interconfesional-interreligiosa con envolturas neocatólicas. ¿O es que no nos hemos enterado a estas alturas del drama que se representa lógicamente? Es muy pertinente leer 1 T 6.1-6.
    Los obispos solo católicos necesariamente tienen que estar pasando por un purgatorio adelantado. Oremos por ellos, arropémoslos, demostrémosles nuestra gratitud y veneración afectuosa.
    Visto lo cual bastante tendrían los obispos solo católicos de tratar de mantener el Depósito de la FE puro e íntegro y que sus clérigos y demás enseñantes diocesanos solo católicos se atuvieran y adoctrinaran conforme al Catecismo de la Doctrina de FE de la Iglesia de Jesucristo retomando nuestros catecismos previos al conciliarismo en síntesis de preguntas y respuestas comprimidas para memorizar e ir metabolizándolas durante toda la vida. No es su misión ser o actuar como líderes culturales en la sociedad civil que es responsabilidad nuestra de los seglares. El valor que se supone tendría que ser el de cada uno de nosotros actuando en nuestras vidas en consecuencia y no solo en proclamaciones puntuales por donde se nos escapa la fuerza de las convicciones y la dialéctica necesaria suficientemente depurada.
    Ni para los obispos solo católicos ni para nosotros los nada clérigos sopla el viento mundanal a favor. Hemos de demostrar que somos resistentes contra el vendaval arrasador como hacen las mimbres. ¿Nadar contra corriente? A favor siempre de la Religión Católica no es ir contra corriente aunque sea en oposición al río que nos quiere arrastrar con sus turbulencias de aguas turbias hasta la saturación con materiales en suspensión procedentes del cauce principal.
    ¿Podremos imaginarnos las zozobras de los solo obispos católicos con imposiciones de heteropraxis como las mandatadas en Jesus Mitis, Amoris Laetitia o el Documento Koch-Rosen con la Declaración de salvación para los judíos de religión al margen de Jesucristo porque la tienen asegurada previamente por alianza directa con de Yavé?

  5. Uno podrá discrepar de (San) Marcel Lefebvre, que no es mi caso ni mucho menos, pero creo que siendo honesto, deberá reconocer que tenía enorme valor para enfrentarse por un lado, al mundo, y por otro, a quienes consideraba que estaban minando desde dentro a la Iglesia. Él podía haber disfrutado de su retiro, haberse puesto de perfil, tragar lo que le hubiesen echado (y dame pan y dime tonto), y no arriesgar su fama (bien ganada de gran pastor, y excelente teólogo), su posición y los cuartos y la comodidad, que para muchísimos, es un auténtico ídolo (me refiero a los cuartos y la vida placentera y sin problemas; hago esta aclaración pues por aqui viene un papólatra bobo de Coria que lo entiende todo al revés). ¿Qué tenía que ganar con su actitud levantisca? Por cierto, no fue él el que inició lo que hoy es, prácticamente en solitario, el faro de la Iglesia, sino que fueron seminaristas los que le urgieron para que hiciese algo y no les dejara tirados en manos de neomodernistas. En ese hecho, él vió un signo de la Providencia. Más adelante vendrían más signos sin los que él no hubiera dado un paso. Solía decir al final de su vida: la Providencia me ha conducido hasta aquí, no soy yo el que ha tomado la iniciativa, sino que me he dejado conducir. Dios ya le habrá premiado, sobre todo por su valentía, su parresía en defender el Reinado Social de Jesucristo.
    ¿Quién lo defiende hoy? ¿La Iglesia conciliar? ¡jajajajajaja!
    Nunca dejaremos de defender y promover ese Reinado, auténtico remedio de todos los males que aquejan a la sociedad. ¿De dónde creéis que proceden esos males? Del olvido de Jesucristo y de su Iglesia, de su benéfica doctrina en el plano personal, familair, social, político, económico, etc
    Jamás dejaremos de combatir por la instauración de todo en Cristo, por su suavísima Realeza inspiradora de las leyes, de la política, de la cultura y de las bellas artes, del gobierno de las naciones… NUnca, por muy dificil o lejano que sea ese Reinado, y lo digan lo que digan los demás -sea un reunión multitudinaria de obispos o sean papas Magnos o mignus-, acerca de una «sana laicidad» [1], de una «asimilización de dos siglos de cultura liberal`[2], de «la confesionalidad estatal es un mal y la aconfesionalidad es un bien». O «no están los tiempos para Quas Primas: hoy Pío XI no la habría escrito».
    Puede que no estén los tiempos pero ello precisamente nos empuja no a traicionar la doctrina perennne de la Iglesia («es preciso que Cristo reine»), sino a trabajar, con la ayuda de la gracia -hago esta precisión para que algún neocón de guardia no me tache de pelagiano- para preparar unos tiempos en los que sea posible ese benéfico Reinado.

    [1] Lo de «sana laicidad» es una mentira cochina. En primer lugar, no existe esa palabra en español. Es una traducción literal de la palabra francesa «laicité», que significa laicismo: es decir, exclusión de la religión de la vida pública de la nación, y de todo espacio público d ela sociedad, quedando relegada al foro privado de la conciencia y a los templos.
    en realidad, la «sana laicidad» es un laicismo moderado, que a diferencia del laicismo pata negra, tolera -y subrayo la palabra «tolera»- la presencia de la religión en la vida pública, pero … sin hablar de confesionalidad estatal, del deber de las sociedades de dar culto público a Dios a través de sus autoridades representativas -fundamento, no el único, del deber de la confesionalidad-, sin pretender que la religión verdadera impregne las leyes, la política, la cultura, las costumbres… ¡hasta ahí podíamos llegar!
    [2]. Ratzinger dixit.

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