Consideraciones católicas sobre el coronavirus

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4 comentarios en “Consideraciones católicas sobre el coronavirus
  1. Los progres han acusado las prácticas de los creyentes de verdad (léase progre = descreido) como sentimentalismo fraternal dominical. Esto es lo que los enteradillos proges han dicho de los practicantes tradicionales como una forma sibilina de descalificar y de proponer una ONG en el lugar que ocupa la Iglesia. No vayamos a caer en sus mismas trampas. El coronavirus es un asunto incomparable con otras situaciones. Si alguien quiere ver el Apocalipsis en la pandemia que nos acosa, no va muy desencaminado, pero de ahí a compararlo con el aborto hay un trecho largo. Son dos cosas diferentes. Otro cantar es lo referente a las iniciativas que la Iglesia como institución milenaria y trascendente debe proponer y propone: de cero a ninguna. Roma no está para filigranas, desde que se dedica al populismo, la rehabilitación de errores del pasado y los chistecitos sosos de maese Pérez el organista. ¿Qué tiene que ofrecer/proponer la Iglesia ante esta peligrosa encrucijada que vive la humanidad? ¿Sólo hacerse cómplice de las estrategias mentirosas de los poderosos que esconden información al pueblo por miedo a su reacción? Si la Merkel dice ¿se le ha ido la olla, se le ha escapado o para lo que le queda que estar en convento…? que del 60 al 70% de la población mundial vamos a padecer infección eso quiere decir, leyendo entre líneas, que está en peligro la supervivencia de la mitad de la población mundial?

    1. Padecer una enfermedad no es morirse de ella.Ejecuta usted un triple salto mortal lógico que atenta contra la lógica.Millones de personas padecen la gripe, el paludismo, el cólera y otras tres mil enfermedades más, pero sólo muere una muy pequeña parte.Usted es de los que ve fantasmas y gigantes donde sólo hay molinos: un 5% de muertos sobre los infectados y ¿corre peligro la supervivencia del hombre?Toma ciribicundia.

  2. Puede que esta situación nos haga conscientes que esta peste resulta insignificante en comparación con la peste de millones de abortos (100.000/año en España), o la peste de la ideología de género, o la prostitución de menores en centros de tutela del Estado, o la corrupción deliberada en las aulas, etc. En España, en donde la izquierda alega siempre que los desastres que provoca son debido a que tiene mala suerte; y estas alegaciones las viene publicando desde los años 30 con la II República. Actualmente le está sirviendo para que los ciudadanos estén hipnotizados con el virus y se olviden de los cientos de millones desaparecidos por qué «no son de nadie» o las leyes de chiste o el aumento de las violencias sobre las mujeres desde que se promulgan leyes supuestamente para protegerlas.

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