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A un cura secularizado, casado, nostálgico y que no es mala persona

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El Papa, con un grupo de curas casados

Te leo en ocasiones y sé de ti. Tenemos un amigo común que te aprecia.

Tu último escrito me parece un lamento personal por lo que quisiste ser y no puedes serlo pero sin reconocer que tú mismo fuiste la causa. Entiendo nostalgias pero también pienso que debes asumir tus propios actos.

Fuiste sacerdote con promesa de celibato.  Y por los motivos que fueren la incumpliste. Con pecado o sin él. Eso no es cosa mía sino tuya con el confesor. Y para mí eres un hermano más en la Iglesia. Con el orden sagrado aunque interrumpido. Que en ocasiones extraordinarias puedes ejercer. Aunque pretendas las ordinarias si bien reconociendo que estás  ya para pocas  dados tus años. Que deben estar, por lo que sé de ti, en los ochenta y cinco. Uno más o uno menos.

Respeto ru opción personal, tu matrimonio, tus hijos,  supongo que tus nietos, pero no paso de eso. Pediste abandonar el ejercicio del sacerdocio  porque quisiste otra vida. Pues…, fraile mostén.

No traería tu suplicatorio si sólo se refiriera  a alguien nostálgico de un pasado perdido y que ahora, en sus últimos años parece que querría recuperar de modo imposible. Y lo de imposible lo digo no por que sea imposible tu restauración en el ejercicio sacerdotal, que no lo es, de viudo, sin el menor problema, y hasta de casado, sino por imperativos de la edad. Vienes porque quedan algunos últimos de Filipinas, como tú, que añoran lo que abandonaron y se resisten a  ocupar el lugar que en  la Iglesia les corresponde por propia opción.

Aunque he de reconocer que tu trayectoria fue muy distinta de la de esos «ejercientes» que no rebasaron media docena de «fieles», cónyuge incluido, en el pequeño salón de un piso periférico. Poque los secularizados más jóvenes no sienten el menor deseo de volver al altar.

https://www.religiondigital.org/secularizados-_mistica_y_obispos/Papa-Francisco-llamados-Sacerdotes-secularizados_7_2132256766.html

 

32 comentarios en “A un cura secularizado, casado, nostálgico y que no es mala persona
  1. He conocido a dos sacerdotes que fueron secularizados en su día y debido a que no se casaron, uno porque después de un tiempo le dijo a la novia que no podía seguir, y el otro parece que nunca tuvo novia. Con la ayuda de dos obispos y existe un protocolo en la Congregación del Clero para tales casos, volvieron al ministerio. Claro, el que tiene mujer e hijos ha de asumir su propia responsabilidad e inmadurez porque el Señor es infinitamente misericordioso. Tiene que asumir que ha sido un desertor, cosa no fácil.

  2. ¿Por qué deseo ser un sacerdote católico?

    Fray Maximilian Maria Jaskowak OP
    14 de Agosto de 2019.
     

    La dificultad de explicar «por qué deseo ser un sacerdote católico» es que hay diez mil razones, todas ellas constituyen una sola, más bien misteriosa y que lo abarca todo: He escuchado una voz suave y apacible en el silencio de mi corazón. Y creo que es Su voz.

     Podría llenar el espacio restante de esta reflexión con otras razones, no menos importantes o sin importancia, de por qué deseo ser sacerdote católico. Como por ejemplo:

     (1) Deseo entregar todo mi corazón a Dios con total libertad de alma, de modo que el Señor sea mi única herencia, mi única posesión; y parece que no puedo hacer nada mejor que convertirme en sacerdote católico para cumplir este deseo.

     (2) Deseo la amistad con Jesús, y la idea de cuidarlo en el Santísimo Sacramento y todo lo que se refiere Él, incluida Su reserva en el Sagrario, la distribución y adoración del Señor, produce una alegría profunda y permanente en mi corazón. Ninguna otra vocación permite tal intimidad con el Santísimo Sacramento como la de un sacerdote católico.

     (3) Deseo salvar almas, dar a cada alma individual lo que sea más adecuado para su salvación, y dar a todas las almas lo que es, al final el todo: Dios. Y la grandeza de esta tarea se confía principalmente a los sacerdotes católicos.

     (4) Deseo ser un sacerdote católico, porque deseo no ser nada sin Jesús, y todo con Él.

