¿De Madrid al cielo que decía aquella gilipollas?

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Pues, toma ciribicundia. Hoy ya se han ido bastantes más catalanes que madrileños al cielo o a Dios sabe donde. Porque no es cierto que todos se van al cielo. O por lo menos eso nos decía Cristo. Que de aquello debería saber.

Pues a la Ponsatí se le han vuelto. Y los catalanes están cayendo también como moscas. Mi diferencia con ella es que yo no me alegro de los catalanes. De unos, lo siento mucho y de los otros, ¿alegrarme?, tampoco. ¿Sentirlo?, bastante menos.

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Y si le tocara a la Ponsatí haría esfuerzos por no alegrarme. Poco meritorios porque no serían grandes. Que la Ponsatí me la refanflí. Se contagie o no. Creo que cumplo con el mínimo exigido. Ya de lamentarlo, si partiera, no tengo obligación. Ni de asistir a su funeral. ¿Celebrado por Novell?

https://www.elmundo.es/cataluna/2020/03/31/5e83349921efa0ec038b45db.html

 

Comentarios
16 comentarios en “¿De Madrid al cielo que decía aquella gilipollas?
  1. Desiderio desideravi

    Ardientemente he deseado

    Fray Isaías Beiter OP
    31 de Marzo de 2020

    Tres condiciones para una comunión espiritual:

    1. Creer que Jesús está presente en el Santísimo Sacramento.
    2. Deseo amoroso de unirse a Él.
    3. Oración para que Jesús nos una con con Él.

    Una buena oración para la comunión espiritual te guiará en esos tres pasos. Mi favorita es la oración de San Alfonso María de Ligorio: Es corta y va al grano.

    Pero, en las propuestas, a veces no se incluyen algunos de los detalless más importantes. Por ejemplo, nunca he visto ningún vademecum que me diga que compre un horno, o que verifique si el azúcar se disuelve en el agua.
    Sin esos detalles la mayoría de los manuales no funcionarían.
    Asimismo el prontuario para la comunión espiritual deja de lado algo grande, algo mucho más esencial.

    ¿Qué es lo que hace que una comunión espiritual sea eficaz? Es el deseo de Jesús estar unido a tí.
    En el momento en que nos dio la Eucaristía por primera vez, en la Última Cena, se nos dice: “Cuando llegó la hora, se sentó y los doce apóstoles con Él. Y les dijo: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer.» (Desiderio desideravi hoc Pascha manducare vobiscum antequam patiar). Lucas 22, 14-15.
    Se trata de una forma extraña, pero muy bíblica de hablar: La repetición muestra cuán intenso, cuán serio es Su deseo.

    El deseo de Jesús de unirse a nosotros es la razón por la que vino al mundo (recuerda la parábola de la oveja perdida).
    El deseo de Jesús de unirse a nosotros nos explica porqué llama a hombres y mujeres al bautismo. El deseo de Jesús de estar unido con nosotros es la razón por la que nos dio la Eucaristía y entregó Su vida. De esta manera, Jesús revela el deseo del Corazón del Padre, e instituye la forma ordinaria para que ese deseo se cumpla.

    En esta tiempo de angustia y tribulación, la forma ordinaria de recibir a Jesús no es accesible a muchos creyentes. ¡Pero el deseo de Jesús no se ha debilitado en lo más mínimo!
    Si el Pastor no encuentra a la oveja perdida en el lugar habitual, considera otras posibilidades.
    Ten la seguridad de que en este tiempo extraordinario, Él te ofrece gracias extraordinarias, Su presencia invisible en tu corazón.
    Esa gracia, en un tiempo extraordinario, es tan eficaz como la res sacramenti en las circunstancias habituales. En resumen: El Señor te une de manera real a Él y a toda Su Iglesia.
    Y de ello se deduce que para recibir una comunión espiritual fructuosa, es importante encontrarse en estado de gracia, al igual que en la comunión sacramental.

    Nada sustituye la Misa ni la Eucaristía. Pero Jesús continúa trabajando en la Iglesia, ofreciendo Su Corazón y Su sed de tu alma en todas las Misas que se celebran.
    Él sabe cómo encontrarte. ¡Cree en Su amor! Ora y haz esa comunión espiritual, y Él será el ministro de la misma, porque lo desea ardientemente.

  2. Si uno escucha las predicaciones de la inmensa mayoría de los clérigos actuales puede llegar a la conclusión de que todos vamos al Cielo.

      1. Es falso que todos van al cielo para ser juzgados,y dependiendo del fallo, unos se quedarían allí,otros ingresarían en el purgatorio y otros se hundiríanen el infierno.
        NO, cuando uno muere, es decir, cuando el alma abandona el cuerpo, es inmediatamente juzgado allí mismo donde ha muerto. Y acto seguido va a su correspondiente destino. Si uno fuera al cielo para ser juzgado, quedaría ipso facto justificado y santificado por la sencilla razónde que contemplaría a Dios, cuya visión justifica y santifica. Es decir, no iría ni al infierno ni al purgatorio ese alma en esa hipotética situación.
        La verdad es que no sé de dónde sacan algunos las cosas que escriben aquí.
        Por otro lado, no sólo espíritu cristiano ante lo que pueda decir Ponsatí o Ponsató, sino también señorío.
        Afortunadamente no somos obtusos obcecados por el odio como los separatistas. Si a un pobre diablo como SAbino Arana lo calificó Unamuno de tontiloco, imagínense lo que diría de esa horda paleta que es el separatismo catalán.

      2. Es que parte de las penas en el purgatorio y el infierno es saber de primera mano lo que te pierdes, por eso todos pasaremos por el Cielo.

    1. Vea el éxito de esa canción que han adoptado las fuerzas armadas:»…con le certeza que Tu ya le has llevado a la Vida…» ¿Qué tendrá que ver con el evangelio de «entrad por la puerta estrecha…»

        1. Esta canción, La Muerte no es el Final, letra incluida, la compuso el sacerdote Cesáreo Gabaraín cuando murió el organista de su parroquia. No tiene nada que ver con el Concilio.

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