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ABC debería saber que un funeral no es una misa en honor de alguien

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Aunque algunos curas, con el consentimiento al menos tácito de su obispo, los hayan convertido en tales.

«La verdad sobre la ausencia de Clemente en el funeral de Álex Lequio»

El joven Lequio merecerá las lágrimas de su familia y de sus amigos, el recuerdo, oraciones por el eterno descanso de su alma por parte de quienes sean creyentes pero  ¿honores? ¿Por qué? ¿Por morirse? ¿Y la Iglesia tiene que rendírselos?

La ignorancia de lo que es un funeral si se demuestra públicamente no deja en buen lugar a un periódico serio.

18 comentarios en “ABC debería saber que un funeral no es una misa en honor de alguien
  1. Los funerales ya no son funerales, el celebrante es tan soberbio que lo lleva al cielo en volandas, como si él tuviera la potestad de ponerlo al la derecha del padre. Solamente se homenajea al difunto lo bueno que era. Y como dicen ahí arriba al final la nietísima o el nietísimo leen un panfleto ridículo y todos aplaudiendo. Si miento que me retracten públicamente, porque esto es lo habitual, salvo raras ocasiones.

  2. No es ignorancia, que también, es mala idea. Se trata de atacar al catolicismo cuando sea y como sea. Y la Comunión de los Santos es una de tantas cosas que hay que eliminar, nada más que porque está en el Credo.

    Rezamos por las almas de los difuntos, no le hacemos homenajes, pero si convertimos los funerales en homenajes, se habrá perdido una parte del Credo y suma y sigue.

    En cuanto a ese panfleto, desde al transición fue evolucionando hacia la miseria moral. Vendidos a la subvención.

  3. qué esperar del ABC cuando en la Cope dicen continuamente que «se ofició una misa en recuerdo (homenaje) de….» ¿oficiar? y que «presidían la misa los reyes…..» …….. una ignorancia supina en la radio catolica…….

  4. ABC ya dejó hace tiempo de ser un periódico de línea editorial cristiana. Sólo hace falta darse una vuelta por las noticias que hablen de aborto o ideología de género. Sus periodistas están ya en la línea del mundo, aceptando y aplaudiendo plenamente tales aberraciones. Algún comentario al respecto les he hecho en dichas noticias en su versión digital, pero se ve que no les gusta que les critiquen porque nunca me dan de paso. Don Torcuato Luca de Tena debe estar revolviéndose en su tumba viendo en lo que se ha convertido su periódico.
    Mucho menos podemos esperar que tengan dichos periodistas mentecatos, ignorantes y alejados de toda práctica cristiana, la más mínima idea de lo que es un funeral, misa aplicada a un difunto, sufragio o similar.

    1. Si buscamos en el ritual de exequias aparece varias veces. Por ejemplo en el formulario común I, exequias con canto, número 13 b: «En este momento (al final del rito), uno de los familiares o amigos puede hacer una breve biografía del difunto y agradecer a los presentes su participación en las exequias».
      Aparece, como digo, en otros lugares.
      También se habla de ello en la introducción al ritual, número 52, donde se dice: …es lícito y puede ser oportuno hacer una breve biografía del difunto, excluido en todo caso el género literario de «elogio fúnebre», se puede aludir al testimonio cristiano de la vida del difunto, si este constituye motivo de edificación y de acción de gracias a Dios.

      O sea, que sí está contemplada está alocución, pero con las mencionadas limitaciones.

        1. Digo yo que dependerá de la fidelidad a las rúbricas del celebrante, no del rito en sí. Excesos y barbaridades pueden hacerse con novus o vetus ordo.

          Conocí un sacerdote mayor, muy de vetus ordo, muy de manípulo y puntillas, muy de bonete, pero que luego purificaba fatal, sin cuidado alguno por las sagradas partículas. De pena.

          El ritual dice bien claro que no sea elogio fúnebre, así que no veo el problema que se dé gracias a los asistentes al funeral por acompañar a la familia y orar por el difunto. Eso, sólo eso si vida no es ejemplar.

          Asistí no hace mucho al funeral de un religioso con una vida muy destacada, y el mismo obispo hizo, al final como dice el ritual, no en la homilía, un resumen de su vida, con fechas de sus votos, ordenación, etc. Me pareció sobrio y acertado, sin canonizaciones, artificios ni elogios. Sólo un resumen sencillo de una vida entregada a Dios que se presenta a Él para ser juzgada.

          Y así como digo eso también le doy la razón en que, a veces, hay excesos por parte de algunos. Hace un mes o así, en mi parroquia estuve en el funeral de una señora muy devota. El párroco, en la homilía, la mandó directamente al Cielo sin que dejara a Dios emitir su juicio. También de pena. Así que excesos y fidelidad hay en ambos ritos.

      1. Efectivamente se ha hecho un «portillo para gato» en el ritual, como en tantas otras cosas litúrgicas o no, y por ahí se cuela todo. Y la pregunta es fácil : ¿»se puede aludir al testimonio cristiano de la vida del difunto»? pues desgraciadamente en pocas ocasiones y, en esos casos , suele ser el propio sacerdote, más comedido, quien lo hace en la homilía. Y cuando ha sido o ha intentado ser un cristinano coherente, ¿es ese elogio el mejor testimonio de edificación ? pues, no sé. Un «portillo de gato» para banalizar también los novísimos .

    2. Hermenegildo, habrá que reparar mejor. Diácono ya ha respondido y aclarado la cuestión.

      En cuanto a su respuesta a Diácono, me ha soñado a «comodín del público».
      Quizá, al menos a mi entender, hubiese sido apropiado responder a Diácono con un » tiene ud. razón, estaba equivocado, muchas gracias «

  5. Dice Hermenegildo:
    «…que, con el beneplácito del celebrante, un familiar o allegado del difunto no sube al altar para hacer una glosa de su persona».
    Un par de consideraciones:
    – Con el beneplácito no del celebrante sino del ritual que señala esa posibilidad
    – No sube al altar sino que se debe dirigir al lugar desde donde se hace la oración universal que, a ser posible, será diferente del ambos desde el que se proclama la Palabra de Dios

  6. La ignorancia religiosa de muchos periodistas está fuera duda, pero también es verdad que raro es hoy día el funeral católico en el que, con el beneplácito del celebrante, un familiar o allegado del difunto no sube al altar para hacer una glosa de su persona, por supuesto, desde un punto de vista exclusivamente humano. Que si era muy simpático, que si guisaba muy bien, que si le gustaba la poesía…

  7. Algo parecido ha pasado en los funerales de las distintas diócesis; Osoroglio y Omella a la cabeza, claro. No era rezar por las almas de los fallecidos en la pandemia, sino homenaje a ellos, a los médicos y personal sanitario y a la sociedad solidaria. ¡Demasiado homenaje ya! ¿Qué homenaje y en virtud de qué merecen los pobres que se contagiaron, se agravaron y fallecieron? Es lo mismo que ocurre con algunos difuntos: baste que hayan muerto de enfermedad larga o penosa, un cáncer por ejemplo, para que las exequias se conviertan en un homenaje a lo que sufrió y demos por hecho que sufrió tanto que ya está -ya, automáticamente, ¡faltaba más!- gozando de Dios.
    Los periodistas reflejan lo que se ha inculcado en la misma santa Iglesia: salvación automática e instantánea para todos, y todos merecen ser homenajeados, ya no son objeto de plegarias y sufragios.

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