     Podría llenar el espacio restante de esta reflexión con el relato de mi vocación, pero creo que mi historia vocacional es irrelevante.
    Miles de hombres mucho mejores que yo han entregado su vida al sacerdocio. Y sus biografías son magníficas. Preferiría decir aquí precisamente lo que puede decir cualquier hombre que va camino de la ordenación sacerdotal. En resumen, el deseo de ser sacerdote católico nace del amor. Pero este amor no sólo es más grande que el hombre, es más grande que cualquier cosa de este mundo. Es algo indescriptible.
     Este amor del que hablo es el amor de Dios. Y el deseo de ser sacerdote católico nace de este amor, del mismo amor de Dios. ¿Por qué? Basten cuatro razones:

    (1) El deseo de ser sacerdote católico nace del amor de Dios porque cualquier apariencia de deseo por el sacerdocio (y lo que conlleva) es inconcebible sin el conocimiento del amor del Corazón Santísimo de Jesús.

    (2) El deseo de ser sacerdote católico nace del amor de Dios porque sólo Dios puede ampliar la capacidad del corazón humano para abrazar las almas con el amor apacible y casto de Jesús, el Eterno y Sumo Sacerdote.

    (3) El deseo de ser un sacerdote católico nace del amor de Dios porque sólo Dios puede conquistar tan profundamente el corazón del hombre con una voz tan suave, delicada y misericordiosa como la Suya.

    (4) El deseo de ser sacerdote católico nace del amor de Dios porque sólo Dios puede llenar el corazón del hombre de Sí mismo, con Su propio Corazón adorable.

    Los misteriosos designios mediante los cuales Dios comunica este deseo a los hombres, son asombrosos. Revela la exquisita ternura y la increíble paciencia de Jesús con las almas de los sacerdotes, que tan a menudo arrastran su dignidad a través del fango y pagan Su amor con engaños. Y, sin embargo, Dios continúa llamando a los hombres humildes a las órdenes sagradas. Y rezo para que me haya llamado.

    La dificultad de explicar «por qué deseo ser sacerdote católico,» es que hay diez mil razones, todas equivalentes a una sola, bastante misteriosa y que lo abarca todo: He escuchado una voz apacible, vibrante y firme, en el silencio de mi corazón. Y esta no es una humana.

    «Ven, sígueme.»

  3. Nadie que teniendo la mano en el arado mire para atrás, es digno del reino de los cielos. Más claro el agua. Un cura arrepentido de verdad creerá que no es digno de volver a administrar las cosas sagradas del altar. Ir con exigencias suena mal.

  4. Conozco a unos cuantos sacerdotes secularizados, alguno amigo personal, y en todos ellos hubo abandono de la oración y…de su obispo. Todos sin excepción, son vidas destrozadas y el resultado de una mala gestión de sus superiores jerárquicos. En sentido contrario, también conozco sacerdocios salvados por la visión sobrenatural de su obispo, en este caso Rouco, que a pesar de sus gallegadas, resulta un fiel servidor de la Iglesia de Jesucristo.

  5. Vamos a ver, antes de la ordenación,el candidato tiene 5 o 6 años para discernir de que va lo del celibato y si es lo suyo o no. Que no es poco tiempo, ni te ordenas con 20 años sin ser consciente del asunto este.
    Y si se es célibe, se es con todas las consecuencias, y si no se es, no se es. Tal cual.
    Despues, que nadie venga con lloriqueos, de que quiero seguir siendo cura estando casado; hoy por hoy, las «reglas del juego» no van por ahí (quizá en un futuro, si).
    Si este señor optó por dejar el ministerio por el tema matrimonial, que no venga llorando por recibir la comunión de un seglar (el no es mejor, ni superior, ni mas digno que un seglar ¿que se ha creído?). Que cada uno asuma con las consecuencias de sus decisiones. Que a veces, parecemos críos.

  6. Resulta que un sacerdote católico si se casa con una mujer, tiene que abandonar el sacerdocio, pero si a un «cura» anglicano se le ocurre venir a la Iglesia Católica y está casado se le admite automáticamente. De verdad que me parece un disparate como no hay dos.
    No quiero decir con esto que esté a favor de los curas casados. Al revés. Estoy en contra de que los sacerdotes se casen con una mujer porque ya están casados con Dios, igualmente que estoy en contra de que un hombre se case con dos mujeres o una mujer con dos hombres.

