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«Burócratas indolentes y pancistas»

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Hacía tiempo que no os traía un artículo de Juan Manuel de Prada. Sin ningún motivo especial pues siempre le he admirado por lo que escribe. Hoy os enlazo uno que me parece antológico. Como tantos otros.

https://www.religionenlibertad.com/opinion/269172614/El-cielo-en-la-tierra.html

Y a los superpuristas de siempre. Prada no es Dios. En ocasiones puede equivocarse o estar menos afortunado. Pero hace falta ser mediocre para, ante un escritor como este, con tantos aciertos de fondo y forma, salir con que hace siete meses y medio dijo algo de interpretación dudosa o treinta años atrás escribió un libro nada recomendable. Que además él mismo ha rechazado.

Esos espíritus cicateros pondrían pegas al mismo Jesucristo si se lo hubieran encontrado.

15 comentarios en “«Burócratas indolentes y pancistas»
  1. El padre Iraburu, nada tibio o mediocre a mi parecer, escribe en Infocatolica un artículo muy lleno de citas, como siempre, en el que defiende la obediencia a las autoridades: «dar al César lo que es del César».

    Aunque el decreto estatal no obliga, aún, el cierre de templos, en algunas comunidades autónomas ya está por ley.

    Así que continúa el debate de Iglesia martirial o irresponsable.

  2. Me parece magnífico el artículo, ya que nos incita a revivir la presencia de Ntro. Señor Jesucristo entre los enfermos, incluidos los leprosos. Pero también me parecen aceptables todas las medidas de prudencia que nos libren de la plaga y que, por caridad y piedad cristianas, eviten que contagiemos a los de más. Lo ideal es una Eucaristía en presencia y, si nos sentimos en gracia, participar en la comunión. Pero la «comunión espiritual» en una misa ante la televisión también puede llevarnos al mayor aprecio de la comunión física y a pedir a Dios que venga a nosotros en la hora de nuestra muerte y AHORA. Si Dios nos conserva la fe, podemos alimentarla leyendo el Nuevo Testamento en casa, y también el Deuteronomio, los salmos y otros libros del Antiguo Testamento.

  3. Jesús jamás rehuyó el contacto y la amistad con los enfermos, incluyendo los infecciosos (si no, recuerden a su amigo Lázaro, el leproso, al que tanto amaba). Y no creo que en su mente anidasen aprensiones de que podía contraer la lepra, y a su vez transmitírsela a los demás, como sí anidaban en el corazón de los paganos. Y, desde luego, como hombre no era inmune a ninguna enfermedad. Como tampoco Francisco de Asís quien, por amor a Cristo, besaba las llagas de los leprosos.
    He leído algunas de las opiniones vertidas en este blog los últimos días. Algunas incluso me han estremecido por su vileza y su bajeza moral, amparadas bajo el manto del anonimato. No me molesta la cobardía. Yo no soy más valiente que los demás, y seguramente en idénticas circunstancias haría lo mismo que tantos otros. Pero lo que sí me repugna es la justificación de la cobardía, llamándole al bien mal y al mal bien, blasfemando contra el Espíritu Santo, esa blasfemia que, al decir de los Evangelios, no se perdonará ni esta vida ni en la otra. A veces incluso pienso que el virus es la excusa que buscaban los obispos para desentenderse de las parroquias y concentrarse en lo que realmente les interesa.

  4. Buenos días, don Francisco.

    Quiero hacer constar aquí que en la archidiócesis de Granada (probablemente ya la provincia andaluza más azotada por la epidemia), sigue habiendo culto público. Nuestro arzobispo, con el que muchos no hemos estado de acuerdo en numerosas ocasiones, está dando un ejemplo permanente celebrando misa diaria en la capilla del Sagrario. Además, estas eucaristías se están retrasmitiendo diariamente por la televisión diocesana, vatelevision.com

    Le enlazo aquí las instrucciones que dio el arzobispado el pasado 13 de marzo:

    http://www.archidiocesisgranada.es/index.php/noticias/nota-del-arzobispo-de-granada-ante-el-coronavirus-202003131848

    Que Dios le bendiga a usted y a todos los lectores de su blog. Cuídense.

  5. Es tremenda, Paco Pepe, la banalidad episcopal en estos tiempos del nuevo cólera morbo en forma de coronavirus. Porque hay un problema moral que los obispos están silenciando: la llamada priorización. Por tal se entiende el descarte de personas que no tienen visos de vivir más allá de dos años en razón de su historia clínica y su edad. Corre incluso un protocolo firmado por los comités de bioética en que se da el visto bueno a esa eutanasia a la brava. Y los obispos callados. No se trata de voluntad alguna del enfermo, es, lisa y llanamente, falta de camas y de respiradores. O sea, mera cuestión económica. Basta con cortar el grifo monetario, es decir, no enviar más personal sanitario y medios técnicos o clínicos, para que muchos se vean condenados irremisiblemente a la muerte por falta de asistencia debida. ¿Y los obispos, qué hacen? ¿Dónde está el Instituto Borja separatista y proabortista? ¿Dónde están los teólogos moralistas dominicos? ¿Militando el PSOE o Podemos y, por ende, callados ante un problema realmente moral como pocos? ¿Dónde están los cristianos de base con sus teólogos Juan XXIII a la cabeza? ¿Dónde están esos expertos en bioética amparados por las universidades de Deusto, Comillas o la Ramón Lull? Paco Pepe están dejando morir y los obispos callados. ¿Cabe mayor drama?

  6. Lo cierto es que el artículo contiene una herejía como la copa de un pino. Dice que Jesucristo tiene a Dios metido en el cuerpo.
    Desluce bastante el resto del artículo, que está bastante bien.

    1. En estos tiempos de pandemia por COVID-19 cuando se habla de que el pueblo tiene metido el miedo en el cuerpo, cómo se le definiría dentro de lo esotérico y divino.

    2. «…Jesucristo tiene a Dios metido en el cuerpo»

      A mí también me ha llamado poderosamente la atención esta afirmación. Pero, habida cuenta de la condición de converso del autor, quiero interpretarla de la manera más positiva posible: creo sinceramente que el autor no está comparando a Jesucristo con cualquier otro hombre con gran vida interior, sino que está apuntando directamente al Misterio de la Encarnación. «Me diste un cuerpo…aquí estoy para hacer tu voluntad», dice la Escritura. La fe de la Iglesia ha puesto en boca de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad estas palabras: un cuerpo humano (verdadero hombre) en el que se encarna, «se mete», en expresión de J.M. de Prada, el Verbo (verdadero Dios) de manera misteriosa y concomitante con el mismo instante de la concepción virginal de Jesús

  7. Seguro que este artículo de De Prada ameniza la cuarentena de su alma gemela Pablo Iglesias, que ahora vaca triste –cual la princesa de Darío– en su exclusivo aunque desangelado hospital de la privada…

    1. Lo venían avisando los médicos desde hace mucho tiempo: o prevención o selección de enfermos. Lo malo es que el virus ya es de por sí selectivo: varón mayor de 70 con determinadas patologías previas.
      Y algo muy importante: con los viejos sólo se ha hecho poesía. No ha habido una geriatría pública y generalizada seria nunca. Ahora el ejército se está encontrando con lo que se encuentra en ciertas residencias.
      Más realismo preventivo y menos cuentos tranquilizadores si no queremos disyuntivas morales aterradoras.
      La realidad es «ansí» y no hay dios que la cambie: La cuerda siempre se rompe por el lado más débil.

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