«A propósito de Santa Sofía»

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Tiene toda la razón Sánchez Saus. Es historiador y sabe de lo que habla. Lo normal es que el Panteón de Agripa siga siendo una iglesia católica y no un centro de sincretismos panteístico-católicos, la mezquita de Córdoba una catedral y Santa Sofía una mezquita como lo fue desde el siglo XV hasta Kemal Ataturk en el XX. De lo que debemos dolernos es de la pérdida de Constantinopla para la Cristiandad, no de que quienes vencieron a los cristianos la hayan convertido en mezquita. Era lo obligado.

La suerte de los vencidos no es buena. Y solo se cambia reconquistando. Si se puede y se quiere. Con la ayuda de Dios. Y Reconquista y Dios no son hoy palabras de moda.

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«A propósito de Santa Sofía»

Y la fe no me mueve a defender museos, por importantes que puedan ser.

 

Comentarios
10 comentarios en “«A propósito de Santa Sofía»
  1. A propósito de Córdoba
    Si giramos la tortilla?
    De lo que debemos dolernos es de la pérdida de Córdoba para el mundo árabe, no de que quienes vencieron a los musulmanes la hayan convertido en catedral. Era lo obligado.

  2. El Islam y sus ansias de expansión son nocivas para la humanidad y en especial para el mundo occidental
    Hay una cuadrilla de tarados en Zaragoza que reclaman un oratorio en la antigua mezquita que hubo donde está la catedral de la Seo
    Es la amenaza seria que tenemos
    SANTIAGO Y ARRIBA ESPAÑA

  3. Tampoco se puede hacer como si no hubieran existido los 85 años en que Santa Sofía dejó de ser mezquita y ha estado abierta al público. Y esto no por imposición externa, sino por designio del propio gobierno turco de entonces y de un líder carismático como todavía es allí para muchos Ataturk. Este vaivén es lo que duele, así como la utilización del gran símbolo para los intereses geoestratégicos del sultán post-moderno y sus piadosos visires. No todo es tan redondo.

    1. La realidad es que todas las mezquitas de Estambul son visitables por fieles de otros credos manteniendo las normas de respeto elementales en todo lugar de culto, sea cual sea la religión. Santa Sofía no va a ser una excepción.
      La clave de la decisión de Erdogan es política. Marca el giro de Turquía, que paulatinamente va dando la espalda a Europa, hacia el liderazgo del Islam sunita. Otra clave es de política interna: Estambul simboliza la resistencia de la Turquía laica al islamismo creciente en el país. Erdogan acaba con un símbolo de la Turquía de Ataturk y reivindica la historia islámica de la Turquía que él representa.

    2. Permitan que comparta un recuerdo: hace años hice con unos amigos una peregrinación a Tierra Santa en un sentido muy amplio. Recuerdo que acudimos a Santa Sofía muy temprano, antes que los turistas, y en una esquina, disimuladamente y sin aspavientos, recitamos el credo nicenoconstantinopolitano. Fue una experiencia emocionante y – ahora me doy cuenta – inolvidable

  4. Esa solución sería razonable de ser las dos partes razonables. El problema es que el Islam no es razonable. Qué más prueba que la persecución inmisericorde que sufren los cristianos de toda confesión en la mayoría de países islámicos. Y no me vengan que si sunitas o chiitas, o lo que sea… Ni unos ni otros, ni radicales ni moderados los hemos visto nunca manifestarse por las cruentas matanzas de cristianos en medio mundo musulmán.

    El islam sólo da tres opciones: convertir, someter o morir.

    1. Es todavía más cruel que eso, Gerona, y, mientras los católicos queremos que los demás se salven y rezamos por ello, ellos pretenden que todos los infieles se condenen eternamente. Es una religión de odio y exaltación de pasiones, por mucho que prediquen y hagan propaganda ellos, y también los enemigos del catalocismo, como los marxistas entre otros.

    2. Es todavía más cruel que eso, Gerona, y mientras los católicos queremos que los demás se salven y rezamos por ello, ellos pretenden que todos los infieles se condenen eternamente. Es una religión de odio y exaltación de pasiones, por mucho que prediquen y hagan propaganda ellos, y también los enemigos del catalocismo, como los marxistas entre otros.

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