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A Omella le dan hasta en el colodrillo

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Que nunca supe donde estaba.

Espero que no en sitio tan doloroso. Que tantos males no se los deseo a nadie. Y menos a un deficiente por solemne que se quiera.

Pues eso. Que le den. Vale que moderadamente.

https://germinansgerminabit.blogspot.com/2024/03/despedida-de-omella.html

P. D.: Ya sé dónde está el colodrillo.  En la coronilla. Me gusta la palabra.

Y volviendo a Omella. De las tres recomendaciones de Franco el turolense puede reunir dos: paso de buey y cara de bobo. Como en la fotografía.

 

 

Comentarios
5 comentarios en “A Omella le dan hasta en el colodrillo
  1. En el romance «Álora, la bien cercada, tú que estás en par del río» se menciona el colodrillo: «Entrado le ha por un ojo (se refiere a una flecha de una ballesta), salido le ha al colodrillo».

  2. Omella se irá hundido en el fracaso y el desprestigio más absolutos. Quiso caerle bien a todos y al final se ha ganado el menosprecio universal. No le odian, le menosprecian. Nunca se entendió con los secretarios de la CEE (Argüello y García Magán), que siempre fueron por libre y nunca le tuvieron en cuenta. Pidió una comisión de nombramientos episcopales para mantener a raya al Nuncio y cuando la tuvo lo único que supo hacer con ella fue entorpecer el proceso de nombramientos. Quiso mantener una política de buena vecindad con el (des)Gobierno y el resultado fue una bofetada tras otra. Montó el numerito de contratar a un bufete carísimo para que informara sobre los abusos y el resultado ha sido un desastre. Pero su mayor fracaso ha sido el nombramiento de José Cobo para Madrid. Omella quería a Ginés García, por eso lo promovió de Guadix a Getafe, luego creyó (erróneamente) que el Papa apostaba por Luis Ángel de las Heras, dejó tirado a su candidato en vez de luchar por él y se quedó colgado de la brocha cuando el elegido fue el jiennense. Y desde luego, nunca dominó la CEE como sí lo hicieron muchos de sus antecesores, ni siquiera se irá respetado y querido por todos como su antecesor Blázquez. Qué error, qué inmenso error confiarle tantas responsabilidades a alguien con sus carencias de formación y personalidad.

    1. Me recuerda mucho a Pedro Sánchez, en este caso en seglar, ateo y, posiblemente, masón.
      ¡Que error, que inmenso error confiarle tantas responsabilidades a alguien con sus carencias de formación y personalidad!

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