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Bien por el arzobispo electo de Burgos, administrador apostólico de Bilbao y por el obispo auxiliar de Bilbao

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Han hecho lo que tenían que hacer.

Y me parece encomiable en el auxiliar el dar la cara.

Un amigo de Bilbao me dice que Segura hoy es muy distinto de lo que fue, que su paso por Ecuador le ha sentado muy bien y que no se llevaría un disgusto si sucediera a Iceta en Bilbao. Y mi amigo no es de ideas sospechosas y conoce bien aquello.

http://www.bizkeliza.org/noticia/retirado-de-los-oficios-eclesiasticos-el-presbitero-que-realizo-las-declaraciones-en-el-documenta/

 

Comentarios
16 comentarios en “Bien por el arzobispo electo de Burgos, administrador apostólico de Bilbao y por el obispo auxiliar de Bilbao
  1. Si un servidor no ha entendido mal el CIC o la interpretación que de él hizo un comentarista que imagino más versado en esta cuestión que un servidor, mons. Iceta, aunque lo diga mi admirado (y escuchado a través «la 13»), D. José Luis Restán, no es administrador apostólico de Bilbao, sino administrador diocesano, desde el momento de su nombramiento para Burgos hasta su toma de posesión, cuando el Papa decidirá si nombra un administrador apostólico «sede vacante» o, en caso de que ésto no ocurra, deberá reunirse el colegio de consultores para elegir otro administrador diocesano, elección para la cual, en ambos casos, tendría todos los números el obispo auxiliar, mons. Segura. Mons. Fidel Herráez, al habérsele aceptado la dimisión, es administrador apostólico de Burgos hasta la toma de posesión de su sucesor. Y si me equivoco, me remito a D. Antonio Lasierra, que es el aunténtico experto en esta materia.

  2. La carta de este cura «pone su cargo a disposición» del administrador apostólico, haciendo gaa de chulería y de politiquismo. Los sacerdotes diocesanos deben obediencia y no tienen nada que «poner a disposición» del superior. Recuerdo una conversación personal con Cirarda, otro de los matones, en la que la chulería fue recíproca y yo conseguí imponer mi criterio, aceptado oralmente, no por escrito. Que a estas alturas, a la gente de Navarra, por ejemplo, nos vengan a decir que casos como el de este cura y esos obispos fueron casos y no práctica habitual, es tratarnos de imbéciles. No se diferencian de los carlistas dirigidos o apoyados por clérigos, que se veían ddesprovistos de poder si los liberales se imponían. Ahora ya es muy tarde y desgraciadamente los fieles UTILIZAMOS a la clerecía únicamente para los Sacramentos. Y además cada vez somos menos, porque entre una cosa y otra, empezando por la cúspide, han vaciado de creyentes, muchos ya con ganas de tener una excusa para «irse» el ámbito sagrado de la Iglesia española.

  3. En ese asunto hay dos declaraciones que explican, a mi entender, el quid de las manos llenas de sangre de los obispos y curas vascos, así como de muchos laicos peneuvistas sedicentes católicos. Una la indica el cura depuesto: «somos una nación contra una nación»; la otra, el reportero: «El cura es más abertzale que sacerdote». Bajo el amparo de una utopía, obispos y curas no han levantado el dedo del gatillo percutor por mano propia o interpuesta, ya sea escondiendo en sagrado al asesino directo y ocultando la parabellum todavía humeante, ya sea negando a las víctimas el funeral, ya sea acosando a las familias, en particular a los niños. Recuerdo las lágrimas de Jacinto Argaya ante el comportamiento de Setién, su adjunto por voluntad pontificia para que no pasara por la terna. De Setién se recuerda su desplante, entre estúpido y engreído, antes los manifestantes contra los asesinos ante la catedral del Buen Pastor, sus frases mendaces sobre la violencia venga de donde venga, su enemiga contra Ordóñez y María San Gil. Enemiga con venganza de querer oficiar el funeral de concejal del PP, Gregorio Ordóñez, para cerciorarse de que estaba muerto, me imagino. Uno sí recuerda muy bien lo que explica Tellechea, el biógrafo de Carranza, sobre sus ideas y comportamientos juveniles, la anécdota de monseñor Argaya, las reuniones secretas de Setién en Loyola con el alto clero vasco, que ponían en alerta a los militares de la zona, su «enfermedad» por la que fue destituido por Juan Pablo II, y su «recuperación» oara ser «asesor personal» de Ibarreche. No le anduvo en la zaga Uriarte, quien dejó hecha una ruina la catedral de Zamora, cuyos desconchones presencié.