    1. Mariela, recuerda lo que dice San Pablo de las que son como tú: no las permite hablaren la Iglesia. Porque las hay bocazas y poco listas. Te encanta mostrarte como eres, aunque des vergüenza ajena

      1. gasoil o casali o como te bautizaran. Me alegra ver que ya sabes poner las diéresis. Muy bien, vas progresando. Veo que sigues juntando palabras. Tranquilo. Sería mucho pedir que no tuvieras ningún fallo.
        A tí san Pablo te diría que no escribieras.

  7. De vuelta al Principito

    Fray Josemaría Guzmán-Domínguez OP
    09 de Agosto de 2019
    Antoine de Saint-Exupéry

    Algunos libros nos domestican. Nos enganchan.

    Para mí, el Principito de Saint-Exupéry es uno de éstos. Se destaca entre otros cien mil libros. Mi madre me lo leyó por primera vez en Venezuela.
    Más tarde, fue uno de los primeros que leí en inglés. Recuerdo haber disfrutado con la narrativa y con sus encantadoras ilustraciones.
    No estoy seguro de lo que hice dcuando lo acabé. Volví a él, mientras aprendía francés (su idioma original) en la escuela secundaria.
    Esta vez me enseñó a apreciar la amistad. En la universidad, me llamó la atención su deuda con las reflexiones de Pascal sobre el corazón.
    En el Noviciado, me ayudó a vislumbrar lo esencial. Más tarde, inspiró una película que revisé para la Revista Dominicana. Me alegró ver cómo el libro causó una profunda impresión en los cineastas. Me di cuenta de que la historia sigue dando forma a muchas mentes.

    Cuando el editor de esta serie me invitó a contribuir, me sugirió que revisara un clásico espiritual favorito. Sentí el impulso de volver a visitar a mi viejo amigo y ver qué diría esta vez.

    Me ofreció dos nuevas ideas. Primero, un libro, como el Principito, hace preguntas e insiste en ellas. ¿Qué es un geógrafo? ¿Por qué una flor produce espinas? ¿Qué significa reinar o poseer? ¿A dónde van los humanos? ¿Qué es un rito? ¿Hay alguna diferencia entre lo serio y lo importante? ¿Qué hace que el color del trigo o el resplandor de las estrellas sea especial?
    El libro plantea esto o lo otro con asombro infantil, incitándonos a buscar el significado de las cosas más comunes. Nos exhorta a seguir lo que apunta al corazón de las cosas. Nos advierte para que no los olvidemos, que nos ocupemos con seriedad de nuestras cosas. De un modo dulce y sencillo, la historia nos invita a la contemplación.

    En segundo lugar, tras esta lectura, El Principito me llevó a reflexionar sobre risas y lágrimas. En un momento de la historia, el narrador exclama: «C’est tellement mystérieux, le pays des larmes! ¡Es realmente misterioso, la tierra de las lágrimas! «Es difícil saber qué hacer para consolar a alguien que está llorando. Comprender por qué o cuándo derramamos lágrimas también puede ser difícil. ¿Y qué hay en los niños que los hace más propensos a estas obras hidráulicas? ¿Podría ser inocencia? La risa no es menos misteriosa. Puede surgir aparentemente de la nada. Todo tipo de cosas extrañas pueden provocarlo. También es particularmente contagiosa.
    El Principito nos pide que pensemos en lo que nos hace llorar y lo qué nos hace reír. Una vez más, enseña que las cosas comunes inspiran la reflexión. Y esta simple reflexión señala el misterio esencial que sólo el corazón puede percibir.

    Y todo esto para decir: Si no has leído El Principito, léelo. Si ha pasado mucho tiempo, vuelve a ello. ¡Es corto!

    Y si hay otro libro que te acompañó a través de la vida y crees que podría tener algo nuevo para compartir, ¡tómalo también!

    1. Sr.Canali_he disfrutado mucho con su comentario,pues también para mí El principito,es un libro de incontables lecturas a lo largo de la vida,y siempre encuentras algo que te hace mirar todo lo importante de la vida,con una mirada nueva,como cuando era niña.

