
Aunque en España y en Radcliffe no se note.
Del último Specola
«Un buen final para nuestra specola de hoy. Parece que algunos se van poniendo las pilas y en los últimos días el Maestro General de la Orden de los Predicadores ha enviado una carta circular con una oración por la vocaciones para ser rezada diariamente. Invita a actuar en la práctica promoviendo momentos útiles para dar a conocer el carisma de santo Domingo a los jóvenes. El Vaticano II, sus documentos, pidió a las órdenes religiosas volver a sus raíces. Mientras en muchas lugares del mundo la orden se muere, en Estados Unidos los dominicos han comenzado a distinguirse y crecer. La atención al estudio, carisma primario de los dominicos, a la liturgia y a la predicación, han llevado a muchos jóvenes a acercarse a este particular estilo de vida.
«Los últimos Capítulos Generales han pedido que la promoción de nuevas vocaciones sea una de nuestras prioridades y que se destinen a esta labor los recursos personales y materiales necesarios. Dado que el Señor mismo nos dice «pedir al Señor de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9,38), uno de nuestros deberes importantes en la promoción de las vocaciones es la oración».
«Ordenamos que los priores prevean la recitación diaria de una oración por las vocaciones en común, adoptando la oración encargada anteriormente si aún no está en uso. Mientras oramos juntos por las vocaciones, tengamos en cuenta que orar por las vocaciones dominicanas significa promover activamente el carisma dominicano entre los jóvenes, animando y acompañando a quienes se sienten llamados. Orar por las vocaciones dominicanas significa también hacer visible el carisma dominicano , para que incluso aquellos que han escuchado el llamado de Dios a la Orden puedan verlo con mayor claridad. La oración por las vocaciones dominicanas debe llevarnos a un mayor compromiso con el Señor que nos llamó». Esta es la oración que, mutatis mutandis, puede ser muy útil:
Domine Iesu Christe, qui ad Evangelium praedicandum sancti Dominici familiam in Ecclesia convocasti, suppliciter te rogamus, ut operarios in messem tuam mittere digneris; fortitudinem, sapientiam gratiamque omnem iis tribue, ut te mortuum, resurrectum et in gloria venturum digne coram hominibus confiteantur. Mariae sacratissimae, cuius sub patrocinio Ordo noster permanet, intercessione concede, nos propugnatores esse fidei lumenque dispellens indifferentiam et peccati tenebras. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.
Señor Jesucristo, tú que reuniste a la familia de santo Domingo en tu Iglesia para predicar el Evangelio, te pedimos humildemente que por tu bondad envíes obreros a tu mies y les concedas toda gracia y sabiduría para proclamar dignamente tu muerte, resurrección y venida gloriosa. Que tu orden persevere bajo el patrocinio de la Santísima Virgen María, concediéndole por su intercesión ser verdaderos campeones de la fe, y de la luz que disipa las tinieblas de la indiferencia y del pecado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.»