    Esas dos razones, por llamarlo de alguna manera, Paco Pepe, son las mismas que explican el comportamiento antievangélico de algunos obispos, todos los abades y muchísimos curas, religiosos y seculares, de Cataluña. Porque se escudan en una supuesta nación –tan singular que en sus bastiones tiene un tal Rufián y un marroquí– parecen gozar de barra libre para desnaturalizar la doctrina moral social de la Iglesia. Ahí están las declaraciones de Vives, Novell o Pardo, con Planellas de solapada comparsa. No tienen las manos llenas de sangre todavía, pero sí el corazón podrido de odio y superioridad racista. No conviene olvidar que fue en las parroquias y en los coches de muchos clérigos donde se escondieron las urnas de unas votaciones que dividían a la comunidad, el altar mayor donde se hacía el recuento mientras se teatralizaba con la estola, el alba y cantos marianos. ¿En qué se distinguía aquel famoso arcipreste, visitado por Setién, preso por colaboración directa con asesinatos, de estos clérigos? ¿En qué se distinguía el discurso de Setién y su nación del discurso de Novell? Una nación, dicen báculo en ristre, contra otra nación. Son más separatistas nazis que clérigos, por remedar al reportero.

    1. Así es, despreciando a las víctimas de infames asesinatos las Iglesias vasca y catalanas sólo han conseguido vaciar sus parroquias. ¡ Qué asco de curas y de Iglesia que fomentaron el odio a la nación que más ha extendido la fé católica por el mundo! ¡ Qué sinsentido!

  4. Qué desastre para Vidal y Bastante. A ver si ahora van a poner verde a D. Mario Iceta. No lo digo por decir, ya están blanqueando al cura de marras, diciendo que «relativizó» la violencia de ETA y que vale ya, que ya ha pedido perdón. Justificar los crímenes carece de importancia, el cura es muy majo y el malo-maluto-malísimo es… Munilla. Y los picoletos, que eran muy brutos… es el guión mil veces repetido y que ya nos conocemos de memoria. A esa escoria mediática se la ve venir desde lejos.

  5. Respecto a la carta de «arrepentimiento» del párroco de Lemona, queda claro, que su remordimiento es más falso que Judas Iscariote. Porque para hacer unas declaraciones tan llenas de odio, queda claro que lleva años actuando y pensando de este modo. Habría que desenmascarar a todos los curas satánicos que, como éste, pretenden demoler a la Iglesia de Cristo desde dentro.

  6. No me lo esperaba. Pero debo decir que esta noticia, además de alegrarme, me ha sorprendido muy gratamente. Si la jerarquía hubiese actuado así a su debido tiempo, otro gallo le cantaría a la Iglesia de Cristo. No obstante, bienvenida sea esta valiente decisión.

  7. Además de ser una reacción lógica y coherente, en las actuales circunstancias demuestra valentía y que la jerarquía eclesiástica, como servicio al Pueblo de Dios, en algunas diócesis está donde debe.

        1. No del todo. Se olvida vd. de Añoveros, cuyos rescoldos rojos persisten en algunos lugares de la diócesis de Cádiz, por la cual pasó. Entre ellos los que quieren cargarse a Zornoza.

    1. Eso por sí solo no quiere decir nada. Me cuentan que Iceta en Bilbao ha dado a veces muestras de padecer «síndrome de Estocolmo».

  8. No sé si Segura es hoy o no distinto de lo que fue. La que sí es distinta, en este caso, para bien, es la sociedad española, que ya no tolera la existencia de curas de esta calaña. Supongo que esta realidad ha pesado mucho en el ánimo del administrador apostólico de Bilbao y su Obispo auxiliar.

    1. La sociedad española ha cambiado, hay internet y hay varios sitios como este nido y al final todo se sabe. No podemos comparar con los años de plomo cuando la Tv del régimen creaba la opinión y nadie decía que los obispos vascos eran unos tales y que los curas eran unos cuales.

      Se toleraban los funerales por la puerta de atrás y se toleraba todo, con el aplauso del gobierno de turno, que hacía más por el separatismo que los etarras.

      También la actitud de Roma es distinta. Pero no demasiado distinta.

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