  8. Pobrecitos, un error se paga con toda una vida, ahí están Adán y Eva,. Lo tenían todo, y por una cosa que parecía no tener importancia, se quedan desnudos, en la miseria , indigentes. Estos sacerdotes que abandonan el sacerdocio, tal vez evitan con eso un mal mayor,. Vivir una doble vida es despreciable, si entraron al seminario por error, que mejor que lo abandonen, que dentro causarían mucho mal, y Dios que ve los corazones, sabrá los motivos. Pero no dejo pasar el comentario, . Dice la broma, que para tentar a Adán, bastó una sonrisita de mujer, pero para hacer caer a Eva, se necesitó toda la astucia del demonio, Ésos débiles sacerdotes, deberían correrlas a patadas, cuando llegan muy melositas.
    Habrá una feminista por aquí que se enoje por el consejo?😠

      1. 😁😀😂,. Susana,. Ya te pasó lo que a mí,. Si la pobre de Mariela es inocente.
        Susana,. ¿Será que no me explico bien? Estoy diciéndo que Eva es más astuta, más sagáz que Adán, que él es ingenuo y solo una mujer lo venció, y la mujer ocupó que nada menos la astucia de lucifer la lograra convencer… Casi por obviedad se llega a la conclusión. La mujer, en MUCHAS ocaciones, maneja los hilos,. Vamos, que somos mujeres . No se trata de ver feminismos ni victimismo a, cada cual lo suyo.

        1. Les pido disculpas a las dos por la confusión Mariela,el comentario era para Spes,pero como también leí a Mariela, pués me hice un lío.Un saludo a las dos.

  9. Señoras y Señores,

    Un poco de sensatez.

    Si yo elijo comer un paella, renuncié a comer al mismo tiempo una sopa.
    Si elegí estudiar ingeniería, renuncié a estudiar medicina.
    Si elegí Vacaciones en la Montaña, renuncié a hacer wind Surf.

    Lo de nadar y guardar la ropa…es cosa de adolescentes inmaduros.
    La Libertad, tiene una característica, cuando se usa, se usa.

    Basta de chachara…

    1. No creo que la cosa vaya por ahí. Creo más bien que el tema está en que, después de haber comido usted paella, e incluso de haber aprendido a cocinarla, le prohíben no ya apartar las raciones en las comidas de amigos, sino incluso ofrecerse a comprar los condimentos para cocinarla. Y mientras hay algunos que, sin haber estudiado para ello, pueden hacerlo todo.

  10. Hace dos domingos, paseando por el centro de Madrid, concretamente en La Latina, casualmente, ví a un ex-sacerdote, con la que presuntamente es hoy su mujer, y un grupo de amigos. Este sacerdote estuvo ejerciéndo el sacerdocio hasta su secularización en la parroquia Beata Maria Ana de Jesús, en Legazpi-Madrid. Me produjo una inmensa tristeza y decepción verlo fuera de la parroquia y así. Cómo puede ser posible que un sacerdote al que daba gusto escuchar sus predicaciones, siempre muy certeras y profundas, haya sido ganado por el mundo y sus secuaces. Todo por………una mujer. Siempre digo lo mismo y no me cansaré de repetirlo: Falló la oración, falló el amor a Dios y falló, como no podía ser de otra manera, su devoción amorosa y filial a Nuestra Señora, si es que alguna vez la tuvo. Si se hubiera puesto en manos de María, jamás hubiera dejado el sacerdocio. Que pena y que triste. Señor, ayúdanos.

  11. Mi queridísimo Paco Pepe, no puedo intervenir como quisiera en tu blog por hallarme lejos del ciberespacio y con mi móvil que se atasca, que comete más errores de los imaginados por su propia autonomía correctora, hoy que me encuentro ante un ordenador con acceso a la red aprovecho la ocasión para agradecerte tu entrega a la causa de la Iglesia, a ti y a Carmen, dos ejemplos a seguir.
    No me importa hacerlo público. No necesitáis mis palabras de reconocimiento. Ni éstas esperan ningún lucro ulterior, salvo el afecto que nos une.

    Te cuento. Y cuento coram populo para todos aquellos que abusan de tu paciencia, cogen el rábano por las hojas y acusan hipócritamente tu labor altruista, que espero que Dios recompense, el único Valedor real.
    Estos días tuve una conversación amigable en un pueblín del Bajo Ampurdán con un matrimonio relativamente joven, que tras adoptar tres niños el Señor les deparó una hija propia. Ella es hija de un íntimo amigo tuyo. Salió, lógicamente, la labor de la Cigueña. El marido, militante de la Obra de san Josémaría, sostenía que no le parecía bien la recriminación de la jerarquía y que había que darles aire, dejar espacios para el reconocimiento de la buena voluntad, el «lado bueno» de determinadas declaraciones y actuaciones. Era una manera de aceptar la tesis del pasteleo, de mirar para otra parte, de no crispar, muy extendida ahora entre miembros conspicuos de la Obra. (Entre paréntesis y bromas, la esposa comentó que en Madrid era apotegma que nadie sabía más de obispos que usted…)

    No era esa mi tesis. Recordé los disparates teológicos de Francisco. Sobre la justificación y las obras, la Trinidad, los sacramentos. Sobre la intemperancia verbal del Pontífice. Y, por ser un tema en el que ambos trabajábamos, sobre bioética.

