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Al de Lérida se le ponen las cosas cada vez peor

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Jorge Español, campeón de la Justicia, le dedica hoy en Heraldo de Aragón un artículo que pone a este pobre hombre, que es eso más que malvado, en su lugar. Penosos días en los que hay tantos obispos obres hombres.

Leía el artículo en el periódico aragonés pero no sabía enlazároslo ni copiarlo.Como ahora ya lo tengo os lo transcribo:

“Un Juez espera, grave y circunspecto, al Obispo de Lérida

El obispo de Lérida monseñor Giménez Valls, en un carta dirigida a varios medios, dice que no ha de ser su Obispado quien traduzca del catalán al castellano los documentos que el Obispado de Barbastro-Monzón ha pedido que exhiba en el juicio civil por las 111 piezas artísticas aragonesas que retiene en el Museo de Lérida.

Tiene razón. El juez de Barbastro ha determinado que esa traducción compete hacerla, si le conviniere, al obispado solicitante (Barbastro-Monzón), lo cual le vendrá de perlas, pues podrá traducir solo los documentos, o acaso los párrafos de los mismos, que le resulten beneficiosos. Y el documento que no se traduzca, no valdrá.

Pero, ¿a quién realmente interesan esas nimiedades procesales? El obispo de Lérida, en lugar de intentar distraer y esquivar sus graves responsabilidades hablando de trivialidades a los periódicos (así, sobre documentos intranscendentes en catalán), haría mejor en tomarse más seriamente este juicio de las 111 piezas.

Posiblemente el juez de Barbastro se muestre grave y circunspecto cuando tenga que oír las explicaciones del obispo, que ahora se ha declarado dueño de 83 de esas 111 valiosas piezas, a la vista de que existen multitud de actos propios y públicos de ese Obispado reconociendo que esas 111 obras de arte, sin dejar una, son de las parroquias aragonesas.

Es casi seguro que monseñor no dará explicación alguna a los periódicos, ni acaso lo haga ante el juez el 16 de mayo, día en que tiene que declarar sobre ello, bien porque no acuda, bien porque no tenga razones.

Pero este silencio ante los medios y sus lectores no le librará de su escandalosa incoherencia, pues, en otro escrito no muy lejano (finales de 2016), donde monseñor juraba y perjuraba a su homólogo barbastrense que la propiedad de las 111 piezas, sin excepciones, era de las parroquias aragonesas, le tranquilizaba así: “Este Obispado de Lérida no ha cambiado de opinión ni en público ni en privado, ni ante la jerarquía de nuestra Santa Madre Iglesia, ni ante las autoridades civiles, dejando patente, una y mil veces más, nuestro respeto y acatamiento sin reserva alguna, a la resolución del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y a los documentos firmados por los obispos anteriores”. Y concluía: “No es mi intención variar su contenido”.

En una carta de su antecesor monseñor Piris a la Secretaría de Estado vaticana pretendía justificar su reacia posición a querellarse contra el Consorcio del Museo de Lérida, como Roma le ordenaba, porque, de hacerlo, decía, supondría su “suicidio pastoral” en Lérida. Imagino que lo mismo debe alegar monseñor Giménez Valls ante la Secretaría de Estado Vaticana, al instarle ahora a salir de dicho Consorcio.

¿Suicidio pastoral? Las gentes de Lérida, cristianas o no, son magníficas y honradas y, lejos de querer lo ajeno, como personas cabales que son, antes devolverán una cosa a su dueño. No les hace falta que el señor obispo vaya a predicarles sobre el séptimo y el décimo mandamiento. ¿Acaso habrá de ser al revés? El problema no es de la gente, sino de la curia de Lérida.

Nos dirá monseñor que ha recibido una herencia envenenada y que la bola rodante se ha hecho muy grande. Solo que él, lejos de intentar reducirla, la ha hecho tan gruesa como ha podido con su asombrosa declaración de ser ahora dueño de 83 de las piezas que debe devolver. ¡Casi nada!

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El ejemplo que el obispo debería seguir es el de Jesús, rehusando la tentación del demonio sobre el poder y los bienes materiales, no vaya a ser, si no, que confunda lo intrascendente con lo serio e importante, que es obedecer a los tribunales del Papa, desligarse del Consorcio del Museo de Lérida, devolver las piezas ajenas que allí están depositadas y abrir con su colega aragonés una línea franca de colaboración fraterna en beneficio de ambas comunidades. Catalanes y aragoneses lo agradecerán”.

El periódico citado además de  publicar el texto de Jorge Español, aunque yo haya sido incapaz de enlazarla, da más relieve a la noticia:

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2019/04/13/el-abogado-de-sijena-acusa-al-obispo-de-lerida-de-desoir-al-vaticano-y-este-lo-niega-1309113.html

Con lo que este Salvadorcillo, escaso en todo, mierdilla siempre, tampoco hay que mayusculizar su pobrísima entidad, se encuentra poco querido en Lérida, por valenciano y también porque hay muy poco que querer en esa nadilla, en Aragón le detestan por su pretensión de quedarse con sus bienes y en el resto de España ni un uno por diez mil sabe quien es tal personaje.

Siempre ha habido en España muchos obispos a los que casi no había quien les conociera en sus diócesis cuando las regían y quince años después de dejarlas, nadie. Salvadorcillo es uno de esos. Nada con sifón e incluso hasta sin sifón. Nada. Menos 273 grados.

Personalmente creo que lo suyo no tiene otro arreglo que su renuncia. Porque usted no vale para nada. ¿Qué tendrán los valencianos, al menos bastantes, de inutilidad congénita para el episcopado? ¿Es la insuficiencia mitral enfermedad congénita en Valencia?

 

3 comentarios en “Al de Lérida se le ponen las cosas cada vez peor
  1. “Suicidio pastoral” no, porque, precísamente, así salvaría su integridad pastoral; pero prefiere no enfrentarse a políticos y movimientos secesionistas a los que los mandamientos de la Iglesia de Cristo les importan un bledo, y que sólo toleran a la Iglesia en tanto en cuanto se deja utilizar para sus fines. ¡Y vaya cómo se deja por esa tierras! Un verdadero escándalo que produce vergüenza ajena.

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