CHAU MACRON

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Macron convoca elecciones legislativas tras arrasar la ultraderecha

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Las elecciones de la Comunidad Europea nos producen muchas alegrías, pero en especial dos: la derrota de Macron y la victoria de Alternativa para Alemania en lo que fue su parte oriental.

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Empecemos por Macron, a quien no podemos decirle adiós, por la palabra, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa ¡A Dios!, en su primera acepción, o sea “con Dios” y despedida en la segunda. 

A un ateo, agnóstico o idólatra como Macron, laicista masónico, hombre perverso, apóstol del aborto y de la eutanasia, no le podemos desear que se vaya con Dios.

Pero, en esta hora triste para él, le podemos decir “Chau”, palabra muy usada entre nosotros para despedirnos, de origen italiano en el término ciao, que originariamente quería decir “hola”, para decir después también “hasta luego”, aunque a Macron preferimos decirle “hasta nunca”. Que se quede con su mujer-mamá, quien tal vez no lo abandone al acabar su función pública, como le pasó entre nosotros a Menem con la Bolocco, a Scioli con Karina Rabolini y parece ahora pasarle a Alberto Fernández con Fabiola. 

El futuro humano contingente solo lo conoce Dios. Tal vez le suceda lo que señalaba nuestro gran poeta Leopoldo Marcechal en su poema “La Patria”:

“Conozco a personajes que se creían 

águilas/ temidos y solemnes en su pluma

oficial, / y que, al ser desnudados,

exhibieron risibles alones de gallina” (Cuadernos del Amigo, II Didáctica de la Patria, II, 21).

   No somos adivinos, pero pronosticamos un negro futuro para Macron, capaz de exhibir “risibles alones de gallina”. Esperemos que experimente que “de Dios nadie se burla” y que Dios se ocupa de las cosas humanas. También, esperamos que el pueblo de Francia duplique su repudio en las elecciones que se atreve a convocar.

La segunda alegría viene de Germania y es el desplazamiento del socialismo al tercer puesto en las elecciones y el triunfo de Alternativa para Alemania en lo que era su parte Oriental. Todo contra las advertencias de la mayoría de los obispos alemanes.

Esos obispos, quienes están cometiendo la más enorme simonía que conoce la historia de la Iglesia católica subordinando el otorgamiento de los sacramentos al pago de un impuesto; esos obispos que han perdido millones de feligreses, esos obispos que nunca protestaron contra los comunistas, los social demócratas, los verdes y los liberales, ahora condenan al sano nacionalismo alemán que nada tiene que ver con el nacional-socialismo de Hitler, a su posición euroescéptica, a su postulación de una democracia semi directa, como la que rige en Suiza, a su oposición al sodomonio o putimonio, a su oposición a inmigración masiva…

Celebramos la respuesta del pueblo alemán, en especial de las poblaciones del Este, que sufrieron la tiranía comunista, celebramos las victorias en Brandeburgo, con el 25,7% de los votos y un aumento del 9,8% y de Pomerania Oeste con el 25,6%, desbancando a la democracia cristiana, que de cristiana solo conserva el nombre, pues basta ver su comportamiento en las resoluciones de la Comunidad Europea.

Celebramos la resistencia y el repudio de tantos hermanos nuestros y no solo de Alemania y de Francia, sino también de tantos otros países que integraron la Cristiandad, hoy traicionados por sus dirigentes, sumisos a la tiranía que quiere imponernos en Nuevo Orden Mundial.

Buenos Aires, junio 10 de 2024.                               Bernardino Montejano

 

Comentarios
1 comentarios en “CHAU MACRON
  1. Lo que dice el tal Montejano sobre la AfD es una sarta de disparates. Para empezar, donde más votos ha recibido es en las zonas más descristianizadas de Alemania. Segundo: ¿ya se le ha olvidado que algunos de sus jefes andan diciendo que las SS no eran una organización criminal? ¿Y qué es eso de «sano» nacionalismo? El nacionalismo nunca es sano. El nacionalismo nunca puede ser compatible con la fe católica (que hasta en el nombre lleva el calificativo de «universal»). El nacionalismo es por definición racista, xenófobo y competitivo. El nacionalismo ha sido desde que lo inventaron los románticos del siglo XIX uno de los peores enemigos de la Iglesia, a la que siempre trató de someter y controlar. En Alemania, además, existe una línea directa entre el nacionalismo del siglo XIX y el nacional-socialismo del siglo XX (y algunos altos cargos de AfD ya están recorriéndola, concretamente, ese que hace unos días dijo que las SS no eran una organización criminal).

    Eso en cuanto a los desacuerdos. Porque hay una cosa con la que sí estoy totalmente de acuerdo: sus aplausos ante el bofetón que ha recibido ese detestable personajillo llamado Emmanuel Macron. No es que me convenza mucho Marine Le Pen (cada día más domesticada y más «dentro del sistema»), pero todo lo que contribuya a su caída del poder, bien está. Pero debo desaprobar el deseo manifestado aquí de que se condene eternamente. Eso no es cristiano. Un cristiano debe desear que se arrepienta para así poder «ir con Dios». Yo lo deseo, al menos.

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