    Una velada en la que usted, con su esposa, fueron los protagonistas de fondo. En el horizonte se divisaban las islas Medas, junto al macizo de los Montgrins. Un espectáculo maravilloso que reflejaba la obra del Creador. Sin panteísmos de Laudato Si.

  12. Puedo llegar a entender que no puedan ejercer. Pero no comprendo que ni siquiera puedan leer una lectura o repartir la comuniòn. Incluso ¿no podrìan asistir como diàconos?. Aunque sean sacerdotes tambièn son diàconos. A decir la verdad es un poco absurdo. Tampoco me imagino a un obispo haciendo el papel de un diàcono. La verdad.

    1. Si han sido ordenados de presbíteros no pueden ejercer de diáconos. Son ministerios distintos.
      Por otro lado, los casados pueden ser ordenados de diáconos permanentes, pero un diácono permanente célibe o viudo no puede casarse (espero se vea la diferencia). Se permite ordenar de diáconos a casados, pero no casar a ordenados. Si quiere casarse ha de dejar el ministerio.

      1. No se trata de que sean ministerios distintos, pues como dice Santo Tomás de Aquino, las formas superiores con tienen virtualmente a las inferiores. Por eso los Obispos cuando ofician la venerable liturgia de San Pío V, debajode la casulla, llevan la dalmática de los diáconos y la tunicela de los subdiáconos. (El arzobispo Dr. Don Emilio Benavent decía: Los Obispos antes parecíamos alcachofas). Pero, chanzas aparte, un sacerdote secularizado no puede ejercer de diácono , pues si tiene dispensa del ejercicio del ministerio y de sus connotaciones, en lo específico, ello se extiende a todas sus virtualidades, como es el caso del diaconado,

  13. Estoy por completo con D. Francisco José. Se acierta en la vida cuando se actúa con coherencia y determinación, con madurez, constancia y renuncia permanente. En el caso de mi esposa y yo, con nuestros 7 hijos, hemos acertado por haber puesto nuestra unión en manos de Dios, por haber nos entregado sin fisuras ni recovecos, por haber estado abiertos a la vida en medio de grandes esfuerzos y sacrificios. Pero aquí tenemos la recompensa, en una vida lograda y centrada en la fe y la oración, ayudando a los demás cuanto podemos y aportando a la sociedad siete cristianos centrados, sólidos y coherentes. Otros caminos con vuelta atrás (divorciados, secularizados, monjas que abandonan, etc) suelen ser propios de fracasados. Recemos por ellos para que no obstante ayuden lo más posible y para que con su amargura y resentimiento no contagien a otros.

  14. Por si le sirve de consuelo le diré una cosa, que sólo requiere fe. Que se ponga los ornamentos y que se dedique, y no lo digo con sarcasmo, a suministrar agua bendita, y que lo haga en latín y con la sal, y que la dé gratis, naturalmente. Creo que esta función sacerdotal no se la va a negar la Iglesia. De los sacramentales de la Iglesia éste supera a todos. Que no haya agua bendita en las iglesias es un síntoma grave. Incluso perdona los pecados veniales, además de devolver la salud y otros bienes.

    1. Hombre! perdona los pecados veniales no «per se», sino si hay arrepentimiento y propósito, como todo. También los perdona, más todavía, una Comunion sacramental bien hecha, pero con esa condición de arrepentimiento y propósito, y más estando con el Señor en esos momentos.

  15. Seamos honestos: un sacerdote secularizado es sinónimo de fracasado. Todos lo ven así y lo sienten igual.
    Pues esa manera de verlo NO ES CRISTIANA.
    » Vine a por los pecadores, y no a por los justos » (o los que se creen justos, se podría interpretar)

    En fin, donde hay verdadero amor de Dios, habrá verdadero amor al prójimo, y a la inversa.

  16. Es curioso observar cómo los sacerdotes jóvenes que se secularizan no muestran luego la nostalgia por el sacerdocio que manifiestan muchos de los mayores.

    1. Porque todavía no son mayores… Tiempo al tiempo.
      En todo caso lo que quiere este cura secularizado, no es católico, ni del rito romano ni del oriental. Un sacerdote no puede casarse, que es lo que él hizo.

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