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¿A dónde ha llevado la Iglesia de Cataluña a los católicos?

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Su 'nueva religión': una generación entera de catalanes abandona el cristianismo para adorar al independentismo

A la ruina total.

Allí apenas quedan ya católicos. Y la mayoría de los pocos que quedan no son independentistas.

Pues como para correr a gorrazos a los responsables.

Han matado la religión en Cataluña.

https://www.periodistadigital.com/cultura/religion/20191105/generacion-entera-catalanes-abandona-cristo-adorar-independentismo-noticia-689404179525/

 

17 comentarios en “¿A dónde ha llevado la Iglesia de Cataluña a los católicos?
  1. La cosa es bien simple: ya se trate de contribuyentes normales, obispos, cardenales o papas, si son golpistas, son golpistas, es decir, delincuentes. No hay más. Y hay demasiados delincuentes que se creen impunes. Da lo mismo su rango (inmerecido en muchas ocasiones): si es memo, es memo. Si delinque, delinque. Si es reo de traición, lo es. No se hagan líos. Que cada palo aguante su vela.

  2. ¿A dónde han llevado los arrupitas a la otrora esplendorosa compañía de Jesús?

    Nueva machada del general Sosa, quien pide que los jesuitas afronten “la osadía de buscar lo que parece imposible”.

    Y es que el general Sosa animó a los arrupitas a “soñar lo improbable” a la hora de “planificar juntos el futuro”.

    Efectivamente, de ilusión también se vive. Y es que los anhelos del general Sosa y el arrupismo pasan por evitar su desaparición. Algo que no evitarán a pesar de la protección que gozan de parte del Enemigo. Sencillamente porque DE DIOS NADIE SE BURLA. Afortunadamente, hoy sí que existen grabadoras y cámaras de vídeo para dejar testimonio de las causas de la referida desaparición. AMDG.

    https://www.vidanuevadigital.com/2019/11/04/arturo-sosa-pide-que-los-jesuitas-afronten-la-osadia-de-buscar-lo-que-parece-imposible/

  3. Vínculum pacis
    Vínculo de paz

    Fray Francis Maria Day OP
    06 de Noviembre, 2019

    Cuando un grupo comparte un amor común, se forma un vínculo entre sus componentes, cuya consistencia corresponde al sentimiento compartido.
    A menudo nos sumamos a sociedades o clubes a partir de una comunidad de aficiones o intereses.
    Igualmente las ciudades e incluso, las naciones están configuradas por el amor de sus gentes respecto al bien común que comparten: Fecerunt civitates duas amores duo: Civitatem Dei, amor Dei usque ad contemptum sui, terrenam: Amor sui usque ad contemptum Dei. Dos amores construyeron dos ciudades: La Ciudad de Dios, el Amor de Dios hasta el desprecio de uno mismo, y la ciudad terrena, el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios. (Cfr. Augustinum, De Civitate De).
    La Iglesia también está formada y unida por el amor o caridad teologal.

    En Pentecostés, Jesús cumplió la promesa que hizo en la última cena y derramó el Espíritu Santo en los corazones de Sus discípulos: “El Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.” (Rm 5, 5).
    Con este acto, que da vida, la Iglesia se formó a partir de un grupo de hombres y mujeres timoratos. Dios formó Su Iglesia, dando a sus miembros el amor infinito del Espíritu Santo para trabarlos en la unidad.
    Al hablar de esto, algunos han ido tan lejos como para decir que el Espíritu Santo es el “alma increada de la Iglesia,” que da vida a su «Corazón .”
    El Espíritu Santo es la fuente misma de la vida de la Iglesia, de su unidad y fecundidad.

    Cristo expresó su profundo deseo de unidad en la oración sacerdotal de la última cena. La petición de la unidad está en el corazón de la plegaria de Jesús por la Iglesia: «Padre Santo: Conserva en Tu Nombre, a los que Me has dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.» (Jn 17, 11).
    Esta oración no es sólo para aquéllos que estaban presentes en la última cena, sino “también por aquéllos que creerán en Mí mediante su palabra: Que todos sean uno; como Tú, oh Padre, en Mí, y Yo en Ti”(Jn 17, 20-21).
    Jesús va más allá. Ora para que la unidad de Su Iglesia sea el resultado de la gloria que el Padre ha dado al Hijo.

    La unidad generada por el Espíritu es esencial en la vida de la Iglesia, y no hay nada que el diablo desee más que la discordia. El significado del nombre diablo, del griego diabalein, significa “despedazar o dispersar.”
    Un signo seguro de la obra del diablo es la división en el Cuerpo de Cristo. Es su modus operandi, traducido en la angustia, la duda y la sospecha.
    Así rasga la túnica inconsútil de Cristo, es decir, la unidad del pueblo de Dios, quitándole la caridad teologal, que es vínculo de unidad y de paz.
    Y lleva a cabo tal propósito, ocultando la verdad, causando escándalo, y con la creación de una unidad histérica, que nada tiene que ver con la vida sobrenatural.
    «Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo». ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?» Cor 1, 12-13)?
    Este problema es tan antiguo como el Nuevo Testamento, pero no es algo que pueda aceptarse con resignación.

