
Parece que Francisco le tenía ganas y se apresuró a misericordiarle. Aunque Ñáñez no fuera precisamente un Aguer. Pero también se duchaba y en su casa de niño se educó en buenos modales.

Parece que Francisco le tenía ganas y se apresuró a misericordiarle. Aunque Ñáñez no fuera precisamente un Aguer. Pero también se duchaba y en su casa de niño se educó en buenos modales.
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