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A Ricardo Blázquez después de que le hayan asaltado el arzobispado.

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Ya ves que ir de blandiblú, aunque sea lo que te pida el cuerpo, no sirve para nada.

Lo vais a aprender a bofetadas en ambos carrillos que es lo que quieren daros esos que quisisteis amigos y que no os pueden ver aunque les hayáis puesto el trasero en pompa.

Convenceros de una puñetera vez que los únicos que tenéis somos nosotros, los católicos. Por cabreados que nos tengáis. Pero el cabreo se puede deponer y encantados si nos dais motivos. El odio que ya veis que os tienen, más que a vosotros a la Iglesia, pero en la parte que os toca la recibís, pese a tanto vergonzoso camuflaje por vuestro lado, no va a desaparecer por muchas indignidades que cometáis. No os pueden ver. Quieren vuestra desaparición. Que no haya cardenales, arzobispos, presidentes de  Conferencia Episcopales, Conferencias ni Iglesia.

¿Qué eres medio bobo y no  te has enterado? Pues ahí los tienes para que espabiles.

https://infovaticana.com/2019/03/08/feministas-asaltan-el-arzobispado-de-valladolid-con-proclamas-abortistas/

 

7 comentarios en “A Ricardo Blázquez después de que le hayan asaltado el arzobispado.
  1. Aquí no capitulo, Francisco Pepe, así que a la carga. ><

    Don Ricardo (a Osoro no tengo el gusto de conocerle) sabe muy bien de las campañas del mal y te las explica sin palabras resonantes, ni alzando la voz llamando a rebato a la tropa; pero sabe muy bien contra quién o qué se juega los cuartos (y no hablo de los dineros).

    Esos asaltos o pintadas van a aparecer siempre, aunque repartan caramelos y globos en las comuniones.

    Otra cosa es que la cara nos la partan a nosotros en la calle, por Cristo, y ellos nos pongan el hielo a casa. También hacen estos obispos por el plan del Señor, pero sin que se entere la mano izquierda de lo que hace la derecha. Doy fe de don Ricardo ahí.

    De todas formas nadie se equivoca si bendice a los que le persiguen y ruega por los que le calumnian. Otra cosa es no dar ni agua al aborto y demás, y en el desierto polvorones si hace falta.

    Al final, no todos los generales arengan a la tropa en primera línea, o salen al frente del ejército a la carga, como Carlos V en su día. Napoleón era un gran estratega, y no daba la altura para el cuerpo a cuerpo, oye.

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