Como un cura prepara el regreso al culto público en su iglesia

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19 comentarios en “Como un cura prepara el regreso al culto público en su iglesia
  1. El estupendo artículo de Pedro Luis Llera no se refería a ningún clérigo en concreto, sino a un determinado tipo de clérigo. El que se aplique, ajos come.

    1. Hermenegildo, Hermenegildo, el vomitivo libelo del tal Pedro citaba largas frases literales de un texto públicamente firmado -sin mencionar al firmante- al que vituperaba de manera directa en singular.
      Anda, a otro perro con ese hueso.
      Además, por esa cutre, inútil y rastrerilla invectiva no habrás visto pique alguno.

  2. Ya te digo, Mari; Pues sí, ahora se le entiende. Y me explicaré yo también. Tengo un muy elevado concepto de Don Guillermo Juan Morado y así le he manifestado repetidas veces en el Blog. Cuando leí el artículo del Sr. Llera no pensé que se refería a otro del señor Juan Morado que no había leído, cosa que suelo hacer, por lo que para nada hice casus belli. Y si me lo quieren hacer, no pico. El gran aprecio en que tengo a Don Guillermo no disminuye ni un ápice porque a él no le guste un vídeo que me gustó a mí. Esas fruslerías me traen absolutamente sin cuidado siendo tantas las coincidencias.

    1. Don Francisco José: igual que hay que ser honestos reconociendo el trasfondo que tenía el artículo de don Pedro, un cierto artículo de don Guillermo, también hay que serlo reconociendo que la insistencia de este último contra aquella campaña no fue un desacuerdo expresado como usted, de manera puntual, fue un verdadero berrinche en el que empleó su artillería durante cinco o seis textos. Eso habla de un alma apegada, no libre, en mi opinión, como la que usted expresa y representa. Cada uno, desde luego, con nuestras neuras y fijaciones, que el Señor cure o conduzca a bien.

  3. Pues se lo explico de nuevo. (Es cierto que se me ha colado un plural verbal que se ha cargado la concordancia y, en consecuencia, la frase era un puro anacoluto. ¡Lo que puede hacer una simple letra n extemporánea!)

    Me explico, pues: hace pocos días, usted elogiaba y enlazaba, al grito de 《¡Toma clericalismo!》, un articulo deslenguado y brtutal contra don Guillermo Juan Morado. Y comentaba usted que el respeto es sólo para quién se lo merezca. Ese artículo, firmado por un tal Pedro, llamaba «chulo y macarra» a don Guillermo Juan Morado. Además de acusarle de no seguir a Cristo y no sé cuántas barbaridades más. El tal Pedro, sin duda alguien cuya virtud debe de deslumbrar a todo el que lo conozca, se despachó a gusto con los más zafios insultos, sacando pecho porque «él no es blandito» y otras bravuconadas por el estilo.

    Lo que no entiendo es que usted, que aplaudió ese libelo desvergonzado, aplauda ahora las medidas de desconfinamiento progresivo y prudente de la parroquia de don Guillermo Juan, ese cura que hace menos de una semana merecía ser calificado de macarra (y todo porque le parecía prudente obedecer a su obispo y al sentido común, antes que a una campaña de vídeos de propaganda contra los obispos y sacerdotes, orquestada por vaya usted a saber quién) .

    Pero bueno, usted sabrá como compagina ambas cosas.

    1. Creo, ya te digo Mari, que don Pedro Luis Llera merece el respeto que le niega. Aunque sólo sea por haber defendido unas libertades y derechos, los de la educación, desde la fundación Educatio Servanda, que son de todos, aunque no todos las ejerzamos. Y sepa que algunos compartimos indignación con él respecto de los artículos que escribe últimamente don Guillermo, que nos ha hecho concebir de él una pésima imagen como persona y como sacerdote.

      1. Bueno, yo, de ese tal Pedro… diré como el blogger: el respeto para el que lo merezca. Aquel panfletillo infecto, de estilo matón de taberna, y dirigido a un sacerdote, ya le digo yo que me merece repugnancia máxima. Su autor, la misma repugnancia.

        Y ni sabía ni me importa si ese señor defiende no sé qué de la educación.

        Pero vamos, que a usted, Scintilla, no tiene por qué importarle tampoco mi opinión sobre su amigo , como a mí me trae sin cuidado su opinión sobre don Guillermo Juan. Yo no he entrado aquí a defender a nadie, sino a manifestar al blogger mi perplejidad por lo que me parecía una flagrante contradicción.

        Su opinión y la de su amigo Pedro me importan bastante poco.

        1. Ya quisiera yo que fuera mi amigo en el sentido carnal que usted le da. Gracias a Dios, lo somos en Cristo. Con más dificultades y defectos por mi parte, sin duda. Y así, también con el padre Guillermo y con usted, si es católico y se acerca debidamente al altar.

      2. Totalmente de acuerdo, Scintilla. Mi opinión al respecto sigue siendo la misma que expresé la última vez. Amicus Plato, sed magis amica veritas.

  4. Hace unos días aplaudía usted a un sujeto que llaman chulo macarra a este cura y por el mismo motivo ahora lo elogia.
    ¿Quién le entiende a usted?
    F, de la C.: Yo tampoco le entiendo a usted. Se ve que hemos tenido distintos maestros de redacción en el caso de que usted haya tenido alguno.

    1. Qué aburrida obsesión con la comunión en la mano frente a la comunión en la boca. ¿De qué te sirve ser reverente con tu postura corporal a la hora de recibir el Cuerpo de Cristo si al mismo tiempo lo profanas con un corazón lleno de orgullo y rebeldía? ¿Honras a Cristo presente en la Eucaristía pero no lo honras cuando está presente en los enfermos de COVID y de modo especial en aquellos que mueren solos y en no pocas ocasiones abandonados? Si es así, no vas por buen camino. «Estuve enfermo y no me visitasteis».

    1. Bueno, don Francisco José no ha podido ser más amable. A los otros comentaristas, no sé qué decirles. A los que me atacan, que lean, poco a poco, lo que he escrito. A los que me defienden, gracias.
      A todos, qué Dios nos bendiga.
      Falta nos hace.

      1. Le leemos, padre, le leemos, y seguimos sin encontrar en ello consuelo para nuestro corazón. La responsabilidad social…, qué quiere que le diga. Desde luego, para evitar la desazón y el recuerdo, como dice Hermenegildo y don Pedro, de algunos sacerdotes que también nos han marcado por lo malo, como otros por lo bueno, lo mejor es dejar de leerle, ya lo sé. Feliz pascua.

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