    ¿Cómo vamos a combatir contra las fuerzas que amenazan a la Iglesia? ¿Cómo podemos predicar la verdad no adulterada del Evangelio sin sembrar división?
    En su libro: «El día va de caída,» el Cardenal Sarah nos dice: “Tenemos que obrar en un espíritu católico, es decir, profundamente sobrenatural y benévolo.” Debemos trabajar bajo la dirección del Espíritu Santo, y todas nuestras acciones deben realizarse en la esperanza que tenemos en Cristo, sobre de la victoria final de Dios.
    Esto no es ser “optimistas.” Es vivir de una manera sobrenatural. Esto no es “ser agradables.” Es ser generosos y benévolos en el medio del mundo.
    Cristo nos ha apartado, y nos ha santificado en la verdad para el anuncio del Evangelio.
    Él nos ha dado el Espíritu Santo como vínculo de la paz, una paz que el mundo no puede dar y que no puede conseguirse siguiendo las normas del mundo.
    Siempre y cuando actuemos por motivos bastardos o lealtades exclusivamente humanas, no seremos capaces de trabajar en orden a una verdadera renovación en el Cuerpo de Cristo. »
    Demos pues, de nuevo, la primacía, a la acción vivificante del Espíritu, y oremos por la unidad de la Iglesia.

    1. Sacerdotes y religiosos ingratos que han contribuído a crear cizaña entre españoles creando estupor y desconfianza al apoyar a un sector de delincuentes políticos y contribuyendo con sus sacristìas a votaciones ilegales. No hay que perseguirlos como en 1931-1936. Ahora sacan a mártires para hacer comedias. Ellos están con la independencia. No hace falta ni criticarlos. Destruirán ello mismos lo que tocan.

  4. El 85% del artículo está copipasteado (sin citar) de un análisis de ReligionEnLibertad.

    En ReligionEnLibertad se destaca que aunque Cataluña tiene sólo 1 boda católica de cada 10, en Madrid hay sólo 2 bodas católicas de cada 10. O sea, Madrid está hoy como la Cataluña de Mas y el procés hace apenas 6 años. Y Madrid es rica, tiene montones de curas y congregaciones y no tiene nacionalismo.

    El nacionalismo quizá es un agravante extra en la descristianización, pero no es el factor principal.

    1. Hace 15 años Cataluña era la primera Región y el motor en riqueza. Madrid la quinta. Ahora la Comunidad de Madrid es la locomotora de España. Cataluña ha bajado a un nivel preocupante, pero sigue en caída libre.Es una Región quebrada a la que solidariamente subvenciona el resto de España. Quienes están en primera línea no lo notan pues sus nóminas se contabilizan en el Ministerio de Hacienda y encima tiene capacidad discrecional para ajustarlas a su gusto, como el Torra, que se subió el sueldo de 80.000 a 145.00 euros. Y que paguen quienes hablan «la lengua de las bestias.» Toda esa injusticia y ese despropósito están orquestados por la masonería y los nuevos amos del Kremlin. La caída económica en Cataluña, va pareja al desquiciamiento moral y espiritual. Es una sociedad corrompida. Y todo ello con la ayuda, en su momento, de Rajoy y ahora del camarada Sánchez, a cuyo lado, el impresentable Rajoy, aparece como un jabato, lo cual es ya el colmo.

    1. El Cardenal Omella no se considera poseedor de ningún «chiringuito.» Desde su nombramiento para la Sede de San Paciano y San Severo, es consciente de que es ave de paso.

  5. En Cataluña apenas quedan católicos, pero en el resto de España tampoco es que se viva la fe con entusiasmo desbordante. Quizá allí el problema esté más agudizado pero pensar que allí la situación no tiene que ver con la de aquí es un error. Posiblemente la cuestión política ha influido, sí, pero en mi parroquia, situada en Castilla, ayer en la misa de 7 de la tarde había cuatro ancianas (literal) y el párroco. Cuando llegue «el hecho biológico» allí no quedará nadie. No hay relevo para los fieles, para los religiosos o para los sacerdotes, me temo.

    1. Ése es otro tema. En Castilla, junto con la despoblación de gente seglar hay despoblación de clero en algunas diócesis. Los Obispos no está por la labor de cerrar Parroquias y concentrar el culto en lugares a determinar, pues por cada Parroquia que figura como activa, se recibe una nómina mensual. Y luego vemos a algunos clérigos obligados a celebrar siete Misas en un domingo, lo cual es para perder la vocación. Hay grandes Parroquias en núcleos urbanos o en pueblos grandes, que tienen afluencia de fieles y es aquí donde debería volcarse la pastoral y depaso se podría enviar a su país a muchos colombianos y africanos, pues allí también hay necesidades pastorales.

      1. El problema es que hay personas en pueblos pequeños que no tienen posibilidad de desplazarse, a no ser que cojan algún taxi o si el autobús pasa a horarios compatibles con los de la realización de la misa en el núcleo poblacional más cercano que tenga parroquia. La única opción es que puedan llegar a seguir la misa por televisión o al menos oírla por la radio.

  6. pues nada, a seguir adorando a la podrida nacion catalana, a la pachamama, a zeus, a heracles, a odin, a thor, y bergoglio, como cual neron, tocando el arpa como si nada mientras la iglesia se sigue cayendo a pedazos.

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