Infovaticana
La cigüeña de la torre

A propósito de las teresianas

La Cigüeña de la Torre
4 Marzo, 2016

Leo en Religión en Libertad un artículo sobre lo que significó el P. Poveda en la promoción de la mujer y en formar un grupo benemérito de mujeres católicas  consagradas a Dios que hicieron una labor admirable desde  su Institución Teresiana dignificando su papel en la Iglesia tanto personalmente como en su apostolado. No eran religiosas sino laicas consagradas y no ha habido por tanto ningún abandono de hábitos que nunca vistieron. El artículo de Alfonso V. Carrascosa narra los inicios de esas mujeres teresianas con extrapolación a otras mujeres notables, de indudable catolicismo, pero ajenas al carisma del P. Poveda aunque algunas hayan podido tener algún contacto con sus hijas. Me sorprende, debido a mi ignorancia hasta ahora, el catolicismo de algunas de ellas. De una de esas, no. Porque es muy próxima a mi familia que desciende directamente de ella. Mi mujer es tataranieta de Concepción Arenal. Y su recuerdo es por tanto muy próximo en la familia. A ver la fotografía de ella con la que Carrascosa ilustra su artículo me pareció estar viendo a la abuela de mi mujer, nieta suya, a la que llegué a conocer. Y en su casa, con ella viva, se consolidó nuestro noviazgo. Un hijo suyo, tío de mi mujer, mantenía esos rasgos físicos hoy creo que ya perdidos en mis hijos y nietos. Han pasado muchas generaciones. En la familia nunca se dudó del acendrado catolicismo de la que fue madre de los presos y de los pobres. Con una dedicación admirable. Sin embargo nunca dieron por buena su paso por la universidad vestida de varón. Siempre sostuvieron que fue vestida de mujer. Pero esto es una digresión de lo que quiero decir. En honor del P. Poveda, ya como mártir en los altares. / creo que una de sus hijas también lo está como mártir o camino de ello. Obra admirable la que emprendió con las mujeres y con hermosos frutos. ¿Hoy? Pues creo que está muy edulcorado su carisma, ojalá esté equivocado, y que aquello agoniza. Me ha causado penosa impresión oír a alguna de sus hijas teresianas referirse a él como Pedro. Como si fueran amigos desde la niñez. Ya me ha ocurrido con otras religiosas refiriéndose a su fundadora por su nombre de pila. Seguro que todas las que le siguieron en vida jamás le llamaron Pedro. Ha debido desaparecer aquello de nuestro santo padre fundador, nuestra santa madre.  Prefiero lo antiguo. Me disculparéis si para ilustrar la entrada, tomándola del artículo de Carrascosa, ponga la imagen de Concepción Arenal. Aunque jamás hubiera sido teresiana. No he sido yo quien la ha traído a colación. Aunque la colación me guste. http://www.religionenlibertad.com/la-epoca-de-san-pedro-poveda-y-las-pioneras-catolicas-en-48158.htm

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