Cuando un católico debe dejar su partido político

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5 comentarios en “Cuando un católico debe dejar su partido político
  1. Si no tienes diputados, no te comes una rosca. El asociacionismo sirve para muy poco o nada. Y, si intentas crear e impulsar un partido político de auténtica inspiración católica, entonces los católicos liberales y la Conferencia Episcopal hacen todo lo que pueden por destruirlo. De todo esto, yo he sido testigo, ya ha ocurrido en España. Y así nos va, claro.

  2. Echamos en falta organizaciones de católicos que defiendan sus valores y he propugnado, en más de una ocasión en este blog, que faltan organizaciones de lo que se denomina la «sociedad civil» que vehiculen la defensa de esos valores. Pero la política NO es un campo en el que se puedan defender, 100%, los valores de un sector. Es el territorio del «mal menor» aunque les pese a muchos. Si quieres entrar en política, o te afilias al mal menor o eres tonto, es decir, no sirven para nada. Y esto a pesar de que otros grupos, como los musulmanes, lo hagan y obtengan éxitos. No somos musulmanes. España es una tierra especial en la que, merced al éxito de las mentiras progres, es muy complicado defender lo obvio. Los verdugos se han travestido de víctimas y ahora legislan leyes de memora histriónica con cierto éxito. Es lo que hay. Los gerifaltes católicos están más pendientes de la facturación en cuota de la renta y de la defensa de la formación de los colegios confesionales (aunque sirve para poco porque luego asumen los contravalores progres (por ejemplo con la fiesta del día del padre que ahora travisten de «persona especial») que de los valores eternos . No tienen vergüenza ni la conocen. ¡No quiero pensar en el juicio de los mártires ante toda esta faramalla inconsistente!

  3. En vox hay varios congresistas que dejaron el PP por abortista. Dios se lo premiará largamente. En cambio a los que se quedan, Ayuso entre ellos, tiene un futuro por toda la eternidad muy duro.
    Y sus votantes que se llaman a andanas, igual.
    Con todos los que conozco trato de razonárselo, pero son tan duros de corazón como los votantes del PSOE.

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